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El Correo no tiene un primo como el de Zumosol

Hay indicios claros del precio a pagar cuando no se cuenta con padrinos poderosos –o estos se quitan de en medio– y cuando se peca de inexperiencia en un sector que va unido indisolublemente al deseo de conservar escaños y poltronas

07 jul 2018 / 23:30 h - Actualizado: 07 jul 2018 / 23:30 h.
  • El Correo no tiene un primo como el de Zumosol
  • El Correo no tiene un primo como el de Zumosol

Lo que estoy viviendo en El Correo de Andalucía en general y en particular en estos momentos en que le han negado desde la Junta la renovación de la licencia a El Correo TV, es de una riqueza personal y científica extraordinaria. A pequeña escala, mis hipótesis y mis tesis sobre las relaciones entre el poder y los medios están saliendo más reforzadas aún de lo que ya lo estaban con pruebas que he aportado en mis libros. Hay indicios claros del precio a pagar cuando no se cuenta con padrinos poderosos –o estos se quitan de en medio– y cuando se peca de inexperiencia en un sector que va unido indisolublemente al deseo de conservar escaños y poltronas.

Capítulo 1. Susana, El Correo te abrió el camino

En 1975, cuando yo tenía 20 años y aún vivía Franco, mi inolvidable José María Requena, director entonces de El Correo de Andalucía, Premio Nadal de novela, carmonense universal y periodista de pro, me dio la oportunidad de empezar a escribir en el diario que encabezaba. Antes, ya había entrado en contacto con el mundo periodístico a través del sacerdote José María Javierre con el que trabajé después en el primer semanario andaluz nacido tras la muerte de Franco en noviembre del 75: Tierras del Sur, fundado en 1976. Hubo un momento en el que simultaneaba mi trabajo de joven inexperto, atrevido, bocazas (esto lo sigo siendo aún) y aguerrido, en El Correo de Andalucía, Tierras del Sur, La Voz del Guadalquivir (de Radio Cadena Española) y la corresponsalía en Andalucía de Mundo Diario, rotativo catalán del Grupo Mundo. Eso al tiempo que estudiaba en la Facultad de Geografía e Historia de Sevilla.

Tiempos difíciles y felices a la vez, donde uno se sentía útil. Pude escribir en la famosa página 3 de El Correo junto a firmas como José Rodríguez de la Borbolla, Isidoro Moreno o Tomás Iglesias. Un lujazo para un mocoso como yo. Me había enamorado de El Correo gracias a esa página 3 y a la valentía de dos curas: el citado Javierre y Eduardo Chinarro, que se atrevieron a crear una sección de información laboral en pleno franquismo donde daban cuenta de las actividades impulsadas entonces por sindicatos clandestinos, sobre todo CCOO.

El Correo le dio a los ciudadanos sevillanos más vanguardistas aquello que demandaban, por eso sigo aquí, en estas páginas, y seguiré, si se me permite, hasta que muera este rotativo, si es que muere antes que yo, que no lo quiera don Marcelo Spínola, su fundador, porque seamos claros: si la Justicia y la Junta que presidió el propio Rodríguez de la Borbolla y que ahora encabeza una sevillana hija de trabajadores humildes, Susana Díaz, no lo impiden, el cierre de El Correo TV llevará consigo el de El Correo de Andalucía y el de elcorreoweb, creo que no han asimilado bien el significado de este desastre ni mis colegas trabajadores que faenan en la empresa –bastantes de ellos antiguos alumnos míos–. Y, con todo respeto, menuda feminista nuestra presidenta que defiende derechos para las mujeres y le niega el pan a familias enteras, que anhela trabajo para los jóvenes y los expulsa a la calle con formación comunicacional y todo, que pide respeto para los empresarios, pacta con ellos y deja en la estacada a uno que ya tenía su vida encaminada con otros negocios, lo metieron en éste y lo dejan después solo como las calles de Sevilla en la espantá aquella de la Madrugá.

Quién me iba a decir a mí que –como lo estoy viviendo desde dentro con la independencia de criterio que me da ser catedrático de universidad y por tanto no vivir de esta empresa– me iba a ver en la obligación de defender a un empresario y criticar a una socialista que puede ser lo que es, hacer lo que hace y decir lo que dice, entre otros motivos, porque El Correo de Andalucía se la jugó cuando ella era pequeña o ni había nacido.

