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De un proyecto a otro en poco más de 100 días

El Betis casi ha cumplido su objetivo, pero ha cambiado de entrenador (Mel-Merino), presidente (Ollero-Haro) y director deportivo (Maciá-...) en poco más de tres meses

27 abr 2016 / 09:00 h - Actualizado: 27 abr 2016 / 19:47 h.
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  • Pepe Mel, Juan Carlos Ollero y Eduardo Maciá. La temporada empezó con ellos y acabará sin ninguno / Manuel Gómez
    Pepe Mel, Juan Carlos Ollero y Eduardo Maciá. La temporada empezó con ellos y acabará sin ninguno / Manuel Gómez

Con permiso de la salvación matemática, que obtendrá en cuanto logre un punto o no ganen algún partido el Granada o el Getafe, el Betis 2016-17 ya está en marcha. La primera piedra, en este caso no puesta sino quitada, es la destitución de Eduardo Maciá, que en unos días dará lugar a la segunda, el nombramiento de Miguel Torrecilla como nuevo director deportivo. El relevo en la cima del organigrama técnico representa un punto de inflexión, la ruptura de un proyecto y su sustitución por otro. Lo llamativo, aunque en una sociedad como la verdiblanca lo es menos, radica en la rapidez con que un Betis deja paso a otro. Hace poco más de cien días, el club de Heliópolis tenía un entrenador, un presidente y un director deportivo que ahora ya no están. Y en cuestión de semanas seguramente tendrá otro entrenador. El Betis vuelve a partir de cero en el capítulo estrictamente futbolístico, pero también en el de gestión integral del club.

El Betis 2015-16 empezó la temporada con Juan Carlos Ollero en la presidencia, Pepe Mel en el banquillo y Eduardo Maciá en la dirección deportiva. El tridente sólo aguantó los cuatro primeros meses de competición antes de perder a su primera pieza, el entrenador. Mel fue destituido el 10 de enero de 2016 (hace 106 días) después de tres derrotas consecutivas (Barcelona, Eibar y Getafe) y seis jornadas sin ganar. El equipo, a pesar de esa crisis, disponía entonces de cinco puntos de ventaja sobre el antepenúltimo y sólo había estado una jornada en la zona de descenso, en la segunda después de caer goleado ante el Real Madrid (5-0).

A pesar de esa correcta situación clasificatoria, el nivel de juego del Betis había sido muy bajo (tampoco ha mejorado de forma notable con Juan Merino) y el Betis acababa de ser virtualmente eliminado de la Copa por el Sevilla. Merino debutó precisamente en el choque de vuelta de esos octavos de final (4-0).

Ni un mes después de Mel, el Betis también cambió de presidente. Ollero dimitió de forma irrevocable el 3 de febrero y alegó que la principal razón había sido la imposibilidad de alcanzar uno de sus objetivos prioritarios: conseguir el apoyo unánime del consejo para la negociación extrajudicial con Manuel Ruiz de Lopera. Su acuerdo con el exdirigente casi estaba rematado, pero algunas de las concesiones que le hacía y la incertidumbre sobre el papel de Bitton Sport en el futuro terminaron con su mandato y dieron paso al de Ángel Haro. «Desde el 21 de diciembre de 2015, después del partido contra el Sevilla, con la situación deportiva tranquila, yo soy presidente del Betis porque nadie más en el consejo quiere serlo», explicó Ollero en su despedida.

Tres meses y medio más tarde, el Betis también cambia de director deportivo. Maciá fue destituido por «razones de peso», según explicó Haro. El valenciano fue fichado con un contrato de cuatro temporadas, pero su proyecto no ha sobrevivido a la primera a pesar de que el equipo está muy próximo a sellar su permanencia matemática, que es el objetivo que todos los estamentos del club establecieron a principios de curso.


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