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miércoles, 07 diciembre 2022

Choque de izquierdas en la Bahía

La pugna PSOE-Podemos retumba con mayor intensidad en varios municipios gaditanos. Tienen intereses cruzados en Cádiz y El Puerto de Santa María

19 jun 2016 / 20:54 h - Actualizado: 19 jun 2016 / 22:13 h.
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  • José María González, alcalde de Cádiz, y Susana Díaz se saludan en la inaguración del Puente de ‘La Pepa’. / Efe
    José María González, alcalde de Cádiz, y Susana Díaz se saludan en la inaguración del Puente de ‘La Pepa’. / Efe

Después de la toma de posesión hace un año de los nuevos alcaldes de los municipios que circundan la Bahía de Cádiz, se originó una situación de intereses cruzados entre el PSOE y las candidaturas satélite de Podemos que desde entonces tiene su trascendencia más allá de la política municipal, llegando a rascar a lo que se cuece también a nivel autonómico y nacional. Cádiz y Puerto Real están gobernados por alcaldes vinculados a la formación morada. En el caso de la capital, José María González necesitó el apoyo del PSOE y Ganemos Cádiz en el pleno de investidura para desbancar a Teófila Martínez (alcaldesa del PP durante 20 años y candidata más votada en las últimas municipales). Mientras, en El Puerto de Santa María, sólo una decena de kilómetros más allá, se dio el caso contrario al de Cádiz: un alcalde socialista, apoyado por IU y los concejales de Levantemos El Puerto.

El tripartito portuense se quebró hace un par de semanas después de que David de la Encina, el regidor del PSOE, decidiera firmar el decreto de expulsión del equipo de gobierno de los cuatro ediles de Levantemos. El alcalde se queda ahora con un acuerdo con IU que sólo suma nueve de los 25 concejales. La ausencia de los ediles en una Junta de Gobierno Local en la que tenía que aprobarse las obras de un parking subterráneo, adjudicadas durante la pasada legislatura por el alcalde del PP, fue lo que motivó la ruptura. Se da la circunstancia de que los tres partidos se oponían al proyecto, pero PSOE e IU se han visto «obligados» a optar por su aprobación después de que varios informes técnicos alertaran de la posible «prevaricación administrativa» en caso de no dar todos los permisos para iniciar una obra ya adjudicada.

En la capital, el alcalde sacó adelante los presupuestos municipales en la junta de gobierno local ya que los cinco concejales socialistas votaron no en el Pleno. Tras un año de legislatura, que el equipo de gobierno y el partido que apoyó su investidura voten al compás se ha convertido en noticia. «O cambia o le retiraremos la confianza», advierten ya desde el PSOE gaditano.

El divorcio portuense fue bendecido por Susana Díaz: «Nadie va a hacer que un alcalde o una corporación con socialistas incumpla la ley. Ni Levantemos ni Podemos Puerto ni como se llame la formación con la que allí se presenta el partido de Pablo Iglesias», dijo. Las palabras de la presidenta de la Junta llegaron pocos días después de otro duro debate en el Parlamento andaluz con la líder regional de la formación morada, Teresa Rodríguez, y una tensa conversación con el alcalde de Cádiz durante una visita a la Tacita de Plata.

Esa misma tesis sobre el incumplimiento de las leyes fue la que argumentó Susana Díaz para no aceptar ninguna de las exigencias de Podemos para apoyar su investidura. Desde entonces, Díaz, más cómoda asociada con Ciudadanos, ha querido convertir Andalucía en la escollera que detenga la ola de Podemos, pero su estrategia choca con la realidad de la política municipal, en la que hay pactos que pueden verse sacudidos si su táctica se exacerba. La fuerza morada, entre tanto, entra en cólera por el boicot que el PSOE-A y la Junta, según su opinión, han organizado contra todas las iniciativas que llevan aroma a Podemos y por el presunto plagio de algunas de sus iniciativas.

En el eslabón más local de toda esta matrioska geopolítica que entrelaza a Podemos y el PSOE está el asunto tan sensible en la Bahía de Cádiz de la carga de trabajo en los Astilleros. El contrato para construir cinco fragatas para Arabia Saudí fue cuestionado por Pablo Iglesias que no ve con buenos ojos recibir encargos de países que vulneran los derechos humanos. El alcalde de Cádiz y Teresa Rodríguez ponen peros a la opinión de su líder ante la imperiosa necesidad de empleo que hay en la zona. La Junta y el PSOE han dado el sí rotundo al proyecto y han tratado de erosionar a Podemos a cuenta del no de Iglesias.

A nivel andaluz, el PSOE gobierna en ciudades como Jerez, Sevilla Granada, Córdoba o Marbella, entre otras, gracias a los votos de los concejales afines a Podemos. En sentido contrario, ya Pedro Sánchez tuvo que desmentir cuando negociaba su investidura la ruptura de los acuerdos por los que el PSOE había dejado paso a «los alcaldes del cambio» (Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Santiago de Compostela, A Coruña o la propia Cádiz) en el caso de que Podemos no apoyara su investidura como presidente del Gobierno. La necesidad de ese apoyo socialista a nivel municipal se vuelve del revés en comunidades como Aragón, Asturias, Extremadura, Castilla-La Mancha y Asturias.

En toda esta espiral de fichas de dominó, el resultado del 26J y los pactos resultantes podrían ser los dedos que empujaran la cadena que podría tumbar algún que otro gobierno.


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