domingo, 15 septiembre 2019
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La implicación social desde un proyecto innovador

14 jul 2019 / 10:44 h - Actualizado: 14 jul 2019 / 10:45 h.
  • La implicación social desde un proyecto innovador

Innovar no es tarea fácil, pero si no se comienza nada se alcanza. Sin lugar a dudas los responsables políticos, el tejido empresarial y el tercer sector tienen que ponerse de acuerdo para desarrollar proyectos que puedan ayudar a transformar la realidad social de manera positiva. Las personas por sí solas poco pueden alcanzar. Es necesario trabajar en equipo. Un equipo interactuando es capaz de poder establecer un proceso de trabajo que alcance objetivos muy importantes ¡el Bien Común es uno!

Recientemente he podido estar en Honduras y en El Salvador, he descubierto en ambos países proyectos empresariales y socioeducativos que, con creces, superan a muchos existentes en países con un desarrollo económico muy superior. Son proyectos que quieren innovar, son propuestas que se trabajan en equipo y que, poco a poco, están ayudando a transformar la sociedad. Son pequeñas gotas de agua en un océano, pero que con constancia podrán purificar todas aquellas prácticas políticas y empresariales que no responden al objetivo de hacer que la sociedad sea más solidaria. Son iniciativas que nacen del tercer sector. Un tercer sector que, con mentalidad de trabajo en equipo y con una vocación empresarial, es capaz de desarrollar proyectos que transforman realidades sociales deprimidas, y lo hacen a implicando a las personas; pero implicándolas de manera positiva y constructiva, nunca como iconos de la violencia. Son proyectos que proponen transformar corazones y mentes, forjando a personas que miran a las personas, haciendo que tengan esperanza. Son proyectos que, apoyándose en la innovación, presentan alternativas reales para construir sociedades más dialogantes y verdaderamente progresistas, por cuando tienen como común denominador que todos sus integrantes puedan avanzar económica y socialmente.

Para lo anterior hace falta una gran amplitud de miras. Hay que tener claro que no solo les corresponde a los políticos y a los gobiernos buscar las soluciones, éstos tienen que proporcionar el espacio jurídico más adecuado para que el tejido empresarial y el tercer sector sean capaces de poner en marcha proyectos de innovación, y no me estoy refiriendo a la dimensión tecnológica y digital, estoy señalando la innovación social. Esto último conlleva proponer iniciativas en donde queden implicados los responsables políticos, el tejido empresarial y el tercer sector. Creo que el Partido Político más progresista sería quien llevara en su programa político esta posibilidad.

Un ejemplo puede ser proponer un servicio de atención integral, con visión integradora, a la población en una situación de dependencia generada por enfermedades crónicas, derivadas éstas de diversas causas. Ser capaces de idear un proyecto que responda adecuadamente requiere tenacidad y, sobre todo, audacia. Hay que superar dificultades que, normalmente, vienen originadas por la falta de generosidad y de compromiso social.

La doctrina social de la Iglesia nos invita a ser creativos e innovadores, no quiere que nos quedemos con lo que siempre se hace, desea y nos invita a renovar y a proponer nuevos modelos de acción social.

La Exhortación Apostólica la Alegría del Evangelio para lograr poner en marcha lo que señalo en el párrafo anterior nos invita a que tengamos muy presente el siguiente texto: "Desde el corazón del Evangelio reconocemos la íntima conexión que existe entre evangelización y promoción humana, que necesariamente debe expresarse y desarrollarse en toda acción evangelizadora. La aceptación del primer anuncio, que invita a dejarse amar por Dios y a amarlo con el amor que Él mismo nos comunica, provoca en la vida de la persona y en sus acciones una primera y fundamental reacción: desear, buscar y cuidar el bien de los demás".

Este debe de ser el punto de partida que de las Fundaciones y las ONGs -Tercer Sector- tienen que tener claro si están impulsadas por los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. La innovación conlleva el dar una respuesta coherente a las diversas necesidades que las personas puedan ir generando por su situación de dependencia o de enfermedad; pero, también, por el apoyo que se pueda precisar en los ámbitos de la educación y de la cultura.

La misión de este Tercer Sector es avanzar en el trabajo conjunto. En la realidad mundial es un sector que está presente en ambientes difíciles, en donde la vulnerabilidad social es tristemente el eje que vertebra la relación entre las personas.

