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'El Descuento'

La huella de la discordia

El Sevilla estudia endurecer las medidas de seguridad en el acceso al Gol Norte ante el rechazo de muchos de los aficionados que se ubican en esa zona del estadio

14 feb 2017 / 11:38 h - Actualizado: 14 feb 2017 / 12:13 h.
  • La huella de la discordia

Quien no teme, no se esconde, que diría aquel. Eso debe pensar el Sevilla, que estudia la opción de implantar el sistema de acceso por huella dactilar para la zona de Gol Norte en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Y es que no le queda otra al club, pues son las instituciones gubernamentales y las fuerzas de orden público las que están llevando a sus gestores a actuar como detectives. Si pasa algo en el estadio, paga la entidad; Y si pasa fuera, también. Eso dicen al menos la mayoría de expedientes que el club de Nervión tiene abiertos por el comportamiento de un sector de su afición. La cobardía de esconderse en el colectivo puede llegar a su fin, pues hasta ahora resultaba casi imposible controlar que, algunos de los que tienen prohibido el acceso al recinto, acabasen dentro. Regatear la norma es sencillo, basta con acudir al torno con el abono a nombre de otra persona. Algo realmente fácil de esquivar pero que con la implantación del acceso por huella dactilar será imposible.

Habrá muchos que se quejen y rechacen esta solución que permite al club velar por los intereses de la mayoría, pero no queda otra. Se ha visto obligado a endurecer aún más el acceso a esa parte del estadio. Sobre todo después de que los cuerpos de seguridad y orden público hayan dejado a sus dirigentes con los pantalones por los tobillos tras la última y más grave hazaña cometida por estos malhechores en la ya conocida noche de autos en la ‘Taberna El Papelón’.

No se puede tapar ni esconder a criminales y en el Sevilla hacen lo que deben. Hasta la fecha, cualquier ultra que estuviese bajo la prohibición de acceso a recintos deportivos –se estima en un par de decenas para miembros que pertenecen o han pertenecido a los Biris–, podía acceder con el abono de otra persona. ¿Quién no ha ido alguna vez al fútbol con el carné del vecino? Pues lo mismo ocurre en estos casos. Además, el Sevilla seguirá sin vender entradas en esta zona del estadio. Práctica que ya viene realizando, entre otras cosas, por no haber localidades disponibles.

Una mentira contada mil veces no puede ser una verdad y el sevillismo necesita saber qué está pasando. Algunos quieren que los sevillistas piensen que son señalados sin más. Que no se les permite entrar con el bombo y el megáfono o que sus pancartas son prohibidas por no ser del agrado de los dirigentes. Si es usted uno de los que así piensa, permítame decirle que está equivocado. Para introducir cualquier elemento de animación es necesario identificarse, y claro, por ahí algunos no pasan. Vaya que les tomen la matrícula. Por este motivo tampoco están registrados como peña. En su día, anteriores dirigentes fueron reclamados en el centro de trabajo por la Policía después de que algún angelito decidiese protagonizar incidentes. Esos no son Biris, ni sevillistas. Son delincuentes que se enmascaran en la masa, que viven de ello para viajar gratis o ganar dinero con el merchandising. Que extorsionan a futbolistas que no tragan con sus historias y que están perjudicando a la mayoría de una hinchada. El sevillismo de bien no tendrá problemas en identificarse; el que no quiere, ya sabe lo que hay... En Nervión no cabe.


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