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La feliz experiencia del Mesías participativo

Desde su estreno en Dublín, en 1742, el Mesías de Haendel ha admitido toda clase de variaciones y modalidades interpretativas, entre las que destaca esta popular participativa

23 dic 2018 / 11:47 h - Actualizado: 23 dic 2018 / 11:52 h.
  • La feliz experiencia del Mesías participativo

EL MESÍAS PARTICIPATIVO (***)

Berit Solset, soprano. Catherine Hopper, mezzosoprano. Joshua Ellicottt, tenor. Nicholas Mogg, barítono .Coro de la Ciudad Orquesta de Granada. Coros participantes: Camerata Vocal Concertante, Coral Ángel de Urcelay, Coral Polifónica Ecijana, Coral San Felipe Neri de Sevilla, Coro Aratiena de Aracena, Coro Ars Vivendi de Sevilla, Coro de Cámara An Die Musik, Coro de la Universidad de Huelva, Coro del Ateneo de Sevilla, Coro Filarmonía de Sevilla, Coro Manuel de Falla del Conservatorio Superior de Música de Sevilla, Coro Polifónico Orippo de Dos Hermanas, Sociedad Musical de Sevilla. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Daniel Reuss, director musical. Programa: El Mesías de Haendel. Teatro de la Maestranza.

Más de una década viene celebrándose puntualmente en nuestra ciudad este Mesías participativo patrocinado por la Caixa. En otras urbes, como por ejemplo Barcelona, este año no se ha convocado, pero aquí seguimos fiel y felizmente enganchados a esta puerta de la Navidad que aúna todo lo bueno que nos pueden traer estas fechas tan consumistas, y que deberíamos practicar el resto del año. En concreto sigue emocionándonos la capacidad de tanta y tanta gente para trabajar en comunidad, con respeto e ilusión, con entusiasmo, dando lo mejor de sí mismos y mismas, aunando fuerza y talento o logrando una armonía que bien desearíamos se trasladase a otros ámbitos de nuestra sociedad y política. El entendimiento es la base fundamental de estos acontecimientos extramusicales, que tanto emociona a quienes se acercan por primera vez a esta experiencia y tan felices les hace, y créanme que siempre hay público nuevo dispuesto a dejarse seducir por las cientos de voces que emulan los tiempos dorados en los que interpretar éste y otros oratorios con tantos recursos era moneda de cambio.

No es la primera vez que el holandés Daniel Reuss, especialista en coros, se encarga del evento. Ya lo hizo hace dos años, entonces con su coro habitual, el Cappella Amsterdam, menos numeroso y si se quiere más en estilo, aunque lo cierto es que los resultados del Coro de la Ciudad Orquesta de Granada no pudieron ser más satisfactorios, sin estridencias ni salidas de tono, velando por la delicadeza de la propuesta, acertando en equilibrio y suntuosidad y fusionándose a la perfección con el resto de voces participantes en los números seleccionados. La dirección de Reuss fue así mismo equilibrada frente a una formación orquestal que obra el continuo milagro de plegarse a estéticas tan diferentes en cuestión de horas. Esta vez pasaron en un día del romanticismo ruso al barroco anglo alemán sin problema y en perfecto estilo. Es verdad que El Mesías lo tienen muy dominado, pero no deja de ser meritorio. Quizás se ganaría más si se plantease reforzar la orquesta en aquellos números cantados por todos los coros, con el fin de no ser eclipsados ante la exuberancia vocal.

Como especialista coral que es, Reuss logró como nunca antes un equilibrio absoluto de las voces en la primera parte, con resultados realmente espléndidos y hermosos. En la segunda hubo sin embargo más desajustes, en números como Behold lamb of God con el que arranca. Pero en general la exhibición fue altamente satisfactoria y emotiva. De las voces solistas destacamos la muy bien articulada, de sedoso timbre y elegante modulación de la soprano noruega Berit Solet, haciendo nuestras delicias en I know that my redeemer liveth o If God be for us. La mezzo, anunciada como contralto, Catherine Hopper ya acompañó a Reuss en 2016; esta vez exhibió una voz más endeble, con dificultades en los cambios de tono y registro, y poco drama en números como He was despised. El tenor inglés Joshua Ellicott mantuvo una buena línea de canto, quizás no muy emotiva pero sí eficiente, con un agradable timbre y buen gusto en general. A la hermosa voz de barítono del también inglés Nicholas Mogg le faltó algo de mordiente, más agresividad por ejemplo en Why do the nations. Y como siempre celebrar el buen trabajo desplegado por el solista instrumental en The trumpet shall sound, minutos antes de asistir al muy emocionante momento en el que todos juntos, directores y directoras de coro, solistas, coros convocados y hasta gente del público, entonaron el Aleluya para despedir y desear lo mejor en éstas y todas las fechas.


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