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Haciendo caja con el bodypositive

17 feb 2019 / 13:50 h - Actualizado: 17 feb 2019 / 13:55 h.
  • Haciendo caja con el bodypositive

Pasar por un quiosco, que por cierto cada vez quedan menos y pararse a ojear las revistas del mes, se convierte cada vez más para las mujeres es un acto esquizofrénico. Lo mismo te encuentras las hiper-musculosas alimentándose de batidos, con una ristra de abdominales que ya quisieran algunas deportistas de élite, que a otras dejando de tapar vergüenzas y mostrando todos aquello que la publicidad se ha empeñado siempre en esconder: estrías, lunares, manchas y kilos de más. Ambas muy bien acompañadas por el fantasma de la operación bikini que merodea como quien no quiere la cosa, la nueva colección primavera/verano y la innegociable lista de mantras que evitan caer en la tentación de que las féminas, en nuestra imprudencia de querernos mucho, al final nos convirtamos en una mala madre, una esposa descuidada o una profesional mal vestida. Y a todo esto, hay que añadirle más salsa si cabe, que la operación bikini también nos trae dietas, planes de detox, vitaminas, cremas, limpieza de armarios y todo lo que nos quieran vender para que las mujeres nos dejemos la plata en mantener una estructura de mercado desequilibrada, injusta y que nos empobrece. Trabajar para consumir y que la rueda no deje de girar. Y ya metidas de lleno en este remolino, nos volvemos a preguntar lo mismo de todos los años en febrero ¿voy a tiempo para empezar la dieta y pasar la ITV con éxito este verano? Y no menos importante ¿cuanta pasta me va a costar pasear con dignidad las lorzas este verano por Benidorm? Mirando así por encima el balance económico de lo que llevamos de año y después de habernos lanzado a los brazos del consumismo salvaje de estas navidades, nos tenemos que enfrentar a los números. Esos no engañan, somos demasiado pobres para permitirnos una puesta a punto como la que nos venden en las revistas. ¿Y si en un acto de desesperación y rebeldía ante un sistema tirano que cosifica e instrumentaliza el cuerpo femenino, nos lanzamos al bodypositive de cabeza? Venga, me compro la revista de la chica “real” y le damos un respiro a la cartera, que seguro que esta tendencia implica sufrir menos. Acabamos de activar el modo “ironía” por si alguien se acaba de perder.

Ya se han realizado cientos de estudios que analizan el impacto de los medios de comunicación y la publicidad en nuestra estilo de vida y cómo la exposición a mensajes, destruyen nuestra autoestima y ponen permanentemente en cuestionamiento nuestro derecho a ser únicas. A respetar nuestros propios cuerpos, amarlos y cuidarlos. Pero claro chicas, esto no vende. Y el capitalismo tiene que sacarnos las tripas con productos y servicios,“despertando necesidades ocultas” lo llama la industria, yo más bien diría “idiotizando psiques con las que hacer caja”. Muchas mujeres se han sentido liberadas con esta tendencia que pone de moda los cuerpos rollizos imperfectos; pero la “gordofobia” sigue existiendo y por mucho que nos guste la idea de saber, que nuestros cuerpos no tienen que ser perfectos, la campaña de ropa de baño de Calzedonia está a la vuelta de la esquina y ya os cuento yo que el bodypositive se lo van a pasar por el forro. Porque no podemos pecar de ingenuas, el capitalismo nos quiere frustradas, acomplejadas, pobres porque nos hemos gastado el dinero con sus vende humos, inseguras y sobre todo vulnerables. Esta tendencia de visibilizar cuerpos distintos más ajustados a lo que vemos en la calle, no está nada mal. El problema viene cuando nos maquillan todas estas buenas intenciones con discurso barato y en un descuido abren la puerta trasera para dejar entrar a otro segmento de mercado (las gordas guapas) al que bombardear. El patriarcado sigue tratando con desprecio a las mujeres gordas y eso no hay campaña de publicidad que le meta mano, porque sensibilizar y trabajar por conseguir una sociedad más respetuosa, no está, ni estará en agenda. No nos dejemos engañar, ni la poderosa industria DOVE con sus modelos curvis, van a alejarnos del machismo con el que las mujeres nos enfrentamos día a día. No podemos dejar en manos del mercado nuestro empoderamiento. Esta estrategia publicitaria ya tiene nombre: femvertising. Hacer uso de este enfoque ayuda a engrosar la cuenta de resultados de cualquier compañía. Marcas mundiales como Nike o Barbie se han tirado de lleno y han alcanzado buenas cifras de venta, tras la proyección de anuncios con mujeres poderosas y cuerpos reales. Se convierten en discursos virales. Rápidamente empiezan a circular por redes sociales por considerarlos positivos para la imagen de la mujer. Pero nosotras, que ya venimos de vuelta, sabemos que no. Hay gato encerrado. Como mujeres, sabemos de sobra como sentir ese poder: cuidándonos de dentro hacia fuera, manteniendo una alimentación sana, haciendo ejercicio físico, meditado, aceptando la imperfección con una sonrisa dibujada, pero sobre todo amando cada rincón de nuestro cuerpo, convertirlo en templo en el que refugiarnos y darle la importancia que merece. Somos algo más que piel y centímetros. Tenemos energía, autoestima y fuerza de sobra, para hacernos cargo de nuestros propios proyectos y desafíos. No necesitamos publicistas que nos minen la autoestima con la misma intensidad que nos intentan empoderar. La belleza no deja de ser una construcción social que cambia, conforme al momento histórico en el que nos encontramos y que el patriarcado usa para entretenernos con banalidades. Tu mejor que nadie sabes de tu poder, aprovéchalo para que tu singularidad sea tu marca.

@Pepavioleta


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