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Elecciones, el respeto como valor de convivencia ¿a quién votar?

21 abr 2019 / 08:37 h - Actualizado: 19 abr 2019 / 15:51 h.
  • Elecciones, el respeto como valor de convivencia ¿a quién votar?

La responsabilidad que tienen los políticos para transmitir los programas electorales en un periodo de campaña electoral no es otra que hacer presente el respeto. Este es el eslabón entre las diversas fuerzas políticas para lograr que las personas podamos convivir, aunque tengamos visiones políticas diferentes.

Los políticos deberían de saber que el sentido común de los ciudadanos está por encima de los slogans de campaña y del verbo fácil que utilizan los candidatos a ocupar una silla en el Congreso y en el Senado del Reino de España.

El dialogo, pero sobre todo con las personas sencillas, nos hace aterrizar ante los problemas que tenemos los españoles. Somos conscientes que en un porcentaje muy elevado no coinciden con los mensajes de los políticos en campaña electoral. Escuchar te posiciona ante un análisis que poco tiene que ver con la sociedad que cada partido político decide dibujar.

Lo anterior me dice que puede haber una sorpresa mayúscula en los resultados electorales, porque una mayoría suficiente de ciudadanos, en los tiempos que nos está tocando vivir, deciden su voto en los ultimísimos días de campaña electoral, inclusive en el mismo día en que van a votar. Esto antes no ocurría; pero hoy, ante los acontecimientos que están sucediendo, empieza a ser más normal.

Vayamos por partes:

Primero: A estas alturas en un porcentaje muy elevado, por encima del que señalan las encuestas que existe como voto no decidido, de la población sabe que ningún partido político, por sí mismo, tiene la capacidad de resolver los grandes problemas que tenemos: 1) atención a la cronicidad, y derivada de esta situación, la dependencia y, juntamente a esta realidad la necesidad de programas de intervención socio-sanitarios; 2) el sostenimiento de las pensiones, digan lo que digan los políticos, en nuestro fuero interno sabemos que hay que buscar alternativas a lo que actualmente tenemos; 3) atención sanitaria, es necesario comenzar a desarrollar una colaboración mixta con entidades privadas tanto del tejido empresarial como del ámbito del Tercer Sector; 4) la planificación más adecuada para impulsar iniciativas empresariales que fomenten riqueza social en un marco de la libre competencia; 5) movimientos migratorios, hay que diseñar un modelo de colaboración con los países que originan la emigración de sus ciudadanos. 6) el medio ambiente, este espacio es un territorio de todas las fuerzas políticas, nadie puede abogarse el título de ser, en exclusiva, su garante.

Todo lo anterior debe de contar con la colaboración conjunta de todas las fuerzas políticas. La solución, desde luego, no está en cada Partido Político a nivel individual, se halla en la realización de un trabajo en equipo ¿Percibimos a los líderes políticos en esta perspectiva? Sigámoslos en los próximos debates a realizar en la televisión. El no asistir es un mal ejemplo. Un candidato se debe a los ciudadanos y no al marketing electoral.

Segundo: A los ciudadanos nos importa el conocer y el ver cómo trabajan codo con codo las principales fuerzas políticas, cada día esto es más importante; por esta razón los ciudadanos, cada vez más, votamos estando atentos a la manera de cómo los políticos son capaces de unirse para realizar un verdadero servicio a los ciudadanos.

Observando a los diferentes candidatos nos puede quedar la sensación de que cada uno va en una dirección y esto, necesariamente, plantea la siguiente pregunta ¿Adónde está el respeto? Las personas de bien cuidan los formas y las palabras, y procuran facilitar un discurso que nos conduzca a establecer acuerdos sensatos y que beneficien, de verdad, a la población de manera universal. Lo contrario genera división. El insulto no coge y las amenazas tampoco. Los ciudadanos somos maduros, por esta razón no terminamos de creernos lo que los políticos nos transmiten. Los ciudadanos estamos más evolucionados que los políticos. Por ende sorpresas pueden existir.

Tercero: El respeto está en que las fuerzas políticas nos presenten cómo van a hacer para solucionar lo que se deriva de los seis puntos señalados más arriba. Todo lo que no sea buscar respuestas conjuntas, sin duda, será imposible de alcanzar y, por ende, un camino que nos conducirá a un túnel sin salida. Un espacio para lo extremo y para el populismo. A las fuerzas políticas les debemos exigir cordura, coherencia social y económica.

