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La Sinfónica de Sevilla haciendo en un solo concierto lo que debe hacer

Acogió un proyecto integrador y dio cabida a dos obras del repertorio actual

24 feb 2017 / 20:11 h - Actualizado: 25 feb 2017 / 09:25 h.
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  • Uno de los momentos finales de la presentación el jueves del proyecto de integración social ‘Mosaico de Sonidos’, en el Maestranza. / ROSS
    Uno de los momentos finales de la presentación el jueves del proyecto de integración social ‘Mosaico de Sonidos’, en el Maestranza. / ROSS

El concierto que esta semana ha ofrecido en el Maestranza la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) ha sido extraordinario por varias razones. Desde luego la principal ha sido la participación del conjunto en el proyecto Mosaico de Sonidos, una iniciativa de Plena Inclusión y la Asociación de Orquestas Sinfónicas Españolas en un programa de educación e integración a través de la música para personas con capacidad intelectual especial. Como prólogo a la novedosa participación de un nutrido grupo de invitados se ofreció la obra de Emilio Aragón, La flor más grande del mundo; una pieza amable, melódicamente llana, de cariz cinematográfico –podría ilustrar perfectamente una película de José Luis Garci– y que contó con la competencia de Rafael Gómez en el recitado del texto de José Saramago que la acompaña. Decíamos que la obra sirve de estímulo para la distendida entrada posterior del grupo de músicos y bailarines convocados.

Un tanto sorprendente fue el hilado posterior con una pieza de la complejidad del Concierto para violín ‘A la memoria de un Ángel’, de Alban Berg. Ya habíamos escuchado aquí el que probablemente sea el concierto para violín más bello del siglo XX gracias al paso por el Maestranza de imponentes solistas como Julia Fischer y Frank Peter Zimmermann. El concertino Paçalin Zef Pavazi se hizo cargo en esta tercera ocasión. Apreciamos su esfuerzo, y aun valoramos la sutileza de las partes más serenas; pero el albanés entregó un sonido demasiado pequeño, agobiado por la orquesta, y con advertibles inestabilidades. En el podio, John Axelrod limó más que exteriorizó la virulenta dramaturgia de la obra, buscando un sonido redondeado y hasta amable.

La de Berg es la música más comprometida que ha programado el norteamericano. Celebraremos no obstante la ejecución de Con Brío, una burlona y bien orquestada obertura del algo sobrevalorado Jörg Widmann. La interpretación de la Sinfónica, llena de nervio y con drásticos silencios, transmitió su fuerza, merced también al buen hacer de Axelrod. El extenso concierto iría a concluir con la Séptima de Beethoven, que se planteó con una orquesta muy numerosa. La lectura del director fue electrizante, pero también algo molesta en los pasajes en los que este se dedicó a cantar preso del entusiasmo. En todo caso, un concierto que mezcló función social y compromiso con la modernidad. Bravo por ello

Real Orquesta Sinfónica de Sevilla

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Teatro de la Maestranza. 23 de febrero. Programa: Obras de Aragón, Berg, Widmann y Beethoven. Intérpretes: Paçalin Zef Pavaci, violín. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. John Axelrod, director. . 6º Concierto de Abono.


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