Debemos de tener altura de miras y no encerrarnos en lo que siempre hacemos. El Tercer Sector debe de ejercer, sin miedos, la misión de entrelazar proyectos que generen espacios de dignificación. Pero para esto tiene que superar sus propios miedos y, a veces, complejos. Tiene que tener la capacidad de proponer modelos educativos, sociosanitarios, sanitarios, sociales y culturales que revolucionen la sociedad. Se precisa realizar una acción social apoyada en el trabajo conjunto. De hecho ya existen propuestas. Al mismo tiempo tienen que buscar formulas de colaboración con el Tejido Empresarial para que, de manera conjunta, entre ambos, propongan a los responsables políticos modelos innovadores. Proyectos que procuran, sin escatimar esfuerzos, la dignificación a través de los puestos de trabajo que se puedan generar. Hoy, en día, no se pueden proponer modelos de acción social únicamente por los gobiernos, debe de buscarse la colaboración y la realización de propuestas conjuntas.

Innovar es buscar soluciones entre todos. Existen, de hecho, experiencias concretas que son un ejemplo de cómo se podría dar respuesta como equipo -Gobiernos, Tejido Empresarial y Tercer Sector- en los distintos sectores comprendidos en los espacios social, educativo, cultural, sanitario y sociosanitario.

La Exhortación Apostólica la Alegría del Evangelio nos indica que no podemos conformarnos con lo que actualmente tenemos "queremos más todavía, nuestro sueño vuela más alto. No hablamos sólo de asegurar a todos la comida, o un decoroso sustento, sino de que tengan prosperidad sin exceptuar bien alguno . Esto implica educación, acceso al cuidado de la salud y especialmente trabajo, porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida".

Las Instituciones sociales, educativas, sociosanitarias, sanitarias y culturales de la Iglesia Católica (Fundaciones y Ongs) tienen un gran reto: construir proyectos que aporten a la sociedad la dignificación de las personas. Esto exige un gran cambio de mentalidad por cuanto deben de ser instituciones creativas e innovadoras. Tienen que marcarse objetivos y deben de esforzarse por buscar soluciones conjuntas. Estemos atentos a lo que el Papa Francisco nos dice con rotundidad y claridad "Cualquier comunidad de la Iglesia, en la medida en que pretenda subsistir tranquila sin ocuparse creativamente y cooperar con eficiencia para que los pobres vivan con dignidad y para incluir a todos, también correrá el riesgo de la disolución, aunque hable de temas sociales o critique a los gobiernos. Fácilmente terminará sumida en la mundanidad espiritual, disimulada con prácticas religiosas, con reuniones infecundas o con discursos vacíos"

En las Fundaciones y Ongs se debe de sentir la vibración de la innovación, para ello hay que superar el estancamiento que se puede estar sufriendo. Deben de ser propositivas y tienen que buscar la interrelación con el tejido empresarial y con los responsables políticos.

Las Instituciones más innovadoras siempre tienen el peligro de ser tildadas de atemporales y de utópicas; esto no debe de asustar y tampoco puede mermar el espíritu creativo de las mismas. Hay que huir de quienes, desde dentro, no quieren innovar. No conviene estar cerca de personas que levantan barreras y no reconocen que el mundo cambia porque existen personas dispuestas a proponer nuevos modelos de acción social. Lo peor que nos puede pasar es tener gobiernos estancados, políticos encerrados en sus principios ideológicos, tejido empresarial al que tan solo le importa ganar y ganar y tercer sector eclipsado por una visión obsoleta de la acción social.

Hay que construir modelos que promuevan la implicación social. Estos podrán existir si nos proponemos realizar un trabajo conjunto entre los responsables políticos, el tejido empresarial y el tercer sector. Se están elaborando proyectos en esta dirección, voy a hacer, desde este medio de comunicación, que vayamos conociéndolos. Se trata de cuestionar lo que actualmente tenemos con propuestas innovadoras, en donde la dignificación es el objetivo del bien común.

El Tercer Sector que se apoya en la Iglesia no puede obviar lo que el Papa Francisco nos dice en su Exhortación Apostólica "En el diálogo con el Estado y con la sociedad, la Iglesia no tiene soluciones para todas las cuestiones particulares. Pero junto con las diversas fuerzas sociales, acompaña las propuestas que mejor respondan a la dignidad de la persona humana y al bien común. Al hacerlo, siempre propone con claridad los valores fundamentales de la existencia humana, para transmitir convicciones que luego puedan traducirse en acciones políticas".


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