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Un informe jurídico avala que la torre Pelli ni tiene impacto visual ni daña el Patrimonio

Un nuevo estudio ténico, que usa el Ayuntamiento para defender su postura, rebate la resolución de Icomos y del Centro de Patrimonio Mundial

el 23 jun 2012 / 18:38 h.

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"Es una aberración, no hay base legal para que el Alcázar, el Archivo de Indias y la Catedral pierdan su declaración de Patrimonio de la Humanidad". Con esta contundencia se manifiesta el abogado y experto urbanista Ángel Cabral González-Sicilia, quien ha elaborado un profundo análisis de la legislación "internacional, europea, española, regional y local" en el que se defiende que "no existe peligro ni se causa ningún tipo de daño, directo o indirecto, en el patrimonio" y que el estado de conservación de los tres monumentos "es muy bueno o excepcionalmente bueno".


En cuanto al posible impacto visual de la torre Pelli, el informe concluye que "no existe, a ras de suelo, posibilidad de ver la torre Pelli desde los tres elementos inscritos en la lista de Patrimonio Mundial". "No existe ningún impacto visual", añade el texto, que fue reclamado por el Ayuntamiento para complementar su defensa de Sevilla en la pasada visita del alcalde a los responsables de la Unesco en París.


Según Cabral -que subraya que el casco antiguo de Sevilla no es Patrimonio de la Humanidad, como en los casos de Córdoba, Ávila, Cáceres, Salamanca, Santiago de Compostela, Segovia o Toledo- España tiene la legislación en materia de protección del patrimonio más avanzada de Europa y la Catedral, el Archivo de Indias y el Alcázar (conjunto monumental que sí es Patrimonio Mundial) no están amenazados por "terremotos, guerras ni nada" como para que el Centro de Patrimonio Mundial haya recogido en su resolución la posible inclusión de los tres edificios en la lista de Patrimonio Mundial en Peligro. Algo que se debatirá a partir de hoy domingo 24 en San Petersburgo (Rusia) en el 36 Comité del Patrimonio Mundial.


Además, Cabral apunta que en los informes de Icomos (órgano asesor de la Unesco) existe "una palpable, notoria y evidente extralimitación de los límites defendidos en la inscripción" de estos monumentos en la lista de Patrimonio Mundial e incluso una extralimitación competencial de este organismo. "El proceder de Icomos -indica el informe- supone un completo desprecio por las normas españolas, por cuanto ellos mismos podrían haber presentado alegaciones contra los instrumentos de planeamiento (PGOU y PERI) o incluso haber recurrido a la jurisdicción correspondiente (por ejemplo, por la acción pública) si entendían que no se cumplen algunos de los parámetros de protección".


Para el abogado y especialista en urbanismo, la Unesco quiere aplicar un "correctivo" en el caso de Sevilla, cuando no hay "base legal" ni "motivos". "La legislación española, además, es pionera en desarrollar el concepto de paisaje urbano histórico", dijo a esta redacción.
Sin embargo, la Unesco deja pasar otros casos, como el de Londres, donde tras las incesantes amenazas (de más de 10 años) diciendo que la Torre de Londres (Patrimonio de la Humanidad) la van a incluir en la lista negra por haberse construido más de cuatro edificios -el último, la Torre Shard con 310 metros de altura-, nunca se ha hecho, "pues todos podemos seguir gozando de su contemplación y no corre realmente ningún peligro para las generaciones venideras", señala Cabral. A su juicio, lo que está pasando es "una especie de cruzada que Icomos tiene declarado a todo edificio en altura".


"Icomos, en contra de los propios postulados de la Unesco está minando y quebrantando la necesaria paz social y está fomentando incluso una polémica que jamás tuvo que existir y posiciona en dos bandos a la ciudadanía sevillana, lo que de suyo también es desatinado e inadmisible", apostilla el abogado.


