sábado, 14 septiembre 2019
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La fiesta más larga

Sevilla encara la cuesta final de una Feria de Abril extensa y aderezada

18 abr 2018 / 22:00 h - Actualizado: 19 abr 2018 / 08:55 h.
  • Foto: Jesús Barrera
    Foto: Jesús Barrera

La ciudad efímera ha sobrepasado su ecuador, y aún es jueves. Esta Feria de Abril tan nuestra, que se cuela en nuestra rutina y hace con nosotros lo que quiere, que relativiza las horas a su medida y controla el ritmo a su favor, viene acaparando los días y alargando la semana hasta el infinito.

Parece que nos hemos acostumbrado a eso de tener un fin de semana más de feria. Y se nota en el ambiente. El sevillano dosifica su asistencia y los visitantes aprovechan los días de fiesta para acercarse por el Real. Hemos superado el punto intermedio del festejo y se nota en el cuerpo, pero aún quedan días de volantes, corbata, albero, carruajes, sevillanas y comida. Resulta muy necesario guardarse un poco de energía. La Feria de Abril ha cambiado. Uno de los aspectos en los que se refleja esta evolución es el dispositivo de seguridad, que se refuerza para adaptarse a los tiempos. Hay más agentes dispuestos por los organismos oficiales para doblar esfuerzos ante la masiva afluencia en el recinto durante estos días. Se agregan a las medidas habituales los detectores de metales y más controles sobre el consumo de alcohol en las calles y la venta ilegal.

Se han destinado dos mil agentes de Policía Nacional y más de quinientos de local para trabajar tanto en el Real como en sus inmediaciones. Se instaura la videovigilancia, que ya está asentada en el plan de protección de la ciudad, y se pone especial atención en uno de los puntos más conflictivos por aglomeración de personas, el metro de Sevilla. El planteamiento de seguridad está estudiado con meticulosidad.

El festejo ha cambiado también en la integración de los visitantes, especialmente de los extranjeros. Hay casetas especiales para quienes vienen desde fuera de las fronteras. La feria se torna, más que nunca, una gran mezcla de acentos y culturas que vienen a sumergirse en la nuestra. La variedad de estilos que pasean por el recinto va en aumento. Sevilla se abre a los extranjeros y les facilita su instalación en las casetas. Cada vez es mayor el esfuerzo que desde la ciudad se hace para atraer al visitante, no siempre en beneficio de la comodidad del sevillano.

La evolución de la fiesta se nota en el uso de la tecnología. Una aplicación móvil te permite llegar a la caseta adecuada. Existen puntos específicos de información turística e incluso cajeros automáticos y cargadores de móviles. Las casetas públicas se han transformado.

Resultaría extraño hace pocos años el camino que ha tomado la Feria de Abril. Hemos sobrevivido a dos ediciones de larga duración. La extensión del festejo ha sido el cambio más sonado. Quedan todavía tres largas jornadas para el disfrute de los asistentes al ferial, lo que no es necesariamente cómodo. Se nota en los cuerpos, aparece el cansancio y, un aspecto importante, se resiente el bolsillo de los sevillanos.


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