Del Murillo «relamido» al pintor de plena madurez en la Caridad

Susana Díaz inaugura la muestra de dos grandes lienzos del pintor

28 mar 2018 / 18:21 h - Actualizado: 28 mar 2018 / 20:40 h.
"Pintura"
  • Susana Díaz y Juan Espadas, ayer en la presentación a la prensa de los murillos de la Caridad. / Manuel Gómez
    Susana Díaz y Juan Espadas, ayer en la presentación a la prensa de los murillos de la Caridad. / Manuel Gómez

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El Año Murillo sigue dando alegrías a los amantes de la pintura. Esta vez la cita es en el Hospital de la Caridad, y el reclamo son dos magníficos lienzos del maestro sevillano recién restaurados, que fueron presentados ayer a la prensa por la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas. En concreto, se trata de Moisés haciendo brotar el agua de la roca de Horeb y el Milagro de la multiplicación de los panes y los peces, ambas encargadas para el citado espacio por Miguel de Mañara.

Uno de los atractivos de la muestra es que estas obras podrán ser contempladas como nunca antes, ya que Murillo las proyectó para su colocación a seis metros de altura en los muros del presbiterio de la Iglesia de la Caridad, donde se encontraban hasta su restauración, y ahora será posible la contemplación a la altura de la visión humana de sus extraordinarios detalles.

Los cuadros, ambos de iguales dimensiones (333 x 550 centímetros aproximadamente), son óleos sobre lienzo con marco de madera tallada y dorada, y representan respectivamente el momento en que Moisés hace brotar el agua de la roca para saciar la sed del pueblo en la diáspora, y el milagro de Jesús a orillas del lago Tiberíades.

La restauración, que ha corrido a cargo de las expertas del IAPH Rocío Magdaleno y Lourdes Núñez, han sido posibles gracias a un convenio firmado por la Consejería de Cultura, la Fundación bancaria La Caixa y la Hermandad de la Caridad, con una inversión total de 240.026 euros.

Para Magdaleno, con esta intervención «se ha logrado recuperar la luz de Murillo, el color, el espacio, la atmósfera, todo lo que caracteriza esta etapa de su creación», comenta. Etapa que, en palabras de Núñez, muestra a un Murillo «maduro, capaz de resolver con dos pinceladas una figura», afirma. «Son obras que se alejan del Murillo clásico, relamido, excesivamente deudor de la escuela de Juan del Castillo, para exhibir esa rapidez, que tiene al pintar la pradera del Milagro de la multiplicación de los panes y los peces. El que vemos aquí es un pintor que ha aprendido de Herrera y de Roelas, y que sorprende, por ejemplo, con la fineza del tul en el escote de las mujeres. Rompe claramente con su primera época, que es más estática».

Las restauradoras afirman haber «alucinado» al realizar la limpieza del cuadro, y sobre todo «al dar la capa de barniz y ver cómo salen los colores. Ahí se muestra que en ese momento es un pintor muy, muy atrevido», asevera Núñez.

«Una de las partes más bonitas del proceso ha sido precisamente la limpieza, ahí ves la obra al desnudo. Tenía una capa de barniz bastante gruesa, que con el tiempo se va oxidando y poniendo de color ambarino. Y cuando das la capa de barniz, notas como todo se intensifica mucho».

Ambos lienzos, reunidos bajo el título Murillo cercano. Miradas cruzadas, podrán verse desde el 31 de marzo en la Sala de Exposiciones Temporales del Hospital de la Santa Caridad de Sevilla.

El Año Murillo sigue dando alegrías a los amantes de la pintura. Esta vez la cita es en el Hospital de la Caridad, y el reclamo son dos magníficos lienzos del maestro sevillano recién restaurados, que fueron presentados ayer a la prensa por la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas. En concreto, se trata de Moisés haciendo brotar el agua de la roca de Horeb y el Milagro de la multiplicación de los panes y los peces, ambas encargadas para el citado espacio por Miguel de Mañara.

Uno de los atractivos de la muestra es que estas obras podrán ser contempladas como nunca antes, ya que Murillo las proyectó para su colocación a seis metros de altura en los muros del presbiterio de la Iglesia de la Caridad, donde se encontraban hasta su restauración, y ahora será posible la contemplación a la altura de la visión humana de sus extraordinarios detalles.

Los cuadros, ambos de iguales dimensiones (333 x 550 centímetros aproximadamente), son óleos sobre lienzo con marco de madera tallada y dorada, y representan respectivamente el momento en que Moisés hace brotar el agua de la roca para saciar la sed del pueblo en la diáspora, y el milagro de Jesús a orillas del lago Tiberíades.

La restauración, que ha corrido a cargo de las expertas del IAPH Rocío Magdaleno y Lourdes Núñez, han sido posibles gracias a un convenio firmado por la Consejería de Cultura, la Fundación bancaria La Caixa y la Hermandad de la Caridad, con una inversión total de 240.026 euros.

Para Magdaleno, con esta intervención «se ha logrado recuperar la luz de Murillo, el color, el espacio, la atmósfera, todo lo que caracteriza esta etapa de su creación», comenta. Etapa que, en palabras de Núñez, muestra a un Murillo «maduro, capaz de resolver con dos pinceladas una figura», afirma. «Son obras que se alejan del Murillo clásico, relamido, excesivamente deudor de la escuela de Juan del Castillo, para exhibir esa rapidez, que tiene al pintar la pradera del Milagro de la multiplicación de los panes y los peces. El que vemos aquí es un pintor que ha aprendido de Herrera y de Roelas, y que sorprende, por ejemplo, con la fineza del tul en el escote de las mujeres. Rompe claramente con su primera época, que es más estática».

Las restauradoras afirman haber «alucinado» al realizar la limpieza del cuadro, y sobre todo «al dar la capa de barniz y ver cómo salen los colores. Ahí se muestra que en ese momento es un pintor muy, muy atrevido», asevera Núñez.

«Una de las partes más bonitas del proceso ha sido precisamente la limpieza, ahí ves la obra al desnudo. Tenía una capa de barniz bastante gruesa, que con el tiempo se va oxidando y poniendo de color ambarino. Y cuando das la capa de barniz, notas como todo se intensifica mucho».

Ambos lienzos, reunidos bajo el título Murillo cercano. Miradas cruzadas, podrán verse desde el 31 de marzo en la Sala de Exposiciones Temporales del Hospital de la Santa Caridad de Sevilla.


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