miércoles, 12 diciembre 2018
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Como si me quedaran tres meses

12 jun 2018 / 21:29 h - Actualizado: 13 jun 2018 / 10:18 h.

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La experiencia nos enseña que no se deben planificar mucho las cosas, que es bueno dejar algo a la improvisación porque la vida te puede cambiar en un minuto. Tenía planes para este verano y todo se ha ido al garete: unos días en Galicia, otros tantos en Ávila y algún fin de semana que otro en Conil o Setenil de las Bodegas. De aquí en adelante será distinto, porque me levantaré cada mañana y tras desayunar mi tostada con aceite de oliva virgen y el ligadito de aguardiente, además de un té rojo con miel, veré hacia dónde tirar ese día una vez que haya dejado resuelto el trabajo. Viviré como si me quedaran tres meses de vida, sin planificar nada, pensando solo en mí y en mi felicidad. Cuando murió mi madre, de lo que ya hace dos años, me prometí a mí mismo que intentaría encontrar la felicidad que ella jamás encontró, y disfrutarla. Sigo sin creer mucho en ella, en la felicidad, aunque casi la había encontrado, pero resultó ser un espejismo. Puede caber en un mosto y estar en una mirada o en una sonrisa. Donde quiera que se encuentre, allí estaré. Hagan ustedes lo mismo.


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