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Jardín de mayo

05 may 2018 / 21:54 h - Actualizado: 05 may 2018 / 22:34 h.

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Hoy es el Día de la Madre, la jornada menos comercial de las que dicen que inventó El Corte Inglés para fomentar las compras fuera de las fechas navideñas. Mucho antes, sin embargo, de que el triángulo verde de su marca señalara la dirección hacia un consumismo hueco y cada vez menos humano, ya se celebraba el Día de la Madre en forma de Domingo de la Rosa, una fiesta muy vinculada a la orden predicadora de los frailes dominicos y a la devoción al Santísimo Rosario de la Virgen María. Todavía hoy, la hermandad de Los Humeros pone a su imagen titular en besamanos y en muchos pueblos de todas las provincias andaluzas se congregan en torno a sus imágenes rosarianas para rendirles cultos y acompañarlas en procesiones por las calles de la localidad.

Ese Domingo de la Rosa servía como excusa para adornar las iglesias con estas y otras muchas flores, de donde puede venir la costumbre de regalar a las madres centros y ramos, las cuales ahora los enseñan orgullosas por Facebook, convirtiendo la red social en un virtual «escaparate de Ramitos» donde ayer un chiquillo, vestido de camarero, compraba para su madre una maceta de gitanilla. Sencilla, pero allí que iría él acabado el turno con flores a la mujer de su vida, a la vida que la misma vida le dio.

Mayo es también un jardín del que brotan las calas purísimas de esos niños que ahora están haciendo en tantas parroquias y colegios su Primera Comunión. Ellos son también flores que, sembradas en el arriate de sus familias, juegan volanderas y adornan en todas partes y llenan de color y alegría todos los lugares por los que pasan. Jardines de mayo los altares de las hermandades de gloria, preparados para sus cultos y salidas procesionales. Salud de San Isidoro, Araceli de San Andrés, Mar de la Misericordia, los cultos rocieros... todos tornan en jardines los presbiterios de sus parroquias en honor a María Santísima.

Aquí está mayo con su jardín, señores. Ya no habrá quien pueda detenerlo. Tenemos los calores ya por fin, la primavera ya no dará ni un paso atrás. Y en los altares, la Virgen nos aguarda prometiendo la sonrisa más bonita y más sincera. Nos toca florecer también a nosotros, y deshojarnos honrando a la Emperatriz de los Cielos, que va a tomar contenta la flor de nuestro cariño, en este mes que dicen Mes de María. ~.


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