sevilla

{¿Cuándo nació Calefacción Infrarrojos?—Nació hace cuatro años. Éramos distribuidores de este producto, que se traía de Corea del Sur, y hace un año y medio pedimos nuestra marca, movimos toda la documentación para poder fabricar en España y en octubre salió la primera placa de nuestra fábrica en Sevilla.

¿Por qué la tecnología de infrarrojos?

—Llevaba 50 años sin poder dormir bien por la calefacción de mi dormitorio, ya que al estar dos veces operado de sinusitis me molesta, y leí que en Corea del Sur sacaron una patente de un sistema de calefacción que no calienta el aire, por lo que no reseca las vías respiratorias. Cuando voy a un hotel lo primero que hago es apagar la calefacción porque si no lo hago al día siguiente parece que tengo gripe, lagrimeo, tengo dolor de cabeza... Este sistema es de última tecnología. El ahorro energético está entre un 30 y un 50 por ciento y es un producto que hace siete años no existía. Fuimos los primeros que trajimos una placa de calefacción por infrarrojos a Europa.

¿Ese ahorro del que habla es precisamente porque este sistema no calienta el aire?

—Sí. Con la calefacción convencional calentamos el aire y eso requiere que el aire frío entre por un radiador, caldera o bomba de calor, pero al calentarse, como pesa menos, sube hasta el techo y tenemos que hacer capas de calor de dos metros. Y si se abre una puerta o una ventana se va el calor y los euros. Nosotros calentamos paredes, por lo que se van las humedades, muebles, techos y personas, porque somos materia. La información está en www.calefaccion-infrarrojos.es.

¿Cuáles son sus principales clientes?

—El abanico es amplio. Desde invernaderos, naves industriales, viviendas, colegios, restaurantes... Somos proveedores de El Corte Inglés y hemos cerrado con un distribuidor con 215 puntos de venta en toda España. Estamos en varias cafeterías del grupo Cappuccino, instalamos placas en los cuartos de baños del hotel Puente Romano de Marbella, restaurantes de Sánchez Romero, hoteles como Don Pepe en Marbella y Lodge en Sierra Nevada, hemos hecho pruebas en los quioscos de la ONCE, tenemos placas en hoteles de Barcelona y en exteriores de restaurantes por toda España: en Madrid, Galicia, Cantabria, Cataluña... El 60 por ciento de las ventas se hacen a particulares y un 40 por ciento en el sector industrial incluyendo la hostelería.

Ha sacado un nuevo producto que usted bautiza como salvavidas.

—Tenemos tres tipos de productos. Para exteriores (terrazas y naves industriales), placas de interiores, incluso se hacen pruebas ahora para calefactar una granja de lechones en Badajoz, y la novedad de este año es una placa bajo mesa que llamamos el producto salvavidas porque tras seis horas encendida un papel de fumar no arde si cae encima. Los incendios y las muertes por estufas, por desgracia, llenan las páginas de periódicos en estas fechas. Arden las faldas de las camillas con mucha facilidad y nuestro producto evita esos accidentes, ese peligro, y consume sólo 250 vatios. Se vende para casas particulares para bajo mesa y ya están en muchas oficinas e instituciones públicas, como en Emasesa.

¿Venden fuera de España?

—Vendemos en toda España y estamos en negociaciones con Portugal, Chile, Colombia y México. Este año cerramos negocio en Colombia y para el próximo en los otros tres y, evidentemente, queremos llegar a toda Europa.

¿Qué previsiones barajan?

—Hemos abierto la fábrica en el invierno más caluroso, pero no nos preocupa. Para la temporada que viene queremos multiplicar por tres todo, tanto ventas, logística e incluso instalaciones. Yo creo que tendrá una expansión impresionante, similar a la televisión de plasma. La calefacción convencional quedará obsoleta y saldrán muchas marcas de infrarrojos.

¿Es una tecnología cara?

—Desde hace cuatro años logramos bajar los precios un 40 por ciento. Estamos muy contentos porque es un producto muy asequible para todo el público, no tiene mantenimiento y se amortiza rápidamente. Y su instalación es muy fácil, no requiere obra.

En los colegios ya nos enseñaban cómo calentar los pollitos con infrarrojos. ¿Qué cambió para que ahora se esté introduciendo en la calefacción de hogares e industria?

—Calentar con infrarrojos no es nuevo, de hecho, era esa lámpara roja que había en los cuartos de baños de los hoteles. Lo usan los fisioterapeutas y se utiliza con los recién nacidos. La Organización Mundial de la Salud dice que el rayo infrarrojo es bueno para la salud entre 4 y 14 micrometros de onda larga, y eso es lo que hemos hecho, fabricar este rayo y ponerlo en las casas. Lo que había era de corta distancia. Se ha perfeccionado.

¿Cómo está el mercado? ¿Hay recuperación?

—Fue evolucionando bien en 2015, pero con las elecciones generales vi un gran parón en todo. Los más valientes nos tiramos a la piscina porque sabemos que hay agua, pero nos hemos dado cuenta de que las personas han vuelto a guardar el dinero bajo el colchón como hicieron en 2013. ~