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Decisiones electoralistas

02 feb 2018 / 21:57 h - Actualizado: 02 feb 2018 / 22:58 h.
  • Decisiones electoralistas

En la memoria de muchos españoles siguen grabadas algunas decisiones electoralistas que, en los últimos años, fueron tan bien recibidas por los ciudadanos como desastrosas para las cuentas públicas. Bajadas de impuestos sin razón aparente e injustificables, los famosos cheques bebé, y todo tipo de movimientos indiscutiblemente populistas, poco efectivos y dañinos para la economía.

Los políticos suelen lanzar billetes al aire cuando llegan las elecciones. Con gran alegría y sin valorar adecuadamente el efecto de esos gestos tan efectistas como grotescos. Los resultados de las malas decisiones suelen ser la causa por la que las medidas, posteriores a estas tan graciosas, son tremendas, dolorosas e impopulares (aunque se producen justo después de las elecciones o prudentemente alejadas de las nuevas con el fin de evitar que los votantes ejerzan sus derechos con el ánimo alterado).

Los discursos de Rajoy suelen arrimarse mucho a los aspectos económicos puesto que es en esa materia donde el Partido Popular puede presumir de haber conseguido mejores resultados durante estos años de Gobierno. Y, por otra parte, Cristóbal Montoro no ha sido un ministro que haya querido hacer amigos mientras gestionaba su ministerio. Al contrario, Montoro se ha caracterizado por su poca cintura puesto que las cuentas tenían que salir y no había otra opción.

Por todo ello, resulta inquietante que ahora el ministro Montoro esté viendo con buenos ojos que los funcionarios con turno de noche, con trabajos peligrosos o que exijan una labor previa en casa para poder llevarlos a cabo (preparación de clases o corrección de exámenes), pasen a tener jornadas de 35 horas. El Tribunal Constitucional ha dejado bien claro al Gobierno de Susana Díaz que eso no puede ser y, ahora, Montoro se lo piensa. Las elecciones sacan de sus casillas a los políticos y las encuestas favorables a Ciudadanos parece que hacen mella en las filas del PP.

Aunque lo peor sería que Montoro se embarcase en una reforma de la deuda autonómica haciendo bueno un plan disparatado de Iceta en el que pedía para Cataluña un gran perdón para que la cosa no se complicase más. Y no se puede descartar dado que las presiones desde los Gobiernos autonómicos son feroces.

Si Rajoy tiene algo de lo que presumir es de hacer bien las cuentas. Si eso deja de ser así, tendrá problemas ya en las próximas elecciones autonómicas. Y los ciudadanos, además, tendremos que pagar la factura de concesiones electoralistas. Hay que evitarlo, señor Rajoy. ~


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