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Manifiesto por el RESPETO

Este singular manifiesto es fruto de un corazón honesto que se siente triste y molesto cuando percibe que, en nuestra sociedad, se está perdiendo el afecto y el efecto del RESPETO, de lo correcto

María Graciani m_graciani /
07 oct 2017 / 18:35 h - Actualizado: 07 oct 2017 / 18:42 h.
  • Manifiesto por el RESPETO

Nuestra realidad política, económica, profesional, social, humana... tiene una imperiosa necesidad, necesidad de RESPETO. ¡Señores que, ante todo, somos personas! Dejemos de regirnos por el «dónde las dan, las toman» (porque el río del «dar y tomar» desemboca en el mar del «reventar»). Es imperativo recordar qué es el RESPETO, un concepto que, por más que pasen los siglos, jamás debiera quedar obsoleto, porque el día en el que la decencia, el decoro, la consideración y la cortesía pasen de moda... la elegía sustituirá a la oda de los valores y el caos social será el anfitrión que hará los dudosos honores... Este singular manifiesto es fruto de un corazón honesto que se siente triste y molesto cuando percibe que, en nuestra sociedad, se está perdiendo el afecto y el efecto del RESPETO, de lo correcto, de la más elemental decencia... Ante esto, no cabe responder con indiferencia sino que hay que actuar con diligencia y, sobre todo, con social, humana y emocional inteligencia.

El RESPETO requiere de la RESponsabilidad PErsonal, del miramienTO ¡es el efectivo pegamento que mantiene unida a nuestra sociedad! El Señor RESPETO es democrático, pues tolera otras formas de ser, pensar y actuar (¡ojo! esto no significa que vaya a adoptarlas como suyas, pero tiene la deferencia de dar cabida a la diferencia pues comprende que la existencia de esas formas de ser, pensar y actuar son tan dignas como las propias). El Señor RESPETO implica la RESponsabilidad PErsonal y el miramienTO porque entiende que su conocimiento y su comportamiento no son los únicos válidos (proceder de otro modo, podría dejarte imbálido –emocional y mentalmente–), el respetar supone responsabilidad –con uno mismo, con el entorno, con la sociedad...– porque el tener la habilidad de responder (responsabilidad) requiere ser consecuente con tus actos, así es como el Señor RESPETO hace un pacto con la Señora TOlerancia y fruto del mismo nace el RETO humano de acabar con la arrogancia, la ignorancia y la vagancia de quienes viven instalados en la insensatez de creerse única fuente de toda brillantez. Y ¿qué sucede con quiénes no asuman el RETO? Corren el peligro de acabar como espetos, ensartados por el palo de su propia intolerancia...

Ya lo decía Confucio: «Sin sentimiento de respeto, no hay forma de distinguir a los hombres de las bestias», y es que cuando se va el Señor RESPETO, ¿quién queda? ¡la GETO! –aquellos que tienen mucha jeta– esto es, la GEnte TÓxica, esa que impone que bailes al son de su armónica, ante ella la Señorita Libertad se queda afónica de tanto gritar que, el RESPETO, debiera ser la tónica. ¡Cuídate de la GETO! pues intentarán trasladarte a su particular gueto: el de la falta de RESPETO y una vez allí, quedarás convertido en un cateto emocional, el que con su proceder grosero y vulgar queda definido sin necesidad de hablar.

El RESPETO tiene el poder de convertirte en el Geppetto de un entorno repleto de entendimiento, colaboración, confianza, libertad...; el RESPETO consigue que crees hoy el boceto de la persona que serás mañana porque la calidad de tu RESPETO te define (y su ausencia, también...); el RESPETO es el esqueleto del cuerpo social pues le da consistencia, lo sostiene y protege sus partes blandas... piensa en qué le sucedería a un cuerpo sin esqueleto: sería una masa deforme, desprotegida, expuesta... al igual que sucede con el cuerpo humano, el esqueleto del cuerpo social –el RESPETO– propicia que éste se pueda mover, porque ante la falta de RESPETO... no hay respuesta que pueda valer; el RESPETO actúa como tu personal metro, es decir, es la bara de medir de la educación recibida (lo mejor para ti, es que no esté partida); el RESPETO es el humano parapeto que evita que te caigas al abismo del descrédito, el desprecio y la grosería; el RESPETO es el Amaretto del cócktail de la vida, pues su sabor dulce hará que disfrutes la bebida...

Afirmaba Kennedy: «Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas», ¡así es como el progreso humano conquistará hasta las estrellas! El Señor RESPETO es el avezado constructor de ese mundo en el que ya no predominen ni los ataques ni las defensas sino que la regla general sea la humana convivencia, la empatía, la coherencia... ¡Es necesaria la insistencia en la importancia del RESPETO! porque éste es lo neto, literalmente, lo limpio, puro, claro y bien definido... El RESPETO es como la ropa interior, lo que queda cuando te quitas todos los vestidos: puede que no lleves el vestido del amor, el del cariño, el de la amistad, el de la mera simpatía, el de la colaboración... porque te parezca que la persona o la ocasión, no lo merece; pero siempre, siempre vístete con RESPETO: esa RESponsabilidad PErsonal y miramienTO, imprescindible cimiento de nuestra humana realidad, de nuestro personal y profesional crecimiento.

Mi personal agradecimiento para todas aquellas personas que opten por llenar de RESPETO su momento.


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