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«Tristana»: Mujer y sociedad

Este libro adaptado libremente por Buñuel, y en el que actuaban allá por 1974 Fernando Rey y Catherine Deneuve, nos muestra la faceta más reivindicativa de un Galdós en la última etapa como escritor de sus grandes clásicos

31 may 2020 / 15:19 h - Actualizado: 01 jun 2020 / 15:27 h.
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  • Benito Pérez Galdós.
    Benito Pérez Galdós.

Conforme empezamos a leer esta una de las últimas grandes novelas del escritor canario, nos damos cuenta de que ese «c´est moi» que acuñó Gustave Flaubert para su personaje principal, parece ser objetivo que en potencia y no en acto, acuña Galdós a la hora de definir a Tristana Reluz; sus padres no viven y antes de conocer a un primer y desastroso amor al que apenas se da importancia (Juan), se empareja a un ridículo burgués madrileño, don Lope Garrido, que en su casa tiene dos criados, Saturno y Saturna.

Tristana, a pesar de su capacidad para inventar y generar nuevos mundos en su imaginación, y de querer soñarse independiente de estos resortes, es ya una mujer madura, vivida antes de que el escritor coja la pluma. Su carácter y modo de ver la vida está mediatizado, no sólo por el hecho de que su marido sea un manso que pierde el tiempo leyendo a Leopardi, si no quizás porque nace roto desde el principio, en tanto se conforma de las carencias de una sociedad que nunca la respetó sólo por ser mujer y odiar el matrimonio como forma de vida instituida. Pero no será suficiente con ello, Tristana pagará aún una minuta más alta, sólo por albergar en su seno esta idea.

Llevada al cine por Luis Buñuel en una de las versiones libérrimas del genio de Calanda (también adaptó, por ejemplo, «Nazarín» en su etapa mexicana) lo que fundamentalmente cuenta la novela, con una narrativa que define más que fluye, son las cartas de la protagonista con un pintor alicantino, Horacio Díaz, por quién los celos de don Lope, a quién como decíamos Galdós define y caricaturiza desde un principio, harán que la protagonista se vea sometida no sólo mental, sino también físicamente. Y es que una pierna metida en falso en una fosa hará que tenga que ser amputada a causa de un accidente, y que sin embargo no es más que un símbolo que Galdós atribuye no sólo al azar de cómo es su vida, sino a la necesidad de expresar del personaje.

«Tristana»: Mujer y sociedad

Horacio que no pasa de ser un tipo igualmente convencional al que no seducen los cantos de sirena de la fama artística, si es que alguna vez los oyó, seduce a Tristana con la vida tranquila que lleva en Villajoyosa, rodeado de naturaleza y cierta monotonía.

La protagonista a quién el relumbrón de un Madrid del que no descubre su decadencia sino más tarde, disfruta carteándose con Horacio. De joven pergeñaba dramas románticos que deseaba verlos plasmados en papel, y más tarde soñaba en vano con ser música. Más allá de que logre realizarse en mayor o menor medida como artista, lo que busca en él (y que no encuentra) es un cómplice y compañero de batallitas, que no podrá con el metódico y monstruoso don Lope.

No es esta pues una novela en que la acción dramática tenga demasiado peso específico, pero sí sentido literario y en ella se nos muestra a un Galdós reivindicativo y feminista.


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