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Alguien tenía que decirlo

Los de enfrente

01 nov 2016 / 22:00 h - Actualizado: 01 nov 2016 / 22:51 h.

Recuerdo cuando en 1995 el Betis de Serra Ferrer –y recién ascendido a la Primera División– finalizaba la Liga nada menos que tercero, por encima de todo un Barcelona. Y por encima de un Sevilla, el de Luis Aragonés, que con tres puntos menos se tenía que conformar con el quinto lugar. Me viene a la memoria incluso el Betis de 2005, también de Serra Ferrer, que finalizaba cuarto –¡el Betis en la Champions!– por delante de un Sevilla sexto. Y rescato estas dosis de recuerdos a cuento de esa supuesta imposibilidad de que a los dos equipos sevillanos les vaya bien a la vez. Los vasos comunicantes, dicen. Me niego a creer que los dos puedan sonreír juntos –aunque no revueltos–, pero los hechos, la realidad, es más tozuda que el que suscribe y ofrece en bandeja una reflexión evidente: lo que le ocurre al de enfrente tiene eco en tu propia casa. El bético vive hoy un estado de desesperación por haber visto simplemente a su equipo cumplir con su media histórica. Ni más ni menos. Duro pero innegable. La primera lectura es positiva: cada vez hay menos conformistas. La segunda, negativa: la nueva época dorada del Sevilla ha dinamitado cualquier atisbo de sosiego para hacer despegar al Betis post-Lopera. La histeria colectiva, agravada por las copas del vecino, nos ha presentado un Betis casi tan caótico como el loperiano, que sigue siendo el mejor en lo deportivo de los últimos decenios. Fuerte, ¿eh?

Ayer se cumplían 11 años de aquel Betis-Chelsea con estrellitas en el balón. La nostalgia cae sin piedad, pero debe servir como acicate para señalar un objetivo e ir a por él sin mirar nada más que para adelante. Esa receta le fue bien precisamente al vecino... ¿En qué ha aprendido el Betis de su propia historia? El autoconsuelo ridículo de «así es el Betis» no sirve de nada –a los peores Atlético les llamaban El pupas...–. Pero tampoco sirven proclamas vacías de contenido: «Hay que poner al Betis a la altura de la afición». Mu bien. Después de la ovación cerrada, las preguntas del millón: ¿Qué altura es esa? ¿Acaso hay aficiones que merecen de sus equipos más que otras? ¿Está el Villarreal como está por su hinchada o por hacer bien las cosas? Primero hay que poner al Betis a la altura de su presupuesto, que ya lo quisieran otros, dejar de flagelarse con los éxitos del de enfrente –incluso copiarle algunos ingredientes de su fórmula de éxito– y simplemente aplicar una sencilla reflexión: si siempre hago lo mismo, siempre acabaré en el mismo sitio. ¿Cuál es el sitio del Betis? ¿Cuál es el camino que no lleva a ninguna parte?


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