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Cultura

Y usted, ¿qué tipo de sevillano es?

Jaime Rodríguez Sacristán disecciona las virtudes y defectos en su nuevo libro, 'La psicología del sevillano'.

el 22 feb 2011 / 20:38 h.

Que somos flojos, que no dejamos que nadie nos discuta, que nos gusta mucho una bulla o que nos creemos el ombligo del mundo. Son muchos los tópicos que rondan alrededor de los sevillanos.

El psiquiatra Jaime Rodríguez Sacristán, catedrático de la Universidad de Sevilla, se ha propuesto demostrar científicamente qué hay de verdad en esos tópicos e imágenes que proyectamos y demostrar (aunque a veces la verdad duela) cómo somos los sevillanos en realidad.

Dos años y medio de investigación y 500 personas encuestadas, de distintas edades, sexo y profesión, han dado lugar a La psicología del sevillano (Almuzara), un estudio riguroso de cómo es el sevillano medio. Se atreve a distinguir entre cinco tipos: el tradicional, el tópico, el crítico, el independiente y el raro. "A mí me caen muy bien los raros", confiesa el psiquiatra.

Nos cita en uno de los emblemas del ciudadano hispalense: el puente de Triana. Tiene un porqué. "Aquí nació Sevilla y el primer sevillano. Este puente es de la gente y a mí me interesa hablar de las personas. No se cuestiona la belleza o importancia de la ciudad", aclara.

Por un lado, distingue a un tipo de sevillano tradicional, ese sevillano cuyos antepasados también nacieron en Sevilla y que han vivido en el Centro, en la parte "más castiza". Aunque admite que ahora también viven en otras zonas como Los Remedios o el Aljarafe.

No se identifican necesariamente con lo que conocemos en la ciudad como capillitas, o, por si estas líneas son leídas por algún forastero, apasionado de la Semana Santa.
Del sevillano tópico se desprenden características menos favorables.

"Es más bien un prototipo que hay en la cabeza de mucha gente de fuera: el sevillano flojo, emotivo, superficial, poco ético, o el tópico del sevillano que es más gracioso que nadie, más bético o sevillista que ninguno... Son los más exagerados y no tienen que ver con la realidad", aclara el catedrático.

Seguro que también conoce a algún sevillano crítico. No se deje engañar por el nombre; lo identificará porque son los impulsores del cambio. "Crisis significa en griego cambio", explica.

Según este estudio, el independiente sí que critica más a su ciudad. "No está de acuerdo con una Sevilla excesivamente tradicional, dice lo que no le gusta, pero quiere mucho a Sevilla y la respeta", apostilla.

Pero, mire a su alrededor, puede que encuentre a algún sevillano raro, que también los hay. "Algunos son escritores, profesores, personas con mucha sensibilidad pero que les molesta bastante esa deformación que se ha hecho del sevillano", explica Rodríguez Sacristán.

No les gustan las bullas ni el figuroneo, ese afán de aparentar ser más de lo que es, aunque no por eso dejan de gustarles las tradiciones".

A pesar de sus diferencias, todos mantienen un rasgo en común: "Quieren mucho a Sevilla". También destaca lo que él llama "la dualidad del sevillano": que pese a lo "extrovertido que puede mostrarse, no deja pasar a todo el mundo a su intimidad".

El ombliguismo tan asociado a los sevillanitos es otro rasgo, pero no es único de esta ciudad. "Sentirse especial y superior también lo hacen en otras ciudades como Cuzco, que en el idioma Quetchua significa ombligo".

Entre tanta encuesta y estudios de personalidad, el autor de no se atreve a situarse a sí mismo en uno, ya que "nadie es de un solo tipo", aunque confiesa que "quisiera ser independiente".

En suma, define al sevillano medio como "intuitivo, que se emociona fácilmente, trabajador normal, poco agresivo, nada individualista, con buen humor, vitalista, que guarda mucho su intimidad, es narcisista (aunque no todos), no es superficial, le gusta mantener las tradiciones, es poco autocrítico, a un grupo extenso le gusta aparentar, no es más ni menos envidioso, presenta cierto dogmatismo pero no excesivo, sí se siente el ombligo del mundo y es poco suspicaz". ¿Se reconoce?

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