La no existencia de respeto, lo que hace es que los ciudadanos nos alejemos de los políticos y decidamos nuestro voto camino de las urnas. Cada día tenemos más dudas a quién votar. Lo lógico sería quedarnos con la parte más positiva de cada programa político; pero esto, hoy por hoy, es imposible; así que votamos a un partido, sin identificarnos al cien por cien con lo que está escrito en su programa político ¿Son conscientes los candidatos de esta realidad? Creo que no, porque en lo que están empeñados es en hacer valer aquellos puntos del programa electoral que ellos consideran que son los que tienen que desarrollar sin atender ni tener presentes la sensibilidad de quienes les hemos votado que, evidentemente, tenemos diversos principios.

Cuarto: Propongo a los ciudadanos que, una vez, que elijamos a nuestros representantes el próximo día 28 de abril, lo primero que les exijamos sea la cultura del respeto, y si no la tuvieran, deberíamos inaugurar lo que podría denominar: las marchas del respeto. Esto se concretaría haciéndonos presentes en todos los foros posibles para recordarles que el respeto es la base de toda convivencia, porque, sin ésta, no será posible avanzar en solucionar los grandes problemas que nos preocupan. Serían marchas pacíficas y silenciosas, sin slogans ni pancartas. Les recordaríamos que para servir es necesario respetarse, porque si entre ellos no se respetan tampoco serán capaces de respetar a quienes les hemos votado.

Falta mucho respeto y empieza a ser normal la existencia de demasiada tensión. Esto no es constructivo ni pertinente porque merma la democracia y genera fobias políticas. Cuando en las campañas lo que se práctica es el odio hacia los demás lo que se genera es una manera de entender la política como una lucha entre los ciudadanos, este camino es equivocado, y lleva a una minoría muy activa de los partidos políticos al error de pensar y de creer que son los únicos que tienen la razón.

Quinto: Cada ciudadano es un actor dinámico de la sociedad en la que vive, esto significa que la democracia se construye entre todos. Es una construcción basada en el respeto porque no existe otra manera de avanzar y resolver los problemas que pueden surgir. Cuando falta el respeto, y el político considera que es el elegido, empieza la degradación de la convivencia. Quien así se presenta ante la sociedad, lo que está haciendo es ignorar al resto de los representantes de los ciudadanos, y esto siempre concluye en una dictadura. Por esta razón conviene analizar bien a los candidatos y observar su historial político porque esto nos dará luz a la hora de votar al mejor candidato posible. La prepotencia de las personas se encuentra anclada en los egos que manifiestan.

Sexto: Un servidor público es la persona que manifiesta sencillez, cercanía, proximidad, que rompe protocolos y que está siempre al servicio de las personas. Es quien desea, ante todo el bien común, y siempre se halla dispuesto a dialogar y a construir. Sabe estar atento a las sensibilidades existentes teniendo claro que lo que nos rige a los ciudadanos es la Constitución y con ésta el Estado Social de Derecho. Propone que trabajará con energía y con fuerza de manera conjunta con quienes, de verdad, quieren servir a España, a Europa y al Mundo.

Ojalá que el próximo Presidente de España no nos confronte sino que se implique, conjuntamente con las fuerzas políticas que buscan el bien común, en la búsqueda de soluciones concretas para los seis problemas relatados en este artículo el apartado primero.

Los seis puntos de esta reflexión pretenden recordar a los candidatos que los ciudadanos les votamos para que construyan una sociedad que mire al bien común. Esto supone respetar nuestros principios y nuestros valores, al mismo tiempo que fomentar una interacción positiva entre quienes formamos parte de España porque nuestra historia es un crisol de culturas y de hermandad.

No deberían ignorar los candidatos lo que acertadamente nos recuerda el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica La Alegría del Evangelio: "A pesar de toda la corriente secularista que invade las sociedades, en muchos países —aun donde el cristianismo es minoría— la Iglesia católica es una institución creíble ante la opinión pública, confiable en lo que respecta al ámbito de la solidaridad y de la preocupación por los más carenciados. En repetidas ocasiones ha servido de mediadora en favor de la solución de problemas que afectan a la paz, la concordia, la tierra, la defensa de la vida, los derechos humanos y ciudadanos, etc. ¡Y cuánto aportan las escuelas y universidades católicas en todo el mundo! Es muy bueno que así sea. Pero nos cuesta mostrar que, cuando planteamos otras cuestiones que despiertan menor aceptación pública, lo hacemos por fidelidad a las mismas convicciones sobre la dignidad humana y el bien común".

El voto es una decisión libre, por lo tanto nuestra responsabilidad es saber reconocer al candidato que tenga claro que su misión es la de servir y no la de ser servido. Desde luego un reto para cada uno de nosotros.


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