jueves, 23 noviembre 2017
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Pareja de escoltas

Castillo Lastrucci

03 nov 2017 / 21:13 h - Actualizado: 03 nov 2017 / 22:19 h.

Hoy sucumbimos al autobombo. No es para menos; mañana mismo tendrán en las manos un nuevo número –ya vamos por el 118- de la joya de la corona de esta Casa: la revista Más Pasión. El mismo plumilla que firma estas líneas les propone este mes un viaje a la forja de la Semana Santa moderna en vísperas de la Exposición de 1929. Antonio Castillo Lastrucci tuvo mucho que ver en la redefinición de la fiesta mayor de Sevilla a lomos del Regionalismo. El éxito fulgurante de don Antonio fue su gloria pero también su tragedia. En cualquier caso, no se puede negar la trascendencia de un taller fundamental sin el que no podríamos entender la Semana Santa contemporánea. En el obrador de la calle San Vicente se forjó una nueva vuelta de tuerca de una fiesta que, lejos de ser una pieza museizada o fosilizada, permanece viva. Se lo contaremos mañana en el reportaje: Castillo se convirtió en el gran escenógrafo de la Pasión sin dejar de mirarse en el espejo que presta la tradición escultórica sevillana, adobada de las vanguardias y hasta de la herencia costumbrista y romántica que había adquirido el escultor. Dentro de unos días se cumplirán 50 años de su muerte. Es buen momento para definir bien las luces y las sombras de su legado pero, sobre todo, recordar su triple aportación: la virgen castiza; la reivindicación de los personajes secundarios y la escenografía de los misterios. Que lo disfruten.


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