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Vampiros, un as en el manga

Sobrevivientes a las amenazas de Halloween continuamos con la serie sobre manga japonés, y prolongamos el número de la pasada semana sobre los señores de la noche, inmortales bebedores de sangre, con otro estudio singular. Intentamos arañar los maderos podridos del ataúd del célebre conde, y buscamos los motivos de su persistencia y su atractivo. Identificamos lugares comunes en ambos extremos del mundo y lo que singulariza a las islas japonesas

09 nov 2015 / 14:38 h - Actualizado: 09 nov 2015 / 14:42 h.
"Cómic","Manga - Aladar","Vampiros"
  • Un rostro de Hellsing.
    Un rostro de Hellsing.
  • Viñeta con los atractivos protagonistas de Vassalord.
    Viñeta con los atractivos protagonistas de Vassalord.
  • La descocada Mina Tepes (Dance in the Vampire Bund).
    La descocada Mina Tepes (Dance in the Vampire Bund).
  • Publicidad de un establecimiento en Tokio Ginza donde hacen yaeba.
    Publicidad de un establecimiento en Tokio Ginza donde hacen yaeba.

La repercusión del mito dracúleo se debe a la complejidad de su carácter, una mezcla de dominación, refinamiento, cierto desvalimiento, bastante perversión sexual y un gran prestigio. Además aparece esa naturaleza salvaje, demoníaca, a medio camino entre lo humano y lo inmortal, cercana al bestialismo. Su capacidad generadora lo convierte en un demiurgo. Son rasgos profundamente insertados en la psique humana, en esa difusa frontera subconsciente trazada entre el miedo y el deseo. Esto hace que el cómic japonés potencie esos rasgos en la creación de tramas diferentes cuyos motores son el humor, la seducción, o el terror.

En Vampire Crisis se utiliza la atracción perversa, en una trama romántica que se inicia con hechicería. Hisoka convoca por error al vampiro Rainford, cuando lo que pretende es vengarse de su novio que la acaba de abandonar. En Vassalord se exploran las relaciones homoéroticas dentro de una historia de cazadores de vampiros dirigida a un público femenino adulto.

Bastante más intenso es el asunto de Virgin Blood, basado en una relación pseudoincestuosa entre una niña y su joven padre adoptivo, que la inicia en la vida bebiéndose su sangre. En Vampire Knight los vampiros son hermosos, poderosos y un poco gais. Su autora es Matsuri Hino y la historia se desarrolla en una elitista academia en la que los alumnos nocturnos son nosferatus.

Blood, the Last Vampire es la secuela de un anime; tiene sexo, desnudos, moteros juveniles, lesbianismo, y parece inspirada en la Carmilla de Sheridan Le Fanu; es un manga con poco diálogo, basado en el impacto de la imagen y la recreación de batallas.

Otra vampiresa interesante es Mina Tepes, rol principal en Dance in the Vampire Bund, que intenta construir un mundo en el que los humanos y los vampiros puedan convivir en paz. Está escrito y dibujado por Nozomu Tamaki. El conflicto entre sí y no vivientes existe también en Servamp. El título de Midnight Secretary revela claramente las habilidades e intenciones de Kaya Satozuka al enterarse de la verdadera personalidad de su atractivo jefe, con el que se desliza en una desquiciada relación de atracción-repulsión.

La existencia de muertos en vida, necesitados de la sangre de los humanos para resistir y perpetuarse, no fue conocida en la mitología japonesa con forma semejante a lo que entendemos en Occidente como vampiros, aunque existan algunas clases de yokai que presenten parciales similitudes. Así que su presencia en el manga es consecuencia de la difusión del cine y la literatura occidentales, de la importación de los vampiros chinos, jiang shi, así como de la permeabilidad de la cultura nipona, siempre ávida de novedades monstruosas.

Moto Hagio es el precursor de estas historias en el archipiélago nipón, con el relato de los avatares de dos jóvenes veinteañeros desde el siglo XVIII hasta nuestros días titulado Poe no Ichizoku, un clásico de atmósfera gótica, influenciado por los cuentos del gran maestro de lo macabro, de quien adquieren los personajes sus nombres propios, Edgar Portsnell y Allan Twilight. Presenta similitudes notables con la obra de la escritora americana Anne Rice, con temas como el amor, la muerte y la inmortalidad. Fue publicado en los años 70 del pasado siglo en coincidencia, por ejemplo, con Entrevista con el vampiro.

La acción arranca en el alba de los tiempos en Vampire Master Dark Crimsom, una serie fantástica, dedicada a los adultos y con cierto contenido erótico. Un poco más oscuro es el trasfondo de Vampire Princess Miyu, donde los shinmas se alimentan de la desesperación, el odio, y el dolor de los seres humanos. Vampire Hunter D está inspirada en una serie de novelas de Hideyuki Kikuchi y juega con lo apocalíptico, un tema clásico -como hemos visto ya- en todos los géneros manga, en un argumento basado en la aventura y el misterio, e inspirado en la genealogía de Drácula. Hellsing, de Kota Hirano, es una conspiración para dominar el mundo, sus claves son esotéricas, sus tramas agitadas y violentas.

