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Maravillosas anomalías humanas

Óscar Fábrega recoge en «Homo insolitus» (Guante Blanco) la vida de cuarenta y un personajes extraídos del mundo de la política, el arte, la religión o el deporte, quienes, pese a protagonizar episodios fuera de lo común, suelen pasar desapercibidos para el gran público

11 dic 2021 / 18:44 h - Actualizado: 11 dic 2021 / 18:50 h.
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  • Max Linder, maestro de Chaplin, es uno de los personajes que desfilan por ‘Homo insolitus’.
    Max Linder, maestro de Chaplin, es uno de los personajes que desfilan por ‘Homo insolitus’.

¿Sabía que el ciclista Albert Richter, popularmente conocido como «El alemán de ocho cilindros», se negó a realizar el saludo nazi desafiando al Tercer Reich? ¿Por qué Madalyn Murray O’Hair fue considerada «la mujer más odiada de América»? ¿Contactó el brasileño Aladino Félix con seres de otros planetas? ¿Quién fue el «gurú de los Beatles»?

Con el estilo particular al que nos tiene acostumbrados —riguroso y socarrón a partes iguales—, Óscar Fábrega (Almería, 1976) da a luz Homo insolitus, una galería de personajes cuyas vidas y comportamientos poco ortodoxos nos llevan de la sorpresa a la admiración, pasando por la risa y el espanto, demostrándonos que, si de algo va sobrado este mundo, es precisamente de «maravillosas anomalías humanas». Baste citar a James Randi, un ilusionista que, tras emplear un buen número de años haciendo espectáculos de magia, decidió cambiar de rumbo y desenmascarar fraudes paranormales así como exponer a los charlatanes que usaban trucos para fingir que tenían poderes sobrenaturales. En suma, una suerte de Harry Houdini que, con el tiempo, llegaría a enfrentarse a Uri Geller, el famoso doblador de cucharas que en octubre de 1975 cautivó a millones de españoles en TVE. Un personaje del que Randi se acabaría convirtiendo en archienemigo y cuyo truco replicaría en varias ocasiones ante las cámaras.

Otra de las figuras que desfilan por el libro, repleto de citas, fotografías o recortes de prensa, y publicado con gran gusto por la editorial Guante Blanco, es Jack Shirai, un japonés nacido en 1900 que, tras criarse en un orfanato y trabajar como marino mercante, emigró ilegalmente a Nueva York, donde se emplearía como cocinero y entraría en contacto con los comunistas de la ciudad, convirtiéndose en un miembro activo e incluso organizando manifestaciones. En 1936, al tener noticia del estallido de la guerra civil española, Shirai cruzó el charco y, tras participar en la resistencia de Madrid, se unió a las Brigadas Internacionales, combatiendo en batallas tan importantes como la del Jarama. Su intensa vida es totalmente opuesta a la de Mary R. Richardson, miembro de una asociación radical del movimiento sufragista que el 10 de marzo de 1914 saltó a la prensa internacional por acuchillar a la Venus del Espejo, la inmortal obra de Velázquez que, desde 1906, se exhibe en la National Gallery de Londres. Lo curioso de este personaje es que, tras destrozar el cuadro y participar en otras acciones igualmente reprobables, terminó por cambiarse de chaqueta e ingresar en la Unión Británica de Fascistas, llegando incluso a comparar ambos movimientos.

Maravillosas anomalías humanas
Óscar Fábrega leyendo su libro.

Aunque para movimiento el de María Reiche, una alemana que, como bien explica Óscar Fábrega, viajaría miles de kilómetros para investigar las famosas líneas de Nazca, uno de los misterios más fascinantes de Perú. Tras formar parte del equipo del doctor Paul Kosok, antropólogo estadounidense de la Universidad de Long Island, la germana pasaría en Nazca el resto de su vida, «descubriendo un montón de figuras nuevas que habían sido enterradas por las arenas del tiempo». Allí, sola, y equipada solo con un cepillo, una cinta métrica, un sextante, una brújula y una escalera de mano, se dedicó durante años a estudiar las líneas y, literalmente, a barrerlas. Esto provocó que los lugareños la apodasen «la mujer que barría el desierto», llegando con el tiempo a adorarla casi como a una santa. Reiche, que llegó a elaborar una teoría plausible sobre las enigmáticas formaciones, dio pie a la creación en 1968 de la Corporación de Reconstrucción y Fomento de Ica, dedicada a cuidar y mantener los geoglifos, previendo que un futuro estos podrían ser fuente de atracción turística.

Homo insolitus, cuyas 182 páginas son un despliegue de erudición y afán investigador por parte de su autor, contiene asimismo capítulos dedicados a figuras del cine, la religión, la literatura o la astronomía. Todas ellas, antes de dar el salto a las librerías, pasaron por las páginas dominicales de La Voz de Almería, diario donde Óscar Fábrega dejó su impronta durante años. A este medio se suman sus colaboraciones en revistas como Clío Historia, Más Allá, Muy Historia o El Ojo Crítico, donde el almeriense escribe sobre temas relacionados con su formación —es licenciado en Humanidades— y sus múltiples pasiones —la filosofía, la antropología, la literatura o la historia—. Además, Fábrega dirige el programa Tempus Fugit, un referente del mundo de lo desconocido que podemos disfrutar semanalmente en Candil Radio (emisora de Huercal de Almería) y también en forma de podcast en plataformas como Ivoox. En él, el autor de Prohibido excavar en este pueblo o Pongamos que hablo de Jesús —ambos libros publicados por el Grupo Planeta— da cabida a temas de lo más curiosos, teniendo un hueco especial estos Homo insolitus que tanto nos atrapan y fascinan.

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