Capítulo 2. El poder de unos cojones

Cuando a finales de los años 80 del pasado siglo, el PSOE concedió las primeras licencias de televisión privada y se rumoreaba que a don Jesús Polanco –que entonces ya se llamaba don Jesús de Polanco– no le iban a conceder un canal, dicen que exclamó: «no hay cojones en España para negarme una televisión», frase que, según unos autores, fue lanzada a voz en grito en el restaurante Jockey de Madrid y, según otros, es apócrifa. El caso es que no sólo se le concedió, sino que se le dieron 10 meses más que a las otras dos cadenas –Antena 3 TV y Tele 5– para empezar a emitir. Se trataba de Canal+ que, para más inri, se unió a Canal+ Francia, propiedad del megagrupo mundial Vivendi –que lo mismo vende agua que telecomunicaciones que mensajes– para emitir como TV de pago, ante las protestas de otros magnates –Rupert Murdoch y Antonio Asensio– que estimaban que se trataba de un concurso de servicio público y no para fundar televisiones codificadas.

Pero Polanco ya se había hecho fuerte y tenía primos de Zumosol: Vivendi, la banca que ya estaba detrás de Prisa y de Vivendi –como hoy aunque no controlaba decisivamente Prisa como ahora–, el entonces presidente Felipe González y el PSOE. La victoria de González en 1982 se la debió en buena medida a El País de Polanco y esa alianza sigue hasta ahora y Susana Díaz es la protegida de Felipe González a la que las bases derrotaron, a favor de Sánchez, y ella se vino a Andalucía y qué iba a hacer, volverse más andalucista que nadie, repartir dinero público, seguir con la táctica que comenzó también en Andalucía en 1982 y tal vez convocar elecciones autonómicas si ve que puede ganar sin depender nada o poco de Ciudadanos porque el PSOE en Andalucía ha hecho buena la frase de Groucho Marx: «estos son mis principios, si no les gustan tengo otros», ha gobernado solo, con el PA, con IU y con Ciudadanos. En fin, cosas de la política, una de las profesiones donde la persona se engaña y se traiciona a sí misma sin pudor alguno.

Polanco y sus primos de Zumosol fueron mucho más allá: construyeron la España cultural que todavía es hegemónica (al PP ese aspecto parece que le ha interesado poco o nada). Polanco–Prisa creó sus propios novelistas, pintores, poetas, actores, músicos... Y mandó al baúl de los recuerdos o a «donde habita el olvido» a todo intelectual o creador –luchador antifranquista– con memoria histórica que no se hubiera plegado a sus objetivos.

Capítulo 3. Sin padrinos no hay bautizos

Pero Polanco/Prisa no es el único que posee en España la protección del primo de Zumosol o de unos buenos padrinos. El grupo mediático Vocento no se queda atrás. Si repaso los miembros de su consejo de administración de, por ejemplo, 2014, encuentro:

Enrique de Ybarra Ybarra, Presidente del Consejo. Vinculado al BBVA. Sustituido en 2014 por Rodrigo de Echenique, consejero del Banco Santander y de otras empresas. Miguel Antoñanzas Alvear, presidente y consejero Delegado de E.ON España (energía, filial de la alemana E.ON, de capital público). Fernando Azaola Arteche, presidente y consejero delegado de Elecnor (ingeniería, infraestructuras). Víctor Urrutia Ybarra, de Bycomels Prensa y Lima S.L., y Juan Urrutia, que controla el 10,1 por ciento de Lima S.L. (inmuebles, mobiliario). Guillermo Luca de Tena, de Valjarafe, S.L. (estudios de mercado). Santiago Bergareche, que acumula el 8,2 por ciento de Bycomels Prensa S.L. Enrique Ybarra, de Energay de Inversiones S.L. (compra–venta de bienes muebles e inmuebles). Jaime Castellanos, director de Casgo S.A. (construcción), y propietario del 4,4 por ciento de sus acciones. Ignacio Ybarra, de Mezouna S.L. (compra–venta de bienes muebles e inmuebles). Gonzalo Soto, consejero de Onchena S.L. (arrendamiento de bienes inmuebles).

¡Ostras! Poderío, como lo es tener en el consejo editorial del Grupo Joly a Manuel Clavero Arévalo –que se mantiene lúcido a pesar de la edad y sigue siendo persona coherente y carismática– y contar con alianzas con Prisa o haber tenido el apoyo de Planeta.

Unidad Editorial (El Mundo, Marca, Expansión...), en ese mismo año, 2014, contaba con los siguientes primos de Zumosol: MedioBanca: 14 por ciento. Fiat: 10,29 por ciento. Efiparind BV (financiera holandesa): 7,74 por ciento. UBS AG (banca suiza): 5,95 por ciento. Banco Popolare: 5,95 por ciento. Doring Holding: 5,49 por ciento. Premafin Finanziaria: 5,46 por ciento. Pirelli: 5,1 por ciento. Benetton: 5 por ciento.

