miércoles, 17 octubre 2018
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¿Economía circular? Si, por favor

09 ago 2018 / 17:28 h - Actualizado: 09 ago 2018 / 17:29 h.

Que el cambio climático es una realidad que no admite contestación alguna por parte de negacionistas y primos o que el modelo de consumo insostenible actual de la humanidad nos lleva al desequilibrio de recursos y a la insostenibilidad son dos hechos frente a los cuales la generación que transitamos por este Siglo XXI debemos actuar. Todo ello desde a conjugación de la responsabilidad y la acción, pero también desde la visibilización de las oportunidades por parte de una ciudadanía activa en aprovechar los ciclos de cambio que este tiempo nos presenta. Así, la economía circular o espiral como algunos definen en la evolución del propio concepto aparece como una posibilidad clara de generación de diferentes modelos de negocio que desde a seña de identidad de la economía verde vengan a dar respuesta a las necesidades de reciclaje, reutilización y disminución del impacto social que los residuos generados por una humanidad expansiva nos ofrecen. Por ello, la economía circular fija su objetivo de acción en el desarrollo de una estrategia que tiene por objetivo reducir tanto la entrada de los materiales como la producción de desechos vírgenes, cerrando los «bucles» o flujos económicos y ecológicos de los recursos. En definitiva, un cambio de paradigma en el modelo económico que necesitará de la participación de los tres agentes, el privado, el púbico y la ciudadanía en ese proceso de transformación de los modelos de desarrollo productivo en los que la ecología industrial y territorial de aprovechamiento de stocks, la apuesta de la funcionalidad por encima de la posesión de los productos en el mercado, la reutilización y reparación de las producciones o la valoración y puesta en valor de los residuos se presentan como claves para la vertebración de la economía circular con la generación de procesos de emprendimiento y éxito empresarial que estos nuevos nichos de mercado pueden ofrecer a quienes desde sectores tradicionales como el sector textil han sido capaces de orientar el reciclaje del plástico en la creación de moda a través de proyectos de firmas como Ecoalf sin olvidar a otros vinculados a la propia gestión del residuo con su reutilización o la incardinación de acciones y propuestas empresariales destinadas a servir de puntos de conexión entre consumidores y reutilizadores de los productos antaño depositados en un muerte temprana en su ciclo de uso.


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