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Con el propósito de recuperar la tradición

A excepción del curso anterior, en la década actual el estreno de año ha sido sinónimo de fortuna en el Real Betis. De los siete precedentes, una única derrota. Fue ante el Eibar en el Villamarín (0-4).

06 ene 2017 / 22:50 h - Actualizado: 06 ene 2017 / 22:55 h.
"Pepe Mel","Rubén Castro","Jorge Molina"
  • Jordi y N’Diaye se lamentan de una ocasión malograda en el Betis-Eibar de 2016. / Pepo Herrera
    Jordi y N’Diaye se lamentan de una ocasión malograda en el Betis-Eibar de 2016. / Pepo Herrera

El Real Betis inaugurará 2017 en Liga ante el Leganés, un recién ascendido que se ha adaptado a las exigencias de un torneo en el que habita en la zona de permanencia. Con independencia de sus concursos en la Copa del Rey, la tropa de La Palmera se ha distinguido en la actual década, a excepción del ejercicio anterior, por su notable rendimiento en el primer encuentro del año natural. De los siete precedentes anteriores, el saldo es de tres triunfos, tres empates y una única derrota, la que encajó el 3 de enero de 2016 ante la SD Eibar en el Benito Villamarín (0-4).

El RBB inauguró la década actual el 2 de enero de 2010, cuando, en el infierno de Segunda División y a las órdenes de Antonio Tapia, firmó un decepcionante empate en el Benito Villamarín ante la SD Huesca (1-1). Un gol de Juanjo Camacho en el tiempo de propina originó una sonora bronca en un Villamarín repleto de niños. El debut en 2011 fue de cine. El conjunto entonces dirigido por Pepe Mel, líder y con 6 puntos de renta sobre el RC Celta, doblegaba al Gimnástic con un tanto de Achille Emana. En 2012 y 2013 se repitió la tradición de la sonrisa. En la primera fecha con un solvente 2-0 en La Palmera y ya en Primera División ante el Sporting –goles de Roque Santa Cruz y Jorge Molina–, mientras que en la segunda el escenario del feliz reencuentro tras el asueto navideño fue Zaragoza. El Betis, en plazas europeas y con Mel de capitán general, logró el triunfo gracias a la que fue su pareja de moda durante años, Rubén Castro y Jorge Molina (1-2).

El año de la ignominia

El Betis ha solido cumplir con la tradición del refrán positivo de año nuevo, vida nueva, ya que hasta en enero de 2014, el año del descenso de los 25 puntos, fue capaz de puntuar. Fue con Juan Carlos Garrido en el banquillo y ante el Real Valladolid en el José Zorrilla (0-0). El resultado fue el mejor consuelo para un plantel que ya por entonces reunía puntos de equipo cadavérico –11 de 54 posibles–. Ya en 2015, la campaña del retorno a la máxima categoría del fútbol patrio, el Betis visitó en su primera aparición anual Santo Domingo para medirse al Alcorcón. Quinto en la tabla, el protagonista de aquel día fue Pepe Mel, que retornaba al banquillo después de la aciaga etapa de Julio Velázquez y la interinidad de Juan Merino. El 0-0 definitivo supuso la prolongación de la racha en la década y el punto de inflexión hacia el anhelado ascenso a Primera División, categoría en la que se presentó con un descorazonador 0-4 ante la SD Eibar en 2016.


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