miércoles, 19 diciembre 2018
16:13
, última actualización

Hipertrofia y relativismo

12 ene 2018 / 19:58 h - Actualizado: 12 ene 2018 / 19:59 h.

El modelo de Semana Santa que han conocido todas las generaciones de sevillanos vivos está en la picota. El asunto trasciende de manoseada seguridad; de las exigencias que impone la calle; hasta de los necesarios ajustes que debe afrontar el actual diseño de la Carrera Oficial para descongestionar el paso de las cofradías y el público que las contempla. Pero se habla en voz cada vez más alta y clara de ampliar la nómina de hermandades que hacen estación de penitencia en la Catedral con una nueva jornada. Hablan del Sábado de Pasión, que serviría para encajar un puñado de cofradías de vísperas que tienen dificilísimo ajuste en el actual organigrama. Es verdad que la Semana Santa no siempre fue igual. La fiesta se limitaba en otros tiempos a las jornadas del Jueves y el Viernes Santo y fue extendiéndose al resto de los días a la vez que crecía la nómina de cofradías y eclosionaba la celebración ciudadana. La nueva liturgia amplió el sentido pasional hasta el Sábado Santo y la estela del Vaticano II alentó la creación de la cofradía de la Resurrección, que –por fin– ha hecho suyo el domingo que le da sentido. Monseñor Asenjo no ve impedimentos litúrgicos para estirar el chicle pero entramos en un terreno, el de la tradición, la costumbre y los usos adquiridos que no se debería rebasar sin una profunda reflexión. Corremos el peligro de convertir este hermoso legado en un auténtico mamarracho.


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