Exposiciones

‘Ucrania, la guerra de los civiles’: una exposición tan dura como necesaria que obliga a la reflexión

La Casa de la Provincia de la Diputación de Sevilla acoge la mirada del fotoperiodista Luis de Vega sobre las consecuencias de la guerra de Ucrania en la población durante los primeros meses del conflicto

Ana Ordaz AnaOrdaz_ /
26 ene 2024 / 18:21 h - Actualizado: 26 ene 2024 / 18:48 h.
"Fotografía","Periodismo","Exposiciones"
  • El fotógrafo Luis de Vega (izda.) y Javier Fernández, presidente de la Diputación de Sevilla.
    El fotógrafo Luis de Vega (izda.) y Javier Fernández, presidente de la Diputación de Sevilla.

Imágenes duras. Imágenes que remueven. Imágenes a las que en ocasiones es complicado sostener la mirada. Pero que son necesarias para reflexionar sobre lo que significa un conflicto armado, sus consecuencias sobre la población y nuestra propia posición en el mundo. Es lo que recoge la exposición ‘Ucrania, la guerra de los civiles’, una muestra del trabajo del fotoperiodista onubense Luis de Vega que acogerá la Casa de la Provincia de la Diputación de Sevilla desde el 27 de enero hasta el 3 de marzo.

Con una honestidad brutal, De Vega pone el foco sobre las personas. El objetivo, hacer pensar al espectador. “Con que una persona se pare dos o tres segundos en cada fotografía me doy por satisfecho”, asegura, consciente de los tiempos de inmediatez e hiperinformación en los que vivimos.

Durante su experiencia sobre el terreno en distintas regiones de Ucrania, su objetivo se ha centrado en capturar la realidad de las víctimas. Su mirada revela la cotidianeidad que convive con los horrores de los primeros meses de la guerra: desde mujeres abasteciéndose de agua en medio de la destrucción hasta niños enfermos de cáncer refugiados en el sótano del hospital o voluntarios recogiendo mascotas abandonadas, pasando por la brizna de esperanza que representa la boda sin asistentes de una joven pareja en las calles de Kiev.

‘Ucrania, la guerra de los civiles’: una exposición tan dura como necesaria que obliga a la reflexión
Foto de familia de la inauguración.

En el transcurso de la inauguración, el autor narra las intrahistorias de algunas de las fotografías. Lo hace con la naturalidad y la templanza con las que solo puede hacerlo quien está acostumbrado a retratar la tragedia. No en vano, De Vega lleva más de dos décadas trabajando como periodista y fotógrafo en una treintena de países en los que ha cubierto guerras, conflictos armados y movimientos migratorios, entre otros acontecimientos de extrema crudeza.

Ahora, en casa, De Vega “recargará pilas” durante unos días antes de volver a partir hacia Jerusalén para continuar con la cobertura del conflicto en Oriente Próximo. Pero lo hará con fecha de vuelta: Semana Santa, una cita a la que procura asistir siempre. Con más de veinte años de costalero a sus espaldas, este año tiene previsto salir en Sevilla y en Huelva. “Uno tiene que tener raíces”, asegura. “Yo estoy muy contento de tener mis raíces. Me encanta mi trabajo, pero necesito tener un nido al que volver y descansar”. Un hogar que está donde estén su esposa -cuya generosidad no deja de subrayar- y sus hijos.

La exposición, organizada por la Fundación Anastasio de Gracia y UGT FICA, incluye instantáneas que hasta ahora nunca habían visto la luz y otras que sí habían sido publicadas en medios de comunicación durante la cobertura del conflicto. “El origen de estas fotografías no es acabar colgadas en una sala”, explica el autor. Con esta muestra, los organizadores pretenden darles una “segunda vida”. En un mundo vertiginoso, de inmediatez, ‘Ucrania, la guerra de los civiles’ es una apuesta por la pausa, por la reflexión. “Estamos sobresaturados de información”, asume el periodista.

Sólo se requieren unos pocos segundos para mirar, ver, pensar. Para no dar nada por hecho. Porque del mismo modo que los protagonistas de las fotografías de De Vega no podían imaginar la guerra que les estallaría en las puertas de sus casas, “nosotros podríamos ser las siguientes víctimas”, concluye el autor. Una reflexión tan dura y realista como las fotografías que la provocan.