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Ayuntamiento y ciudad

A lo largo de las más de 2000 páginas de su Historia del Ayuntamiento de Sevilla, y sobre todo en las del primer volumen, Joaquín Guichot va sacando los documentos que marcaban el devenir del Cabildo de la ciudad dejando patente que éste era la representación de sus habitantes, la ciudad que avanza conduciéndose por ella misma.

el 15 sep 2009 / 20:12 h.

A lo largo de las más de 2000 páginas de su Historia del Ayuntamiento de Sevilla, y sobre todo en las del primer volumen, Joaquín Guichot va sacando los documentos que marcaban el devenir del Cabildo de la ciudad dejando patente que éste era la representación de sus habitantes, la ciudad que avanza conduciéndose por ella misma.

En sus barrios y calles existirán corrientes y proyectos distintos, disensiones y pareceres contrapuestos; eso es, precisamente, lo que forma su alma, su manera de ser, la forma peculiar de su existir. Y todo eso estará de alguna manera resumido en su cabildo. Pero ayuntamiento y cabildo no son exactamente lo mismo; éste es una corporación concreta y aquel el espíritu, la voluntad de unión.

La práctica de ruptura que se ha instalado en el actual consistorio en eventos importantes para la ciudad no es una cuestión menor sino que subvierte reglas inmemoriales. Hace años, cuando llegó el día de tirar la tapia de la calle Torneo y, simbólicamente, incorporar a Sevilla la isla de la Cartuja, una decisión desdichada dejó el protagonismo a Alfonso Guerra, entonces Vicepresidente del Gobierno, en vez de darlo a Sevilla, encarnada en su entera corporación. El acto quedó deslucido por anécdotas de todo tipo y, a continuación, se produjo un divorcio entre la ciudad y la Expo que sólo recompuso -y malamente- la magnitud del evento mundial.

La inauguración de la Alameda ha ido por el mismo camino; esperemos que de ello no se deriven consecuencias similares a aquellas. Cuando en un hecho así no está al completo la representación ciudadana, eso no da o quita protagonismo a los presentes o los ausentes, se lo quita a la ciudad misma. Ayuntamiento y Junta tienen la misma raíz, sólo que ni los burros, ni los mulos ni los bueyes tropiezan dos veces en la misma piedra.

Antonio Zoido es escritor e historiador.

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