martes, 21 febrero 2017
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Matando museos

07 ene 2017 / 09:57 h - Actualizado: 07 ene 2017 / 09:57 h.

Es costumbre entre los escritores modernos afirmar que los museos son las morgues del arte. Algunos lo son, indudablemente. Pero si hablamos de los museos sevillanos en particular, más bien diría yo que son las morgues de la política. Visitándolos, paseando por ellos, se puede ver lo muerta que está la vocación de servicio público de unos dirigentes que hace muchos años que se olvidaron de ellos. Porque dar pan al pueblo y abrir hospitales es muy fácil; no hay un solo tonto con cargo público que no sepa que eso es lo primero y que no salga corriendo a atender esa prioridad tan pronto como accede a su cargo. Franco se hartó de hacer pantanos. Pero reconocer que la cultura es un bien de extrema necesidad para un pueblo, eso solo lo vislumbra, lo defiende y lo trabaja el buen político, el que cree en su oficio, el que mantiene vivos los valores y los principios del cometido que eligió, y hace lo posible por ser digno de ellos. Me alegro muchísimo del chute de dinero que la Consejería de Cultura va a destinar este año al Museo de Málaga y a otros más de Andalucía, pero me duele horrores que siga olvidándose del Museo de Bellas Artes de Sevilla, del Arqueológico, del de Artes y Costumbres Populares... que están muriéndose un poco más cada día. Si no están dispuestos a darles la atención que necesitan, al menos que faciliten nuevos modelos de gestión que permitan actuar a la iniciativa privada y producir el oxígeno que la administración les niega. Y si no, el votante tendría que decir algo alguna vez, en vez de conformarse con la promesa del pan y el hospital, que tampoco es segura. Dicen que los museos son las morgues del arte. Pero los museos también tienen su morgue.


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