Un Sevilla casi perfecto (0-0)

A los de Montella, superiores al Manchester United, sólo les faltó marcar alguna de las ocasiones de que dispusieron para culminar el mejor partido de la temporada. Lo mejor, no haber encajado en casa. Lo peor, la actuación de De Gea, que salvó en varias ocasiones el gol sevillista, sobre todo con un paradón a Muriel al filo del descanso.

21 feb 2018 / 23:02 h - Actualizado: 22 feb 2018 / 13:55 h.
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  • Muriel lamenta la gran ocasión que le sacó De Gea. / Manuel Gómez
    Muriel lamenta la gran ocasión que le sacó De Gea. / Manuel Gómez

Al Sevilla le faltaron uno o dos goles para rubricar un partido excelente frente al Manchester United, al que superó en todas las facetas del juego menos en el acierto de cara al gol, donde estuvieron igualados. Tanto, que la eliminatoria se decidirá en Old Trafford. No encajó el Sevilla en casa, lo cual es una noticia muy buena, pero sabe que deberá estar igual de bien en Manchester para tener opciones. Le faltó al Sevilla algo de remate académico de Muriel de cabeza (hacia abajo, como él mismo reconoció después), unos centímetros del colombiano a pase (de gol) de Sarabia, confianza en su pierna izquierda de Sandro en la ocasión final, maldad de Correa en tres eslálones dentro del área culminados de forma inocente y fuerza en un testarazo bien orientado de Lenglet.

Con sólo uno de esos detalles, el Sevilla viajaría a Manchester con un 1-0 que habría hecho justicia con su gran partido. Pero tendrá que insistir en el Teatro de los Sueños, adonde Mourinho se lleva un 0-0 que buscó incluso con más descaro del previsto. A nadie debió sorprender ver al Manchester United sin arriesgar. En los primeros 45 minutos sólo inquietó a Sergio Rico en un empalme de Lukaku que se fue muy desviado estando en posición ventajosa. No es que el Sevilla arrollara, ni mucho menos. Pero los de Montella sí que crearon varias llegadas peligrosas, tanto en la primera mitad como en la segunda. El arreón final antes del descanso fue extraordinario, como magníficas las dos paradas de David de Gea, que salvó dos goles cantados a Nzonzi (que cabeceó una chilena de Mercado) y sobre todo a Muriel, que dirigió su cabezazo a bocajarro hacia la zona del portero, quien sacó un mano espectacular pese a todo. La parada del madrileño es de las que deciden eliminatorias.

No cayó el Sevilla en la trampa de Mourinho nunca. El luso planteó un partido muy cerrado, feo, desagradable para hombres como Franco Vázquez, encerrado casi siempre entre jugadores rivales y pocos espacios. Sí se sobrepuso al marcaje de McTominay un Ever Banega que siempre llevó la manija hasta que mediada la segunda parte sacó la bandera blanca. Nzonzi tomó las riendas y el tramo final del partido careció de chispa. Sólo Alexis, hasta que se fue del campo, puso en peligro a los sevillistas, aunque casi siempre sin éxito. Pudo tenerlo en una contra rápida en la primera parte abortada por un espectacular Navas. Tan rápido está el palaciego que en la siguiente jugada Alexis no se la pudo devolver en carrera y disparó pegado al palo. Increíble el estado de forma del sevillista.

Ni la lesión de Ander Herrera trastocó el plan de Mou, que tiró de Pogba y su equipo quedó como si nada hubiera ocurrido. Cuando le tocó al United llevar el peso de la posesión, el equipo de Montella no tuvo reparos en imitarlo sin balón. Y defendió de forma excelente el Sevilla, que sólo pasó inquietudes en el último cuarto de hora, con los centrocampistas agotados, Montella sin atreverse a hacer cambios y con Mourinho buscando las cosquillas con Rashford y Martial. Escudero y Navas, ayudados por Correa y sobre todo Sarabia, impidieron el éxito del plan de Mou.

Correa avisó tres veces con regates muy buenos dentro del área pero con tiros blandos en la primera parte y desviados en la segunda. El descanso no cambió el plan, y el Sevilla no le hizo caso a su entrenador: fue precavido y dejó la inconsciencia para mejor ocasión (quizás en Manchester). Lindelof, que en la primera parte evitó una contra espectacular del Sevilla que iba a rematar Sarabia, estuvo más protegido (y Smalling) con el repliegue total del United, que aún así vio cómo dos centros desde la derecha casi los convierten en gol Sarabia (remató forzado en el segundo palo) y Muriel (llegó tarde por muy poco). El Sevilla ya sólo tenía fuerzas para inquietar en balones parados (Lenglet remató flojo) y su cansancio abrió espacios a Rashford y Martial. El primero disparó cruzado en la última ocasión del partido, pues la penúltima fue para Sandro al borde del área chica y en disposición de disparar colocado con la izquierda. Dudó un segundo y prefirió acomodársela a la pierna buena. Un segundo es mucho en el fútbol. Y una vuelta como la que espera en Manchester, también.

FICHA TÉCNICA:

0 - Sevilla: Sergio Rico; Jesús Navas, Mercado, Lenglet, Escudero; Nzonzi, Banega (Pizarro, m.89); Sarabia, Franco Vázquez, Correa; Muriel (Sandro, m.85).

0 - Manchester United: De Gea; Valencia, Smalling, Lindelof, Young; Mctominay, Matic; Ander Herrera (Pogba, m.17), Mata (Martial, m.80), Alexis (Rashford, m.75); Lukaku.

Árbitro: Clement Turpin (Francia). Amonestó al local Nzonzi (m.21) y al visitante Alexis Sánchez (m.41).

Incidencias: Partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el Ramón Sánchez Pizjuán ante unos 40.000 espectadores, entre ellos unos 3.000 ingleses. Césped en perfecto estado. En el palco estuvieron la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, el seleccionador español, Julen Lopetegui, y los míticos exjugadores del United Bobby Charlton y Alex Fergusson, entre otras autoridades.