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Un Presupuesto para que lo explique el Nobel

Hay muchas preguntas en el aire sobre el cuarto Presupuesto desde que estalló la crisis.

el 15 oct 2011 / 21:00 h.

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La Academia sueca ha galardonado con el Nobel de Economía a los norteamericanos Sargent y Sims por sus estudios sobre cómo las decisiones políticas afectan a la macroeconomía y a la vida de los ciudadanos. Me venía esa información a la cabeza el viernes en el Parlamento, mientras oía al presidente andaluz, José Antonio Griñán, y al líder del PP-A, Javier Arenas, brindarnos un anticipo del debate presupuestario-electoral que nos invadirá los próximos días. Existe al parecer una herramienta estadística, así lo explicó la reseña que desgrana los motivos del Nobel, que serviría de base a los ministerios de Economía para calcular el impacto que tendrán los recortes de gasto o inversión públicas para reactivar el crecimiento. Así ¿sin más? Es decir, ¿cómo si se tratara de una burda hoja de Excel se meten datos y números y la plantilla le dice al Gobierno de turno qué consecuencias tendrá su decisión de volver a engordar el endeudamiento o de seguir frenando el gasto? Seguro que esa ingenua pregunta de una ignorante más en materia económica mueve a la risa a los sesudos ganadores del galardón, pero de verdad y ante la que se avecina, ojalá que el debate presupuestario pudiera dirimirse en cifras y no en rifirrafes políticos que llaman a la confusión y en los que se estilan las medias verdades.

Hay muchas preguntas en el aire sobre el cuarto Presupuesto desde que estalló la crisis en 2008. ¿Por qué si la Junta prevé un comportamiento de la economía peor que el del año pasado decide ahora cambiar el paso y hacer un presupuesto en positivo? Hace un año el Gobierno andaluz confió en un crecimiento del 1,3% del PIB (el dato del primer trimestre señala que fue del 0,2%) y sin embargo decidió dar un drástico tijeretazo a sus cuentas, con 2.000 millones de euros menos. Ahora, el Ejecutivo de José Antonio Griñán reduce su optimismo, habla de un crecimiento para 2012 del 1% del PIB y sin embargo decide moderar su ahorro e incrementar su Presupuesto en un 1,2% (390,5 millones de euros más). Traducido: la cosa va a peor, pero gastamos más. ¿Y por qué justo ahora que está más próximo el año tope (2013) fijado por Bruselas para meter en vereda las cuentas públicas decide el Gobierno andaluz disparar su endeudamiento cuando el año pasado se contuvo notablemente y explicó que era fundamental mantener la deuda a raya? Justo ahora que Bruselas tiene enfilada a las comunidades por un supuesto gasto excesivo, el Gobierno andaluz se desmelena y decide endeudarse -todo lo que le permite su compromiso de estabilidad, eso sí- alegando además que los otros -Valencia, Madrid o Cataluña- tienen más deuda por habitante. ¿Tiene algo que ver con esta decisión de relajar las medidas de austeridad el hecho de que haya elecciones pronto? Y ¿por qué precisamente este año, cuando se roza el millón de parados, no hay previsiones sobre qué ocurrirá con el empleo, si lo normal es que siempre las haya? Griñán enseñó en el Parlamento la filosofía de sus cuentas: explicó que creía que se habían estado buscando soluciones a la crisis en el sitio equivocado y animó a dejar de lado tanto "recorte, recorte, recorte". Hasta tres veces lo repitió como conjurando a los tan traídos y llevados mercados, a los que seguro escandaliza muchísimo esa afirmación, tampoco sé muy bien por qué, claro. Sonó de fondo eso que dijo Rubalcaba de qué quizás los gobiernos se estaban pasando en la dosis de ahorro.

Un mensaje que muestra un giro a la izquierda, de nuevo en antesala de elecciones, y que puede llevar a pensar a que el PSOE puede tratar de buscar una alianza con IU en el Parlamento andaluz para sacar adelante las cuentas de 2012. Seguro que son imaginaciones pero allí estaba Diego Valderas junto a otros diputados de su grupo esperando a tomar asiento en el despacho de Carmen Martínez Aguayo el pasado viernes cerca de la una de la tarde. Además Griñán aseguró que seguirán la senda de su política fiscal, un camino a la izquierda -de nuevo-, gravando más a quienes más tienen, más ganan y más heredan.

Y entre tanta pregunta no se escapará el Partido Popular de rositas. Porque ¿qué es más "irresponsable" que el Gobierno no prorrogue los Presupuestos Generales del Estado escudándose en la cita electoral del 20-N o la decisión de los barones populares de eludir la responsabilidad de hacer sus cuentas para no comprometer la victoria electoral de Mariano Rajoy y evitar recetas anticrisis que pueden disgustar a los votantes? Desahogo el de Extremadura, que ha admitido públicamente que lo tiene hecho y guardado en el cajón. Y si tan segura es la victoria electoral del PP el mes que viene, por qué no dice el futuro presidente, señor Rajoy, qué va a ocurrir con la previsión de crecimiento, si el sueldo de los funcionarios va a seguir congelado o si se va a mantener el Impuesto de Patrimonio como salvavidas de las cuentas. Y si Arenas lleva meses con traje de presidente proponiendo un debate constructivo y un pacto ¿cómo es posible que a la primera de cambio filtren de forma sesgada parte de la ley de Presupuesto insinuando que se privatizará la RTVA y dejando claro que los funcionarios no cobrarán más? Lo dicho: Señores Sargent y Sims, socorro, podría su Nobel responder.

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