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La España en color de Sánchez

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
12 ene 2019 / 10:15 h - Actualizado: 13 ene 2019 / 10:34 h.
  • La España en color de Sánchez

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El actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Castejón, no es nada modesto y esto da alas a sus ministros y ministras, que tampoco tienen muy desarrollado el sentido de la reserva. Con motivo de la presentación de los Presupuestos, la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, dijo que con ellos se dejará atrás la España en blanco y negro, en clara referencia a las etapas de José María Aznar y Mariano Rajoy. Claro, porque no estaría pensando en la España de Felipe González, que esa sí que no cuesta imaginar en blanco y negro, entre otras razones porque es algo anterior y por determinados casos que cuesta imaginar en color, como los del Gal o los más sonados de la corrupción.

Pero si la ministra piensa que por fin ha llegado el color a la política española, estupendo. Menos a Andalucía, claro, porque han llegado la derecha y la ultraderecha, no sabemos si para quedarse mucho tiempo –Susana Díaz piensa que no, que para eso está ella, para devolvernos pronto a la Andalucía del qué a gustito estamos– o solo para cambiar lo imprescindible, lo necesario para hacer verdad eso de que otra Andalucía es posible, o eso han venido diciendo Juanma Moreno y Juan Marín, ahora juntos para gobernar esta maltratada tierra.

No sé si se han percatado, pero en Podemos están encantados con el auge de Vox en Andalucía, porque el personaje a perseguir por los medios de comunicación ya no es Pablo Iglesias, sino Santiago Abascal. Está pasando con Vox lo que ocurrió con Podemos, que casi todos los medios de comunicación se dedicaban a sacar los trapos sucios de los líderes de la formación morada. Ya no es este partido el enemigo a batir, sino el de Abascal, quien, por cierto, debería evitar ruedas de prensa, o dar menos, porque cada vez que habla sube el pan.

Una de dos, o es torpe o sabe más de la cuenta y conoce a los andaluces mejor de lo que pensábamos. Lo digo por lo que ha supuesto la derecha en esta tierra, y no digamos la ultraderecha, que alguna vez hemos sufrido en las calles de Sevilla cuando salíamos a pedir trabajo, pan y libertad. En fin, no vamos a descubrir ahora a la ultraderecha andaluza.

Una docena de diputados en Andalucía le han dado alas al político vasco y un protagonismo en la política española que no esperaba, al menos tan pronto y con Andalucía como plataforma de lanzamiento. Ni los más visionarios de la politología patria podrían haber imaginado el pelotazo de esta formación en una región como la nuestra, gobernada tantos años por los socialistas. Estos partidos populistas, como Podemos y Vox, permanecen sobre todo por la propaganda, que suelen manejar bien. Abascal es algo torpe en su manejo, pero intenta por todos los medios a su alcance, que son bastantes, porque está de actualidad, tener contentos a esos casi cuatrocientos mil andaluces que les han dado su confianza y a otros tantos que sienten cierta simpatía por ellos, aunque voten al Partido Popular o a Ciudadanos.

Ahora que vivo en La Puebla del Río, la tierra del torero José Antonio Morante, tengo otra percepción de lo que ocurrió con este cigarrero con motivo de su apoyo a Vox, con pintadas en su casa recriminando su actitud. Es verdad que hay personas molestas, pero también hay otras muchas que valoran el hecho de que apueste tanto por las cosas del pueblo, donde invierte una gran parte de lo que gana y ayuda a muchas personas necesitadas.

Me contaron hace unos días de Morante que tiene dicho en Felipón, una estupenda carnicería local, que atiendan a cualquier vecino con problemas para comer y que le apunten a él lo que compren. Por esto y por otras razones tengo ganas de conocer personalmente al maestro, gran aficionado al flamenco, por cierto, como casi todos los toreros.


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