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"Volveremos a China pero no sé cuándo"

el 05 may 2012 / 18:55 h.

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María –es el nombre español que inventa espontáneamente para ocultar su verdadera identidad– regenta junto a su marido el restaurante Zhen Bao. Lleva 20 años en Sevilla y sus dos hijas, de 18 y 16 años, ya nacieron aquí. Su marido se vino primero porque “sus padres estaban en Sevilla” y a los cinco años ella le siguió. Ambos trabajaron como camareros y cocineros en otros restaurantes chinos antes de montar, hace once años, el suyo en la calle Esperanza de Triana, en el que actualmente tienen contratados a cinco empleados.

No tienen más familia en la ciudad ni en España. Los padres de su marido, por los que ellos vinieron, ya se volvieron a su país. Algo que María también tiene claro que hará algún día, aunque no a corto plazo ni sabe aún cuándo.

“Todavía no, de momento estamos aquí para trabajar y no puedo pensar tan a largo plazo”, explica. Ni siquiera la crisis económica del país, que admite que se está notando en el negocio, le hace plantearse que ése pueda ser el momento de regresar. Incluso se enoja cuando se le insiste sobre qué plazo maneja para volver a China. “No sé ni lo que va a pasar mañana”, dice.

Admite, además, que no sabe si a sus dos hijas, que ya han nacido en Sevilla, les gustaría la idea. Pese a ser oriundas de la ciudad, ambas hablan chino pero el español es su lengua cotidiana, la que usan para comunicarse en su día a día porque todo su círculo del colegio –estudian en Los Maristas– y sus amigos son sevillanos. También en familia usan indistintamente ambos idiomas.

Viven en un piso no solo el matrimonio y las dos niñas, sino también los empleados del restaurante. Del negocio se encarga exclusivamente el matrimonio con los trabajadores contratados. Las hijas se dedican principalmente a estudiar y es raro que tengan que echar una mano.

A China, admite, viajan “poco”. Proceden de una ciudad también del sur del país, Zeng Jiang. En cuanto a su vida en Sevilla, considera que es una ciudad agradable en la que se vive “bien” y a la que toda su familia se ha adaptado fácilmente. Con todo, para ella es simplemente un lugar al que vinieron un día a trabajar y ganarse la vida. “Es todo por trabajo”, repite. Y fue una casualidad la elección de ésta y no otra, siguiendo a los padres de su marido.

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