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La Tostá

¿En qué hay que creer?

13 abr 2017 / 21:29 h - Actualizado: 13 abr 2017 / 21:32 h.

En los siete años que viví en Triana jamás dejé de ver al Cristo de la Expiración llegar al Altozano y verlo camino de Sevilla bañado con la luz del oro viejo de la tarde, cruzando el puente mientras abajo, en el agua dulce que va a Sanlúcar, los plateados albures le cantaban y bailaban por tangos de El Titi rivalizando con los gitanos que ya le habían cantado y bailado un rato antes por bulerías en Chapina. ¿En qué hay que creer para emocionarse con algo así? Triana no es una cuestión de creer o no creer, sino de sentir o no sentir. No somos aquello en lo que creemos, sino en lo que sentimos. Hay quien cree estar todos los días tomando cañas con Dios y no lo ha sentido nunca. El Mimbre, un buen bailaor de Triana y hermano de Matilde Coral, me dijo una vez en la taberna de Joselito Lérida: «Tú nunca serás de Triana, aunque vivas aquí». Ni lo pretendí jamás. Ahora, el tiempo que estuve en el arrabal disfruté de todo lo que ha hecho universal al célebre barrio sevillano: sus cantes jondos, el mejor baile del mundo y esa imagen de El Cachorro yendo a Sevilla. ¿En qué hay que creer, si se siente?


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