Aladar
Actualizado: 08 sep 2018 / 16:30 h.
  • El trabajo inspirador
  • El trabajo inspirador
    Portada de ‘La mujer que también fuma’. / El Correo

Huyendo de los calores veraniegos barceloneses, he pasado unos días en el entrañable entorno del País Vasco, concretamente en una población alavesa llamada Crispijana donde vive actualmente la autora y amiga.

Hemos paseado por Ullibarri Gamboa, embalse construido en 1947, significa Villa o pueblo nuevo de Gamboa. Nos hemos encontrado y cruzado con muchos paseantes y ciclistas en un paisaje que me evocaba a Suiza, con colinas suaves y verdes y lagos con embarcaderos salpicados de pequeños restaurantes y terrazas arboladas donde es un placer sentarse y contemplar la naturaleza. El embalse cuenta con tres playas de interior, ubicadas en los parques provinciales de Garaio y Landa, situados en la llanada alavesa y recoge las aguas de la cuenca del rio Zadorra, rodeado de los montes de Elgueamendi Aizkorri y Aratz y de la sierra de Entzia, al sur. El clima, de influencia oceánica y continental de interior favorece la biodiversiad con especies de distintos ambientes como son los nogales, quejigos, hayas y robles que circundan pequeños núcleos de población.

Hemos caminado circunvalando un trecho de pantano mientras hablábamos de autores de la zona y nos hemos centrado en el cuento. Concha Murua menciona a autores vascos que cultivan el relato: Eider Rodríguez que escribe en euskera y Pedro Ugarte, en castellano; a poetas como Kepa Murua y Miren Agur Meabe; y al excelente novelista y columnista del diario «El Correo» Fernando Luis Chivite. Estamos de acuerdo en que los géneros literarios no son compartimentos estancos y que, por ejemplo, los autores que menciona han tocado todos los géneros en diferentes momentos.

Le pregunto si se considera una escritora periférica. Me dice que sí, teniendo en cuenta que es escritura periférica lo que no se produce principalmente en Madrid. Además los autores que publican solo en euskera son todavía más periféricos por razones obvias. Me comenta que hay una gran riqueza en la literatura en lengua vasca y que merecería la pena que se pudiese traducir en mayor medida de lo que actualmente se hace.

¿Hay un resurgimiento del relato corto?

Creo que el relato es un género muy minoritario en comparación con la novela, se parecería más a la poesía en cuanto al volumen de lectores que pueda tener. Todos los grandes autores han escrito relatos cortos, en América están más considerados que en Europa. Cuando Alice Munro publicó su primera colección de cuentos Dance of the Happy Shades en 1968, poco sospechaba que en 2013 sería galardonada con el Premio Nobel por una obra fundamentalmente constituida por relatos.

En tus dos libros los personajes nos dejan con una sensación de que algo inesperado siempre acecha, no son relatos acabados con final feliz, porque el azar es imprevisible.

El relato corto interpela al lector, no da soluciones, interroga, deja aspectos abiertos, más sugeridos que explícitos. El cuento es como el arte de la pesca con anzuelo, tirar de un hilo para sacar a flote una situación o un personaje. En un cuento los silencios dicen tanto como las palabras, debe existir una complicidad con el lector que a su vez hace un esfuerzo mayor que cuando lee una novela.

Háblame de tus personajes.

Me interesa la sombra, la parte oscura en la que hay que entrar a tientas, que no significa que el resultado sea sombrío. Yo creo que siento empatía y ternura por mis personajes. No los juzgo. Son historias a menudo poco complacientes: una madre que se enfrenta a la violencia de un hijo, una niña que recuerda su infancia. Desde la sexualidad de los delfines hasta un asesinato en el Soho neoyorkino, desde la vida de un militar fascista hasta un muerto que discute su lugar en otra vida, desde el regalo inesperado que un hombre ofrece a su esposa, hasta unas insólitas relaciones sexuales. En todas ellas hay una mirada crítica hacia los diversos tipos de discriminación.

Tus personajes no solo son femeninos.

Me gusta construir personajes de géneros y voces distintas. Me parece una experiencia muy interesante tratar de entrar en la psique de diversos tipos de personas sean hombre o mujer o de distintas edades, circunstancias sociales y capacidades. No por vivir y estar ubicado en un determinado país tienes forzosamente que escribir de lo que se considera tu identidad, no me limito a historias circunscritas a una geografía sino que lo que me interesa es la conducta humana allá donde se halle.

¿Qué tipo de historias te interesan?

Considero que en literatura todo es variación y repetición. Las historias que me atrapan hablan de soledades, de enredos y vanidades, de personajes frágiles y heridos por diferentes motivos.

Los personajes vulnerables y sensibles.

Lo que más me interesa no es tanto el lugar del que parten mis personajes sino al que se dirigen.

¿Que le dirías a alguien que no lee relatos para seducirlo?

Que es un género que al no estar tan construido, tan cerrado como la novela, deja un poso, un rastro que puedes completar con tu imaginación. Son destellos de experiencias de otros que incorporas a las tuyas. El cuento moderno ha conservado algunas de las características del cuento antiguo como la brevedad o la anécdota pero ha desechado en gran medida la finalidad didáctica o moralizante del cuento clásico.

¿Qué es la inspiración?

La inspiración es trabajar. Otra cosa es que de las experiencias, de lo que ves, lo que observas, vives o recuerdas, construimos y nutrimos el relato. Necesito soledad y concentración para poder meterme en los personajes y en las situaciones que la mayoría de las veces te llevan a lugares insospechados. Yo no sé muchas veces cómo va a terminar un relato, solo tengo la certeza de que me llevará a un lugar que en ese momento tiene sentido. Lo que más me interesa de la escritura es a dónde vas llegando; no el lugar de lo que ya sabes sino el lugar hacia el que vas. Lo que descubres de ti que no sabías.

¿Crees que la literatura es necesaria para vivir?

Creo que aunque la literatura no resuelva nada explícitamente, es un espacio de construcción, de preguntas, de sentido compartido, y es precisamente eso lo que la hace necesaria, imprescindible diría yo, para completarnos como seres humanos. Solo a través de la literatura tenemos la oportunidad de vivir vicariamente otras vidas que nos están vedadas por el tiempo biológico de nuestra existencia, que desafortunadamente nos es arrebatado por la muerte. La literatura actúa como una caja de resonancia en nuestra psique.

Y para terminar me gustaría que citaras algunos autores o autoras que te parezcan indispensables o que hayan sido una influencia para ti.

Podríamos empezar por autores clásicos del cuento como Chejov, Cortázar, Borges, García Márquez o Alan Poe, que leía de joven. Habría que citar después a Carver o a Richard Ford entre los norteamericanos que he seguido y por supuesto mujeres como Joyce Carol Oates, Dorothy Parker, Clarice Lispector o Jeannette Winterson por citar a algunas de ellas irreemplazables en el panorama literario.

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