¿Qué es Andalucía?

El Estatuto de Autonomía de 2007 habla de una nacionalidad histórica. Durante su debate sólo un 1,5% de la población aceptaba el término nación. La Constitución hace distinciones entre ambos conceptos

03 dic 2016 / 22:16 h - Actualizado: 03 dic 2016 / 23:16 h.
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  • El Parlamento recibe un bandera pintada por Genovés. / Efe
    El Parlamento recibe un bandera pintada por Genovés. / Efe

En una encuesta elaborada por el Instituto Opina con motivo del 28-F de hace unos años, sólo el 1,5 por ciento de los andaluces optaba por el término nación para definir a la comunidad en el texto del nuevo Estatuto de Autonomía. La denominación de nacionalidad tampoco era la preferida (1,6 por ciento), mientras que el 64,1 se identificaba más con el de comunidad autónoma. Hace un par de semanas, la coordinadora general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, se refirió a Andalucía como «un pueblo que tiene aspiraciones políticas» y por tanto «de alguna manera también es nación. Se confunde el término nación con lo que se conoce del nacionalismo, cuando nación viene del verbo nacer y es precioso». En la presentación de la manifestación convocada para hoy, insistió en que «el Estatuto recoge que somos una nacionalidad histórica, una expresión que intenta quitar ambigüedad a la palabra nación, que se identifica con Estado, pero una nación no tiene por qué ser un Estado» sino que «tiene más que ver con un pueblo, con una comunidad que se reconoce a sí misma con sus rasgos diferenciales, con su identidad común».

Sus declaraciones abrieron un debate que parecía aparcado desde que concluyeron los trabajos llevados a cabo para la elaboración del nuevo Estatuto de Autonomía. Fue el propio líder de Podemos, Pablo Iglesias, quien en un debate televisivo atribuyó a la manifestación del 4 de diciembre de 1977 un carácter independentista o secesionista que no tuvo y tiñó de autodeterminación un acto que más tuvo que ver con la autonomía andaluza. En este sentido, Podemos ha registrado una proposición de ley en el Parlamento por el que Andalucía declara el 4 de diciembre como día histórico de la reivindicación popular de su legítimo derecho al autogobierno.

El nuevo Estatuto, aprobado en referéndum el 18 de febrero de 2007, recoge en el artículo 1 de su Título Preliminar que «Andalucía, como nacionalidad histórica y en el ejercicio del derecho de autogobierno que reconoce la Constitución, se constituye en Comunidad Autónoma en el marco de la unidad de la nación española y conforme al artículo 2 de la Constitución».

Uno de los asuntos que más debate generó durante la redacción fue precisamente la denominación de Andalucía. PSOE y PP se opusieron al término nación frente a la apuesta que propugnaban IU y PA, las otras dos fuerzas políticas representadas en 2006 en la Cámara.

Además de la definición de la comunidad como nacionalidad histórica en el artículo 1, en el preámbulo había una referencia a la realidad nacional de Andalucía, y numerosas alusiones a la unidad indisoluble de España y a la Constitución. El entonces secretario general PA, Julián Álvarez, no renunció al término nación y su partido propugnó el no en el referéndum.

«No estoy de acuerdo con el término nación porque no es el sentimiento de los andaluces ni su aspiración. Los partidos no debemos crear un problema que no tienen los ciudadanos», mantuvo entonces el presidente de la Junta Manuel Chaves.

El catedrático de Derecho Constitucional, José Luis Serrano, presidente del grupo parlamentario de Podemos en Andalucía, hasta su fallecimiento, mantuvo un debate con Susana Díaz en el que expuso su idea de cómo tenía que ser el esquema plurinacional que propone la formación: «Andalucía como la que más, no como las demás». La formación de Teresa Rodríguez renuncia al café para todos, y sitúa a Andalucía al mismo nivel que Cataluña, Galicia y País Vasco. Esta afirmación se concretaría recolocando a la comunidad, «en el centro del debate territorial y sobre el nuevo modelo de financiación autonómica».

Desde su nacimiento en Andalucía, Podemos ha tratado de forrarse con la bandera del andalucismo más identitario. La formación morada se afanó por ocupar el espacio que quedó vació tras la desaparición del PA y dar un bocado a ese andalucismo institucional, que asumió el PSOE desde que se hizo con los resortes de la Junta y a la que tacha de traidor por haber ulcerado los valores del 4D y del 28F. «Desde la Junta de Andalucía, sobre todo tras la defenestración de Rafael Escudero como presidente, hubo una verdadera planificación para desactivar el espíritu del 4 de Diciembre: es decir la conciencia de Andalucía como pueblo», argumenta el catedrático de Antropología Social de la Hispalense, Isidoro Moreno.

Los constituyentes españoles de 1978 llegaron al acuerdo de incluir el término nacionalidad en su sentido de nación histórico-cultural pero configurando a las nacionalidades únicamente como titulares del derecho a la autonomía. El término nacionalidad no figura en ningún texto constitucional de la tradición histórica española. UCD, PSOE, PCE y CiU alcanzaron un consenso sobre los artículos 1.2 y 2 de la Constitución que se interpretan como que España es una nación compuesta por nacionalidades y regiones con derecho a acceder a la autonomía. Por otro lado, únicamente en la Nación española reside la soberanía, el poder constituyente del pueblo español.

La Constitución distingue entre Nación española y nacionalidades y regiones. El término nación española tiene el significado de nación en sentido político-jurídico y las nacionalidades y regiones se caracterizan por su significado histórico y cultural. Por tanto, «se tratan de realidades jurídicas claramente diferenciadas», según sostiene Francesc de Carreras Serra, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona.


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