En pocos asuntos como en este vemos plasmada la sensibilidad, la imaginación, la libertad, y el poder de transgresión de los dibujantes japoneses, capaces de reinterpretar un tema ajeno a su cultura y proyectarlo indefinidamente, sacándole colmillo a todas sus aristas. El manga vampírico es un subgénero transversal, adaptado a todos los segmentos de edad, y con presencia en numerosos nichos, preferentemente los de aventuras, romance, horror, erotismo, y fantasía; justamente las cualidades a que nos referíamos al estudiar la multiplicidad de rasgos de uno de los personajes de ficción más trascendentes de la historia de la ficción, que se caracteriza, curiosamente, por su juventud eterna, además de por el hecho de que sucesivos creadores, desde el cine y la literatura principalmente, han ido infundiendo en él sangre nueva, modernizándolo.

The Record of a Fallen Vampire tiene un trasfondo caballeresco, dentro de una saga clásica de inmortalidad, donde también aparecen seres híbridos, o dhampires. Los vampiros subyugan un planeta habitado solamente por niños en Seraph of the End. Los chupadores de sangre se evaden de sus dominios europeos y viajan a Oriente en Tsukuyomi Moon Phase. Hermanos y vampiros, esos son los Black Blood Brothers, empáticos con los humanos, por quienes son –sin embargo– atacados.

Blood Alone es una love story entre un excazador de vampiros convertido en detective privado y escritor y su joven novia recién vampirizada. En Blood Hound los espectros se reúnen en un club nocturno; mientras que en Blood Lad, el protagonista es un otaku, obsesionado con el mundo de los humanos. Blood Sucker se desliza en lo gore; y en Bloody Kiss vemos a una adolescente reprimida y cachonda que tiene problemas para ser succionada. Hay otras tramas para niñatos en Canon. El extraño compañero de clase de Jitsu wa Watashi wa tiene alas de murciélago. Comedia y romance se mezclan en Bara tu Juudan, vampiresa por sorpresa, enfocada al mundo de los colegiales.

Profundizando en la comedia, Vampire Doll sucede en la actualidad, pero con un perfume ocultista; el aristocrático chupador Guilt-Na-Zan se reencarna en una linda muñequita y esto dará lugar a las más rocambolescas situaciones. También se mezcla lo cómico con una línea romántica en Tsukuyomi: Moon Phase, que transcurre en un castillo en Alemania.

Los lectores interesados deben saber que la producción se multiplica exponencialmente en formatos filmados, animados, sonoros, o digitales, porque los vampiros tienen mucho éxito. Algunos manga no son originales, sino que vienen de populares relatos ilustrados, como Trinity Blood; otros de videojuegos de contenido eroge –un género que incluye pornografía y violaciones– como Tsukihime; o de novelas visuales para PC, como Fortune Arterial, que admiten desarrollos a la carta. El gatito vampirizado de Nyanpire ha dado lugar a una exitosa serie de dibujos animados que mezcla lo pícaro y lo tierno kawai y está dedicado a un público infantil.

SANGRE FRESCA

El último grito de Japón es el yaeba, la implantación cosmética de dientes de vampiro. Se considera que hacen la sonrisa más sexy, sobre todo en las mujeres. Esa buscada imperfección es lo que acerca a las chicas a la imagen inconformista de sus ídolos favoritos, aunque el símbolo sexual es innegable, y la repercusión del manga sobre esta moda no debe ser pasada por alto.

Jo Jo’s Bizarre Adventure, creado por Hirohiko Araki en una de las más famosas revistas para muchachas de Japón –Shonen Jump– está impregnada de cultura rockera y dividida en arcos de acción, cada uno de los cuales tiene diferentes personajes y desarrollos; la inmortalidad vampírica es el pretexto para unos argumentos variados, complejos, que mezclan hábilmente diversos mundos de fantasía. Blood+ forma parte de un complejo multiverso de manga y anime con tres líneas diferentes de historias dibujadas. Su protagonista es una adolescente amnésica que se descubre como la única persona capaz de derrotar a los vampiros después de que uno de ellos intente atacarla. Sus historias, dibujadas por tres mangakas diferentes, se sitúan en distintos lugares y épocas, como la Rusia zarista o el Hong Kong de los 90.

Rosario + Vampire es gótico, y sucede en una escuela donde todo es sobrenatural, menos los deseos de su protagonista. Karim es una adolescente que vive discriminada por sus padres por no ser una vampiresa normal, un estudio de los problemas identitarios de los teenagers proyectados en la ficción de esta chica que no necesita beber sangre, tolera el sol y detesta la obscuridad, a la vez que inyecta a los humanos su superproducción de glóbulos rojos. Rarezas.


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