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Turismo como vehículo de progreso

07 nov 2017 / 22:19 h - Actualizado: 07 nov 2017 / 22:43 h.
  • Turismo como vehículo de progreso

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Este año, las cifras del turismo en Andalucía serán un record en todos los aspectos. Casi 30 millones de visitantes indican que las tendencias son extraordinarias y que el sector turístico será vital para afrontar el futuro con garantías. Cualquier otro dato resulta gratificante. Por ejemplo, esos 30 millones de visitantes habrán realizado más de 52 millones de pernoctaciones. Todos los datos que se manejan son históricos.

Esto no es una casualidad. Andalucía ofrece algunas de las mejores playas del mundo, una gastronomía singular, un patrimonio artístico inigualable; la simpatía, la profesionalidad y la amabilidad, de unos andaluces acogedores; un conjunto de tradiciones únicas en el mundo; una oferta cultural amplia y de profundo calado; y unos servicios básicos a la altura de los que se ofrecen en las mejores ciudades del mundo. Andalucía ha logrado, con mucho esfuerzo, proyectar una imagen sólida, robusta. Los complejos, que se han impuesto durante mucho tiempo, hay que abandonarlos puesto que las carencias que pueden presentar algunas ciudades andaluzas son las mismas que se encuentran en Nueva York, Londres o Buenos Aires; puesto que las grandezas de otras ciudades están, también, repartidas por la geografía andaluza. Nada de complejos para ofrecer nuestra tierra como destino ni para afrontar retos que, si bien antes quedaban lejos y parecían imposibles, hoy están al alcance de la mano.

Ahora bien, a pesar de esos buenos datos, existen algunos problemas que deben resolverse. El turismo que llega a Andalucía se concentra en momentos muy determinados del calendario y hace que la oferta se quede corta respecto a la demanda. Es sorprendente que una tierra en la que la climatología es tan amable sufra un problema de estacionalidad del turismo tan acusada. Porque del mismo modo que el turismo desborda todas las previsiones en momentos puntuales, es escaso en otros. Esto, lógicamente, hace que los establecimientos dedicados a la hostelería vean sus cuentas descompensadas por esas subidas y descensos del número de visitantes en periodos concretos. La presidenta de la Junta de Andalucía, durante su visita al World Travel Market (WTM), anunciaba medidas para que las cargas fiscales en momentos de menor afluencia sean menores (IVA, IBI, etc.). Eso está muy bien y los empresarios agradecerán todo aquello que les permita generar riqueza y un empleo de mayor calidad, pero, sin embargo, parece que lo verdaderamente importante es ofrecer Andalucía como destino aprovechando el abanico de buenas características que se pueden incluir en los programas de vacaciones. Si sólo se ofrece sol y playa el turismo se concentra en época estival. Si se ofrece un turismo más pegado a la oferta cultural, ese turismo puede tender a conocer el patrimonio y las tradiciones de las ciudades andaluzas en cualquier momento del año.

Sólo con creatividad y rapidez de movimientos, para ajustar las ofertas a las necesidades que vayan siendo demandadas, se podrán conseguir mejores resultados cada año. Sería un error irreparable seguir pensando en la alternativa del sol y la playa como única. Andalucía es mucho más que eso y hay que hacerlo saber en el mundo entero. Buena parte del futuro depende de ello.


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