viernes, 24 noviembre 2017
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Los tontos que nos restan

29 abr 2017 / 19:32 h - Actualizado: 29 abr 2017 / 22:55 h.

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Seguimos en el debate absurdo, en la cortina de humo de días y días. Unos contra otros. Lanzando opiniones variopintas, imponiendo hojas de ruta con no sé qué afán por dirigir desde las rotativas y estudios, el futuro maltrecho de una Semana Santa que ha tocado fondo. ¿Por qué? Porque el problema somos nosotros, los cofrades y después, el público. Años y años con confrontaciones por dos, tres o cuatro minutos de paso. Un Consejo acosado por las hermandades que no quieren perder un céntimo de lo que ya tienen. Unas corporaciones cuyo interés y cada vez más generalizado, es ir a la Campana a enseñarse y lucirse. ¿Habrá cambio en la Carrera Oficial? ¿Se obcecarán por no perder la Santa Campana? Veremos. Porque ahora sí que la seguridad tiene cogida la muleta y el toro, va a por el rojo que tenía que haber sido sangre de toro, desde hace mucho tiempo. Herida de muerte la Madrugá, ha empezado a flaquear el resto. El público, ya no lo es todo. Ahora lo que se lleva es comerse unos filetes empanados como si estuvieras en los pinares de Aznalcázar, fumarte una cachimba y comprarte una sillita, para ser dueño por una hora, de la confluencia de la calle con la plaza. Y no dejar pasar a nadie.

Un espectador que ha perdido el norte en ocasiones, cuando lo más importante es la banda y en vez de mirar al titular, tiene un subidón con el solo de corneta. ¿Y así tenemos futuro? Y todo es dinero. Por aquí, por allí. Y todo es egoísmo. Por aquí y por allá. Y así nos cargamos la Semana Santa. ¿Cómo Sevilla sabiendo que la Semana Santa es lo más grande de la ciudad, no se une? ¿Cómo es posible que tengamos una pelea de guerrillas con abogados en busca de mejorar su reputación en vez de aunar esfuerzos? ¿Cómo se puede pedir la verdad y poner en tela de juicio el trabajo de los organismos pertinentes? Porque aquí se ha visto el negocio, como siempre. La oportunidad de comer de la presa. ¿Y el sevillano qué piensa? Mejor dicho... ¿Ahora qué tengo que hacer, decir o actuar? ¿Escucho a los tontos que nos restan? ¿Para dónde voy? ¿Con quién me quedo? ¿Me refugio en la hermandad y volvemos a los cortijos de antaño? ¿O empezamos a creer que nosotros somos la Semana Santa? Como ha sido y será siempre.

En las casetas del Real, van a escuchar muchas teorías y elucubraciones. Muchas maneras de ver las cosas. Esa heterogeneidad en Sevilla siempre ha dado frutos positivos. Pero ahora hay un solo camino. Bienvenidos a la época del consenso porque si no... van a decidir por nosotros y entonces, habremos perdido. Y tanto usted como yo, somos y seremos en la Semana Santa.


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