Miembro destacado del Consejo de Administración de MedioBanca era por entonces Pier Berlusconi, hijo del magnate italiano Silvio Berlusconi. Gianni Agnelli, dueño de Fiat, poseía el 50 por ciento de Valsella Group, empresa productora de minas anti–persona. En la actualidad, el primo de Zumosol más importante de Unidad Editorial es Urbano Cairo, propietario del Torino FC, que se hizo con el 50,13 por ciento de RCS Mediagroup –empresa matriz de Unidad Editorial– en el mes de julio de 2016, tras lanzar una OPA sobre el grupo de comunicación italiano.

Para qué seguir, nombre o empresa arriba o abajo, esto es desde hace tiempo lo normal en el mundo de la comunicación y el periodismo, con estos guardaespaldas es complicado que te nieguen la renovación de un canal local de televisión porque los políticos mediocres son fuertes con los débiles y débiles con los fuertes.

Capítulo 4. Morera y las lenguas de doble filo

«Don Antonio, don Antonio, ponga pasta y salve El Correo», le dijeron personas respetables a don Antonio Morera Vallejo hace años. Y don Antonio apoquina. Luego observé que esas personas eran lenguas de doble filo que en estos momentos ni están ni se las espera. Con este caso mis esquemas se han tambaleado un poco aunque vuelven a su sitio cuando reflexiono más detenidamente sobre el mismo.

Don Antonio –como todo el mundo y yo el primero– debe tener sus defectos, yo lo conozco, me he sentado a comer con él algunas veces y eso me ha sido de gran utilidad para ejercer de alguna manera la comunicación y de paso salir de la universidad, pisar redacción y realidad y no estar alejado de la profesión, algo nefasto para la investigación y la docencia porque toda ciencia nace de la experiencia y la observación participante.

Morera Vallejo ha debido tomar medidas propias de la economía mercantil para emprender una tarea como es propiciar que un medio no se venga abajo. Por ejemplo, ha prescindido de mano de obra con el consiguiente enfado social, yo mismo dejé de escribir por un tiempo mi columna semanal en protesta por este hecho y regresé cuando creí que el tema se había encarrilado, dentro de lo malo, lo mejor. Morera Vallejo nos reunió a los colaboradores y nos dio explicaciones varias, incluso nos enseñó datos de la empresa.

Me he encontrado con un empresario extraño, no está del todo en la pomada de Sevilla, allí donde se parte el bacalao, a pesar de que ha construido una considerable multinacional. Leo en su web oficial que el Grupo Morera & Vallejo es uno de los principales holding de mayor diversificación en España, presente en 5 continentes y que abarca actividades en «Seguros, Consultoría y Abogados, Inversiones Financieras, Patrimonio, Industria, Agroalimentario, Biotecnología, Medio Ambiente, Ocio y Deporte, Salud y Belleza y Comunicación». Sin embargo, por extraño que parezca, no veo que don Antonio tenga un primo de Zumosol en lo que se refiere a su actividad en el mundo de la comunicación, aquí es un recién llegado por mor de las lenguas de doble filo y a pesar de eso ha logrado distinciones varias –nacionales e internacionales– para su grupo de comunicación. Algún día espero sentarme tranquilo a hablar con este empresario rara avis que, como diría Miguel Hernández, va de su corazón a sus asuntos.

Debo estar amamonado y con síntomas adictivos al capitalismo en mi periodo ya de pre–chocheo. Me he vuelto un reaccionario de izquierdas con síntomas de neocon, ahora que en mi cortex prefontal se han producido cambios propios de la edad que me han vuelto distinto de cuando era bueno, me encuentro con un hombre que me define bien el periodismo y me habla de periodismo desde un instinto empresarial que ya no se lleva, no es neoliberal, lo sitúo en lo que se llamaba humanismo cristiano, doctrina social de la Iglesia, todo ello con una inocencia impropia de un empresario de su talla. Naturalmente, Morera y Vallejo ni es tonto ni es un santo pero lo contemplo a veces –a él y a su señora, Charo Maldonado– demasiado inocentes y en la vida mercantil comunicacional hay que tener una miajita de mala leche y padrinos de Zumosol por aquí y por allá. Y ojalá no fuera así.

He observado a empresarios andaluces que cuando se han dado cuenta de que en Andalucía todo pasa por la Junta – ¡es que están ahí desde 1982!– o se han arrimado a ella o al menos coquetean. Morera y Maldonado empiezan dándose cuenta de que todos los medios dicen lo mismo y, por tanto, hay que elaborar temas propios. Eso sí, falta que inviertan más en su grupo, pero si están perdiendo pasta desde que se hicieron cargo de él y ahora las lenguas de doble filo miran para otra parte para no pelearse entre ellas y le niegan una licencia de televisión, ni pensar en nuevas inversiones aunque yo qué sé lo que este Morera puede tener en la cabeza porque le dan a veces unos arranques considerables de amor propio, orgullo y cabreo, personales e intransferibles.

