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Día Internacional de la Mujer

«Nos queremos vivas y libres»

La concentración que conmemoró el Día Internacional de la Mujer en las Setas pone de manifiesto lo mucho que queda por mejorar en este ámbito

08 mar 2017 / 22:04 h - Actualizado: 09 mar 2017 / 08:10 h.
  • Un momento de la concentración que tuvo lugar en el centro de Sevilla. / José Manuel Vidal (Efe)
    Un momento de la concentración que tuvo lugar en el centro de Sevilla. / José Manuel Vidal (Efe)

Que aún hoy tenga que haber mujeres que se paseen por la calle con una cartulina en la que se puede leer «nos queremos vivas y libres», dice bastante poco de la sociedad de la que forma parte. La mayoría de los días internacionales de algo delatan algo que no funciona, algo que no va bien y en determinados asuntos es evidente que la igualdad entre hombres y mujeres está todavía cuestionada. No es un problema de un tercer mundo, ni mucho menos, es un problema que es perfectamente palpable en aquellas sociedades que se proclaman como más avanzadas. «Es emocionante estar aquí, pero también me deja bastante tristeza. He ido haciendo mayor con la esperanza de que la igualdad entre hombres y mujeres iba a ser algo que iba a ver antes de que me muera, pero por el contrario a medida que voy cumpliendo años observo que la brecha es mayor, que mueren mujeres a manos de sus maridos, que hay dirigentes políticos de las naciones más poderosas del mundo que todavía tienen un discurso retrógrado sobre las mujeres», exponía ayer María Isabel en la concentración que tuvo lugar en las Setas para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

«La buena noticia es que en este tipo de concentraciones dejamos de estar las de siempre. Parece que las más jóvenes empiezan a tomar conciencia de que estamos en una situación de alerta. Que en España hay todavía mucho por avanzar y construir», planteaba Enriqueta, toda una veterana activista de los derechos de las mujeres, que se sentía orgullosa de ver como este año la movilización había traído hasta el centro de Sevilla a muchas más mujeres que el año pasado. «A una mujer no se la lee en braille, no necesitas tocarla para entenderla», era el mensaje que Patricia, una chica de 19 años, portaba en la concentración. Formadas en las escalinatas de las setas, el cuadro mostraba a mujeres de distinta edad mostrando como en una especie de collage viviente cuáles son sus principales reivindicaciones para este día. Sin duda, las más contundentes y repetidas aquellas que tenían que ver con la violencia machista. El año 2017 ha comenzado con unas cifras escalofriantes en cuanto a mujeres asesinadas por sus parejas. El manifiesto leído por una de las representantes volvía a incidir en la exigencia al Gobierno central de una política integral y pacto de estado para erradicar esta lacra que sesga vidas casi siempre del mismo género. «La educación es fundamental. Necesitamos que los niños y niñas se formen desde que entran por primera vez en su escuela de infantil en un ambiente en el que la tolerancia, el respeto y la convivencia en igualdad entre chicos y chicas sea la norma. Algo está fallando y está fallando en las escuelas y está fallando en hogares en los que se educa en valores que nada tienen que ver con la igualdad. Me parece que la falta de un pacto educativo en este país es algo que debía avergonzar a la clase política. En los colegios es donde hay que empezar a arreglar el problema», exponía Aurora, maestra de Secundaria en un colegio sevillano.

Además de la concentración oficial, pequeñas brigadas de mujeres con sus pancartas y caras pintadas decoraron el paisaje primaveral ayer por el centro de Sevilla. «En la Universidad nos hemos organizado para crear grupos de trabajo en la que exponer cuáles son los problemas a los que nos enfrentamos las mujeres hoy en día. Hacemos el esfuerzo en invitar y que acudan también chicos, ellos son nuestros mejores aliados a la hora de dar volumen a nuestros mensajes», planteaba Sandra, estudiante de Biología. «Es una de las grandes tareas pendientes de nuestra democracia. Hemos sido capaces de mejorar en muchas cosas, pero en la igualdad entre hombres y mujeres hay mucho por hacer. Nada más que hay que ver los datos sobre brecha salarial en nuestro país, son demenciales. O la poca presencia de mujeres en determinados niveles laborales. Necesitamos una política integral, una mesa en la que nos sentemos todos los representantes sociales y abordemos de una vez este asunto», decía Eduardo, sindicalista en la administración pública. No fueron pocos los hombres que también quisieron hacer acto de presencia en una fiesta que no sólo estaba reservada para chicas.


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