Tomatito: «Si Camarón estuviera vivo, yo seguiría con él»

23 feb 2022 / 04:25 h - Actualizado: 22 feb 2022 / 13:28 h.
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Tras su gira previa con José Mercé y una pandemia que golpeó a la música, especialmente al flamenco, la venerada guitarra de Tomatito recupera en un nuevo espectáculo su cualidad de solista, algo que nunca ambicionó, ni siquiera ahora, 30 años después de la muerte de quien lo catapultó a la fama.

"Si Camarón (De la Isla) estuviera vivo, yo seguiría con él", asegura a Efe el músico José Fernández Torres (Almería, 1958), necesario acompañamiento con sus seis cuerdas del maestro gaditano en sus últimos 18 años de vida, antes de que un fallecimiento demasiado temprano le forzara a tomar una decisión: "O lo dejaba o seguía en solitario".

Fue entonces, recuerda, cuando le propusieron ejercer de telonero de otras dos leyendas que venían a España en concierto: Frank Sinatra y Elton John. Se cuenta que en el del británico hubo un problema en los monitores y que tuvo que tocar tan fuerte que se rompió una uña. A cambio, ya nunca más hubo silencio y su nombre cogió vuelo por méritos propios.

"Yo me hice solista porque Camarón ya no estaba, pero era tan difícil lo de tocar solo, sobre todo para mí, que venía de tocar para él", insiste.

Aún con antecedentes artísticos como ser hijo del Tomate, nieto de Miguel Tomate y sobrino del emblemático Niño Miguel, las cosas no estaban del todo de su lado de partida, sobre todo para un joven de Almería, "en aquel entonces en la punta de Andalucía".

Viviendo en Málaga, donde actuaba en la Taberna Gitana, llegó Camarón para cantar en el Polideportivo Carranque. "Vino sin guitarrista, yo no sé si se había puesto malo o no, y él dijo: 'Llama al niño de la taberna'", rememora.

"Yo tenía 15 años y me había chupado todos sus discos, así que estaba al tanto de lo que hacía entonces. Por eso intentaba tocarle lo más parecido a lo que había escuchado", cuenta Tomatito, que empezó a recibir llamadas cada vez más habituales del de San Fernando hasta convertirse en su sombra.

Fueron aproximadamente dos décadas juntos, un tiempo en el que conoció a otros grandes como Paco de Lucía y en el que se grabó "La leyenda del tiempo" (1979). "Camarón jamás me dijo algo feo y eso que estuve años y años con él. Éramos familia. Por eso digo que, si estuviera vivo, seguiría con él", ratifica.

"Su figura siempre es central en mis espectáculos. Cuando se habla de un concierto de Tomatito, se llame como se llame, siempre va a asociarse a Camarón. Es lo mejor que me pasó en mi vida y que me llamara todavía me parece un sueño", insiste.

En su honor, y en el de los otros grandes maestros que lo enseñaron, ha titulado su nueva gira "Viviré", que coincide con el del álbum que en 1984 publicó el cantaor inmortal. "Pero no lo titulé así por eso. Es una palabra bonita para cuando ya no están, porque de los genios no muere su música. Por eso a Manuel de Falla todavía lo mentamos, por todo lo que hizo", explica.

Al respecto, quien ostenta seis Latin Grammys en sus vitrinas exclama de sí mismo de forma modesta: "¡Yo qué sé si a mí me recordarán, tras estar con esos genios tan grandes!".

Al menos de momento parece que tiene asegurado el relevo generacional a través de su hijo, José del Tomate, que lo acompaña como segunda guitarra en esta gira, en un ejercicio que lo avala como músico.

"No es porque yo sea más exigente, porque si lo hace bien, lo hace bien. De hecho, soy bastante crítico. Pero lo importante es que la gente lo llama y a mí me vienen buenas noticias", señala sin poder ocultar su orgullo.

Las fechas de la gira "Viviré", en la que también lo acompañan Morenito de Íllora y Kiki Cortiñas con coros y palmas y la percusión de Israel Suárez "Piraña", siguen presentándose poco a poco. De momento tiene cerrados un concierto el 19 de abril en el Teatro Cervantes de Málaga y otro el 29 de julio en Sotogrande (Cádiz) como parte del Festival Flamenco Trocadero.