Por ahora, los esquemas marxistas no funcionan con él, su estructura de poder no manda lo que debería sino que es la macroestructura político–empresarial–eclesiástica que se ha formado en Andalucía desde el 82 la que tira del carro, mal pero es lo que tenemos. ¿O creen ustedes que si Morera llega a estar en la cúspide clientelar socialista le dan nones a su televisión? ¿Que ha olvidado presentar un requisito, según dicen? No hay problema, periodo de subsanación, algo muy habitual en la administración pública. Eso como poco. ¿Serían capaces de negársela al Sevilla y dársela al Betis o viceversa? No, a los dos y punto.

Morera y Maldonado han metido en El Correo firmas de todo tipo, con demasiada Semana Santa, que todo hay que decirlo, pero es que gusta y mucho. El Correo no es un coro monótono que todos los días escribe el mismo artículo, como decía Balzac en el siglo XIX al criticar la prensa parisina. Y ése ha sido uno de sus fallos a la vez que acierto: el Grupo Correo de Comunicación no es, por ahora, controlable, algo que hoy no se concibe, paradójicamente, en la democracia del mercado, la información periodística no puede ir a su bola y hasta la Asociación de la Prensa de Sevilla le echa a Morera la culpa de lo que ocurre con tal de estar a bien con la Junta, eso sí, apelando a los pobres trabajadores cuando en este caso el problema es para todos: empresario, trabajadores, Sevilla, ciudadanos. Usted tiene otras salidas, señor Morera –le dice la APS– sin por supuesto decir cuáles son porque quiere nadar y guardar la ropa.

Capítulo 5. Morera se encomienda a don Marcelo

Todo lo anterior es lógico en el mundo de hoy porque ya es viejo, muy viejo en algunos aspectos. En lo mediático, en 1991, el profesor Alberto Moncada publicó su libro El nuevo poder informativo en España donde demostraba el chasco que se estaba llevando el personal con esto de la democracia. ¿Creíamos que la prensa iba a ser libre? Qué va, el mundo mediático se concentró, se politizó, llegó el capital extranjero, se diversificó la inversión y el resultado lo he constatado más arriba con los padrinos de Zumosol. Es algo que han denunciado todas las organizaciones de periodistas del mundo, pero así funciona el mercado y nadie lo remedia, al revés, porque el fenómeno tiene raíces inmediatas internacionales a finales del XIX y ha ido en aumento, estimulado por gobiernos de toda índole.

En cuanto al ser humano, como dejó claro el sociobiólogo Wilson, funciona con la pugna entre grupos de poder que están en la pomada. En ocasiones, esos grupos de poder firman un pacto de no agresión –visible o invisible– para repartirse prebendas o para que la lucha siga de manera subterránea, es lo que les sucede, por ejemplo, a los llamados sanchistas y susanistas, ahora que todos tienen bola que rascar.

Pero don Antonio parece que no está en esa guerra, ¿cómo puede ser eso? No entra en mis entendederas y, o me faltan datos o este hombre necesita dos toneladas de picardía. Y si suponemos que no está en la pugna carece de un primo de Zumosol. ¿Dónde lo ha buscado? En Don Marcelo Spínola, fundador de El Correo en 1899, que es beato aún y precisa un milagro más para llegar a la santidad. Morera llama al padre Jesús Donaire, autor de una tesis doctoral sobre el cardenal Spínola, y en la capilla del Cortijo Gota de Leche don Antonio aplica aquello de «a Dios rogando y con el mazo dando» porque tanto él como el padre Donaire aprovechan la celebración para darle sus tiritos a las lenguas de doble filo.

En el exterior del cortijo está Blas Infante que acaso se sumó desde su monumento a la misa y le estaba gritando a la presidenta que menos homenajes a él con la caló de agosto y más El Correo de Andalucía, porque se puede llegar a su monumento gracias a que Morera & Vallejo adecentó y le dio vida a todo aquello. En conclusión, Morena y Maldonado dicen que tienen a la gente con ellos, tal vez crean que son sus primos de Zumosol. Pero me parece muy bien que hayan acudido a don Marcelo porque la gente es olvidadiza e influenciable. Si El Correo TV sale p’alante ya tenemos otro santo en los altares: San Marcelo Spínola, el bendito primo de Zumosol de don Antonio Morera Vallejo y de su media naranja, Charo Maldonado.


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