Afganos en España un año después: cómo empezar de nuevo y reunir a la familia

16 ago 2022 / 09:50 h - Actualizado: 16 ago 2022 / 09:51 h.
  • Afganos en España un año después: cómo empezar de nuevo y reunir a la familia

Los afganos que llegaron hace un año a España tras salvar su vida ante la toma de poder de los talibanes intentan, un año después, rehacer su vida tras haberlo perdido todo, aprendiendo el idioma y buscando empleo.

Pero muchos de ellos siguen teniendo a parte de su familia en Afganistán e intentan, con las entidades sociales que les acogen, pedir la reagrupación familiar o gestionar su salida a países limítrofes para que puedan solicitar visados en embajadas que les permitan viajar a España.

De los cerca de 3.900 afganos evacuados por España en la operación de rescate iniciada por el Gobierno en agosto de 2021 -muchos de ellos excolaboradores de instituciones españolas y europeas- permanecen unos 1.300 en el sistema de acogida, según confirman a EFE fuentes del Ministerio de Inclusión y Migraciones.

Los últimos en llegar formaban un grupo de 294 personas, la mayoría familias con una media de cuatro hijos y acompañados en algunos casos de abuelos, que pisaban suelo español el pasado miércoles procedentes de Pakistán.

Casi todos los afganos que se han quedado en España ya tienen reconocido el estatuto de refugiado, sobre todo los llegados a lo largo de 2021, por lo que han podido comenzar su nuevo camino con la documentación necesaria para poder residir o buscar trabajo.

Aunque pocos han logrado un empleo. Siguen en el sistema de acogida, con el apoyo de las entidades sociales y del Ministerio de Inclusión, en una fase de integración, conociendo el idioma, formándose y preparándose para vivir de manera autónoma en España.

«Es un grupo con el que ha habido que trabajar mucho el punto de vista emocional, han sufrido una salida muy brusca de sus vidas, no se habían preparado previamente para la circunstancia de perderlo todo y han dejado de la noche a la mañana a todos sus familiares detrás», explica Maite Bueno, coordinadora de acogida de Accem, una de la veintena de organizaciones que intervienen en el sistema de acogida.

MUCHOS SE HAN IDO DE ESPAÑA

A pesar de haber pedido protección internacional en España, unos 700 afganos se han ido a otros países, muchos de ellos a Alemania donde hay una importante colonia de afganos.

«Ha habido algunos abandonos del sistema en los primeros meses después de la evacuación de agosto; algunos de los que llegaron a España tenían familiares en Alemania o en otros países», explica Héctor Pérez, responsable del programa de acogida de Protección Internacional en Accem.

Bueno asegura que la acogida que les brindó España fue agradecida, pero «ellos no eligieron el país, el proceso de salida fue muy rápido, cayeron en España porque eran colaboradores, no porque decidieran el destino; hay gente que se ha adaptado mejor y otros no».

«Dejar un modo de vida bruscamente e intentar adaptarse pensando en sus familias, que no han podido salir de allí, es complicado. Pese a que se sientan seguras en España y contentas con las condiciones de acogida, hay factores que hacen que tengan sus dudas», como el acceso al empleo o los elevados alquileres, añade Pérez.

«Han tenido que soportar muchas dificultades en poco tiempo, están ahora buscando empleo, aprendido el idioma y terminado de superar el choque emocional», añade el responsable de Protección Internacional.

«Quieren vivir de manera autónoma, ningún refugiado afgano quiere vivir de las ayudas y la gente que tiene familia fuera, quiere reagruparse con ella», asevera.

ACOGIDA ÁGIL Y EXITOSA

Para CEAR, otras de las entidades implicadas en todo el proceso, la acogida de emergencia que se hizo hace un año a los afganos y que se mantiene con las sucesivas llegadas fue «exitosa y ágil». La coordinación entre los ministerios implicados -Inclusión, Interior, Exteriores- desde el primer momento ha permitido acelerar los trámites, y los afganos han sido en pocos meses reconocidos como refugiados, con permisos de trabajo y residencia.

