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¿Y un Estado de doble nacionalidad?

Pedro Martínez es uno de los arabistas contemporáneos más influyentes de la actualidad. Fue director del Centro Cultural Hispánico, antiguo Cervantes, en El Cairo. Pero, sobre todo, es un gran conocedor de las razones tanto de israelíes como palestinos, que han provocado el terrible escenario de la franja de Gaza, así como de las posibles soluciones al conflicto.

el 15 sep 2009 / 21:18 h.

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Pedro Martínez es uno de los arabistas contemporáneos más influyentes de la actualidad. Fue director del Centro Cultural Hispánico, antiguo Cervantes, en El Cairo. Pero, sobre todo, es un gran conocedor de las razones tanto de israelíes como palestinos, que han provocado el terrible escenario de la franja de Gaza, así como de las posibles soluciones al conflicto. Respecto a Hamás, Martínez admite que tiene buena parte de culpa de lo ocurrido aunque tiene otra cara menos conocida que no es únicamente la del terrorismo, y recordó que llegaron al poder "después de unas elecciones con plenas garantías democráticas".

Aun así, Martínez Montávez considera a Hamás uno de los responsables de que se haya roto la unidad del movimiento nacional palestino, el cual fue bandera de la resistencia con unas señas de identidad muy claras. Pero la otra parte del quebrantamiento de dicha unidad la tiene, según él, la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Por consiguiente, "únicamente con la reconstrucción del movimiento nacional palestino , y sólo de esta manera se podría replantear la reivindicación del nuevo estado palestino con ciertas posibilidades de éxito", concluye el arabista.

Para poner fin a esta locura, tanto de unos como de otros, Martínez apuesta porque se den unas condiciones que de momento parecen de muy difícil alcance. La primera de ellas, es el fin de la ocupación militar y un compromiso de cumplimiento de que el fuego será respetado.

Otra premisa fundamental, y en la que hace especial hincapié es en la "aceptación definitivamente de un estado palestino" (ya sea micro o mini) en el "retal" de tierra palestina que se les ha permitido, para que puedan de una vez recuperar la soberanía plena y reconstruir su patria. "Esto se les ha prometido durante muchísimo tiempo y nunca jamás se ha cumplido".

En definitiva, que pueda tener un país, un estado y una patria. A su juicio, esta circunstancia no se da porque Israel nunca va a querer que "ese estado tenga plena soberanía" y, por consiguiente, quiere que depende económicamente de él y que siempre pueda ser un estado "fácilmente manipulable".

En este sentido, una de las dos soluciones posibles es la ya mencionada de establecer dos estados diferentes, uno israelí y otro palestino. La otra, más incómoda, sería un solo estado con dos nacionalidades distintas. Esta última, dejada en el cajón del olvido desde hace años vuelve a tener cada vez más valedores aunque para Martínez es la "menos viable porque puede ser germen de más y grandes conflictos".

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