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De la Casa Grande al Duque

Cumple un mes la copia gigantesca de ‘La Colosal’ de Murillo, obra procedente del desaparecido Convento de San Francisco

04 jun 2018 / 22:57 h - Actualizado: 04 jun 2018 / 23:42 h.

Esta semana se cumple un mes desde que una especial representación de La Inmaculada, comúnmente llamada La Colosal, de Bartolomé Esteban Murillo, fuera instalada en la fachada de El Corte Inglés de la Plaza del Duque. Se trata de uno de los muchos actos que el Ayuntamiento, junto a otras instituciones, está realizando para ensalzar la figura del que siempre será nuestro pintor más universal. No obstante, cabe descatar que resulta llamativo que muchos sevillanos hayan descubierto los encantos del Museo de Bellas Artes de la ciudad ahora, por el mero hecho de que esta misma iniciativa tenía instalados allí unos talleres para la confección y pintura de las teselas que han conformado este majestuoso y particular homenaje a una pintura que en 1650 constituyó el canon para la representación de esta Virgen instaurando un modelo para todos los demás pintores.

Pese a los esfuerzos, todo hay que decirlo, del Ayuntamiento y de la Junta, el Museo de Bellas Artes ha vuelto a ser el gran olvidado en unos Presupuestos Generales del Estado que además ahora están en el limbo. Nuestro museo, una de las grandes pinacotecas del país, alberga una de las colecciones del Barroco más importantes de España, y una muestra de ello es precisamente esta obra que esta semana cumple un mes representada de una forma distinta y que además ha sido elaborada con la ayuda de los sevillanos. La Inmaculada es una de las obras cumbres del pintor realizada en óleo sobre lienzo en torno al año 1650. Actualmente, la obra original puede contemplarse en el Museo de Bellas Artes, pero procede del Convento de San Francisco de la capital, lugar extinto en nuestros días y ubicado en su época en la actual Plaza Nueva, donde se encuentra hoy en día el Ayuntamiento hispalense.

Los artistas del XVII ansiaban realizar obras por encargo para dicho convento ya que albergaba una de las órdenes con más notoriedad de la época, la de los frailes menores. De hecho, Murillo mantuvo un contrato con el convento para el cual le encargaron numerosas obras durante dos años. También llamado Casa Grande, ha sido uno de los más grandes de todos los que ha habido en la ciudad de Sevilla. Fue en 1810 cuando fue desalojado y convertido en cuartel general, momento en el que todas las obras del sacro lugar fueron expoliadas por el mariscal Soult, y algunas trasladadas al Real Alcázar. Afortunadamente conservamos en Sevilla La Colosal, pero otras como La cocina de los Ángeles, una de las más populares de la serie del claustro chico, también de nuestro artista, tuvo otra suerte y está en el Museo del Louvre, en París.

Se trata de una de las obras más tempranas del autor puesto que en el momento de su ejecución Murillo contaba 33 años de edad.


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