miércoles, 14 noviembre 2018
23:39
, última actualización

Perdemos los papeles

15 sep 2018 / 22:30 h - Actualizado: 15 sep 2018 / 22:30 h.

Los políticos pierden los papeles de sus másteres y los públicos perdemos los periódicos de papel. Anuncian la muerte de este diario que es la crónica de una muerte anunciada desde que la burocracia le negó una señal de televisión. El papel prensa muere poco a poco. El año 2012 fue clave: Cuenca y Guadalajara se quedaron sin prensa de papel. En Estados Unidos, Nueva Orleans cerró en ese año su último diario de papel. En 2007, El País, difundía más de 400.000 ejemplares, ahora, menos de 200.000. Los grandes diarios españoles han perdido más del 61 por ciento de su difusión en papel y casi el 50 por ciento de publicidad. La prensa de papel es la cenicienta de la publicidad y, aunque sube, tampoco acaban de fiarse los anunciantes de la prensa digital. El papel es caro, en realidad la prensa comercial nunca ha sido verdaderamente libre, cuando a mediados del XIX el empresario y periodista francés Émile de Girardin empezó a insertar publicidad en su diario La Presse a costa de bajar el precio, el periodismo empezó a morir y, a pesar de todo, ha prestado grandes servicios.

Ha llegado una nueva sociedad en la que los públicos oyen muchas cosas pero se enteran muy poco de lo que está pasando. Menos una minoría ilustrada, a fin de cuentas el periodismo de verdad siempre ha sido asunto de minorías, a los públicos se les solía dividir entre la minoría que se formaba y se informaba a través de prensa de calidad –dentro de lo que cabe- y los públicos audiovisuales. Ya no se concibe una comunicación sin las redes, la imagen y el humor o la curiosidad, la noticia anzuelo como ésas que pueden titularse «las diez mejores formas de lograr un orgasmo». Han cerrado en España unos 400 diarios desde 2015 hasta aquí. Muchos de los periodistas despedidos han fundado minúsculos medios digitales, de tal forma que hemos pasado de los medios de masas a la masa de medios, otro problema que el mercado regulará.

Brecha socioeconómica, brecha digital pero, ¿y la brecha ilustrados-no ilustrados? Eso es lo que trae la llamada –falsamente– sociedad del conocimiento: plataformas audiovisuales formadas por megagrupos mediáticos, tecnológicos, telecomunicacionales, banca y fondos de inversión, norteamericanos, chinos, europeos, todos unidos: ocio, infoxicación, borrado de la memoria histórica universal y de métodos cognitivos. Cuidado con ese éxtasis cibernético, o dominamos al ciber o él acabará con nosotros –lo posthumano–, es la evolución del mercado, el reto de estar alerta o dejarse llevar.


  • 1