«Ha dado seguridad a los acogidos para empezar ese camino que no ha sido fácil; hay muchas personas que han necesitado atención psicológica y quedan muchos retos para ellos por delante, como la formación y el empleo, pero son personas con un alto potencial de integración y de aportar mucho a la sociedad española», asegura a Efe la responsable jurídica de CEAR, Paloma Favieres.

Desde el Ministerio de Inclusión, coordinador de la denominada Operación Antígona, el ministro José Luis Escrivá destaca a EFE esa coordinación decisiva entre los distintos departamentos para asegurar el éxito del proceso de acogida e integración en el que se encuentran los afganos.

«Hay una primera etapa para aprender el idioma y la realidad cultural tan distinta con la española, para su aclimatización en España; hay otros que ya están en la siguiente fase que ya vuelan solos, integrados en la sociedad y ya algunos trabajando», detalla Escrivá.

En la primera fase, el dispositivo de acogida ofrece la cobertura de las necesidades básicas, ayudando a las personas desplazadas a adquirir las habilidades necesarias para el desarrollo de una vida independiente. En la segunda, los refugiados reciben ayudas económicas al alquiler y para la atención de necesidades básicas.

APOYO A LAS MUJERES PARA QUE NO SE QUEDEN EN CASA

«Vinieron muchos colaboradores de España, que son hombres y que hablaban español, pero las mujeres y los niños no conocían el idioma. Los niños se han integrado en los colegios rápidamente y en tres meses ya hablan español, pero a las mujeres les está costando más hablar, sobre todo porque están asumiendo el papel de cuidadoras de los menores y sus maridos y necesitan un tiempo para aprender el idioma», señala Favieres.

Desde Accem están priorizando el aprendizaje de las mujeres, ayudando en la conciliación para que también ellas tengan la oportunidad de trabajar y estudiar si lo desean: «Ellas tienen un nivel de estudios más básico y eso influye en la integración; los hombres son más proactivos en la búsqueda de empleo».

«Vemos que la mujer ha pasado a un segundo plano a la hora de incorporarse en el mercado laboral, ha asumido el de cuidadora; la excusa básica es que se tiene que quedarse con los niños, pero nosotros desde Accem intentamos ajustar horarios para que ellas puedas participar también en las formaciones».

Pero en general son gente con un nivel formativo muy bueno y su principal hándicap es el idioma, por eso siguen requiriendo ayuda para consultas médicas y citas con administraciones.

«En un año se pueden conseguir muchas cosas, pero depende de cada colectivo», añade Héctor Pérez, quien recuerda que el itinerario de acogida está diseñado para 18 meses, aunque puede abandonarse antes si se consigue autonomía.

RECLAMAN ACELERAR LOS TRASLADOS DE PERSONAS EN PELIGRO

Para CEAR es importante poner el foco en que un año después Afganistán sigue generando desplazados internos y refugiados: «Es necesario agilizar aún más los traslados de todos aquellos con un riesgo fundado de persecución y dar máxima prioridad a los expedientes de reagrupación familiar, darles una respuesta rápida para poder salir del país».

La jurista de CEAR recuerda que siguen quedando colaboradores de España en aquel país y familiares de esos colaboradores, como hermanos o cuñados.»Aunque no son familia nuclear, se ven afectados por su relación con un colaborador, que para los talibanes es lo peor», indica.

También queda otro grupo muy numeroso de mujeres profesionales, como juezas, periodistas, deportistas o que han tenido altos cargos, obligadas a permanecer escondidas.

«Solo son capaces de llegar a los países limítrofes los más afortunados. Si no hay evacuación, la única forma es pedir visados en embajadas o los que tienen familiares en España pedir reagrupación familiar, pero básicamente solo las están dando para hijos menores, cónyuges y ascendientes con dependencia antes de salir del país».

CEAR recuerda también el compromiso de los países europeos de reasentar a refugiados afganos que lograron huir a Irán y Pakistán, a los que Acnur ya les ha otorgado el estatuto de refugiados.