Cabral también detalla que el Ayuntamiento propuso en 2010 una zona de amortiguamiento "amplísima de protección, pues en ella, sobradamente, se puede trazar un círculo con un radio de 500 metros", que fue aceptada por el Comité de la Unesco, pero no por Icomos, que defiende que es insuficiente, "sin fundamento, ni argumento en texto que lo avale". "Icomos sigue insistiendo -prosigue- en que se está poniendo en peligro grave a ese conjunto monumental, pretendiendo que sea como sea se incluya a la torre Pelli al objeto de que ésta sea demolida. Este proceder quiebra la seguridad jurídica y el notable valor de la propia declaración universal, lo que es inaceptable".


Según el abogado, la cuestión no es hablar de la torre Pelli, que puede gustar más o menos, sino del estado de conservación de los tres monumentos Patrimonio Mundial y de la normativa. "Deberíamos aplicar el ‘menos estética y más ética'", parafraseando al arquitecto Massimiliano Fuksas.


Antecedentes.
El informe de Cabral se suma a una lista de estudios que avalan la compatibilidad de la torre que Cajasol-Banca Cívica levanta en la Cartuja con la protección y conservación del Archivo de Indias, el Alcázar y la Catedral y que el Gobierno central y el Ayuntamiento encargaron hace unos años para entregar a la Unesco. Incluso se creó una comisión para estudiar el tema formada por Javier Rivera, catedrático de Historia del Arte en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Alcalá de Henares; Juan Miguel Hernández de León, catedrático de Arquitectura en la Universidad Politécnica y presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid; Carlos García Vázquez, catedrático de Arquitectura en la Universidad de Sevilla; Pablo Diañez, profesor de Arquitectura de la Universidad de Sevilla, y Jaime Montaner, arquitecto, quien después también participaría en otro informe encargado por el Ayuntamiento y presentado ante la Unesco en el que también intervinieron Ramón María Serrera, catedrático de Historia de América de la Universidad de Sevilla, y Mar Lorén Méndez, profesora de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Hispalense. En él se defendía que la construcción de la torre era "irreversible" y se proponía una zona de amortiguamiento y la protección de, entre otros, las Atarazanas y la Torre del Oro. No en vano, ya en 2010 el Consistorio planteó reconocer como Patrimonio Mundial monumentos como la antigua fábrica de Tabacos, la iglesia del Salvador, el Ayuntamiento y las Atarazanas. Pero nada de esto, ni los informes ni las propuestas municipales dieron frutos y la Unesco, una y otra vez, se ha manifestado en contra de la torre.En 2008 el informe de Icomos (órgano asesor de la Unesco) fue demoledor. Conminó a Cajasol a desistir de su torre y ya pidió la inclusión de Sevilla en la lista negra si no se rectificaba el proyecto de la torre. Instó al Ayuntamiento a suspender la licencia de obras y a la Junta de Andalucía a actuar con contundencia.


En junio de 2009, el Comité de Patrimonio Mundial reunido en Sevilla instó a que se paralizase la obra durante un año, hasta que tuvieran una evaluación completa del impacto del rascacielos. Y un año más tarde, en Brasilia, el Comité volvió a cuestionar el proyecto, a pedir su paralización y más informes. En 2011 se volvió a repetir la historia. En París el Comité pide que cesen las obras, pero aplaza su decisión un año más al pedir otro informe. Entonces se expresó "la preocupación por el posible impacto negativo de la torre Pelli sobre el valor universal excepcional de los bienes".


Después vino la visita de Icomos a la ciudad, los vaivenes del alcalde, Juan Ignacio Zoido -que incluso amenazó con parar la obra alertando de posibles irregularidades en la concesión de las licencias a Cajasol-, la entrega de informes a la Unesco casi fuera de plazo, incompletos y sin traducir... Es decir, todo lo que ha rodeado este asunto en los últimos meses.


Esta semana, en cambio, todo podría quedar resuelto o no en Rusia. En unos días se decidirá si Sevilla entra en la lista negra de la Unesco -paso previo a perder su sello de Patrimonio Mundial-, si se queda como está o si habrá que esperar un año más para cerrar este proceso. Y ya van cuatro.

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