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Kipsiro regala un remate de foto finish en la 'pista' de Itálica

El cartel de Itálica de este año fue premonitorio para Tariku Bekele, que aparece en un segundo plano tras su hermano Kenenisa en la edición de 2007. El campeón del mundo de los 3.000 indoor de Valencia llegó a agarrar la cinta pero unas centésimas después que Moses Kipsiro. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 21:22 h.

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El cartel de Itálica de este año fue premonitorio para Tariku Bekele, que aparece en un segundo plano tras su hermano Kenenisa en la edición de 2007. El campeón del mundo de los 3.000 indoor de Valencia llegó a agarrar la cinta pero unas centésimas después que Moses Kipsiro, cuya última zancada le dio su segunda corona en el cross más prestigioso del mundo.

Una mañana espectacular de atletismo de la mano de la climatología (17 grados) no podía por menos que tener un cierre a la altura de las circunstancias. El apoteósico desenlace de la carrera internacional masculina se recordará durante mucho tiempo. Kipsiro y Bekele crearon la mejor publicidad posible para Itálica en un sprint final extraordinario después de una carrera no menos extraordinaria, con ritmos que sólo estos portentos de la naturaleza procedentes de África son capaces de aguantar sobre un trazado poncino donde más que cross pareció una carrera sobre tartán.

Dijo Michael Phelps tras su increíble victoria en los 100 mariposa en los Juegos de Pekín que pudo remontar con media brazada sobre la pared porque el serbio Cavic levantó la cabeza para mirarle de reojo. Algo así sucedió con Bekele y Kipsiro. El etíope, que había lanzado a 300 metros del final un ataque que le hizo entrar en ventaja en la recta cuesta arriba de llegada a meta, se vio ganador, como lo vieron todos los espectadores que abarrotaban el circuito. Pero Kipsiro, cuarto en la final olímpica de 5.000 metros, a cuatro segundos de la medalla, no había dicho su última palabra. Seguramente recordó las sensaciones del año pasado, cuando progresó con esa zancada tan ágil como amplísima para robarle el triunfo al eritreo asentado en Madrid Zersenay Tadese sobre la raya. Entonces ganó por medio metro. Ayer apuró mucho más y en esa victoria, además de su aceleración de remate, tuvo que ver que Bekele, ganador en noviembre pasado en Llodio, girase la cabeza hacia su derecha para marcar al ugandés en vez de tirarse sobre la cinta, que incluso llegó a agarrar. Una dulcísima victoria, una dolorosa derrota.

Los quince primeros bajaron de los 3 minutos de media por kilómetro, y el podio lo hizo en ¡2:51!, en una exhibición en la que el primer europeo, en el puesto decimotercero, fue un Chema Martínez que peleó con bravura delante mientras los extraterrestres quisieron. El madrileño recorrió los 10.800 metros a 2,56, y acabó exultante.

Cuatro kilómetros duró la mezcla de africanos y europeos en el grupo cabecero, hasta que los keniatas Gideon Ngatuny, séptimo en el último mundial de cross, Moses Mosop, subcampeón mundial en 2007 y Leonard Komon, el subcampeón de 2008, tomaron la cabeza sin dar relevos en una táctica que acabaron pagando. Porque Kipsiro y Bekele sólo aparecieron en la última vuelta para dar sendos hachazos para jugarse entre ellos el triunfo. Cuando los keniatas pasaron de correr los 2.100 metros de 6:05 a 5:58, ni Chema Martínez, ni el ocho veces campeón europeo Sergei Lebid, ni mucho menos el sevillano Pentinel, aguantaron, como tampoco el etíope campeón del mundo júnior Ibrahim Jelimo Gashu.

Kiplagate en mujeres. La prueba internacional femenina también fue de alto nivel y muy competida, aunque al final hubo menos emoción. Kenia repitió el triunfo del año anterior (Priscah Jepleting) con la ganadora de Elgoibar 2009, Florence Kiplagat, que se movió con comodidad en un grupo donde junto a sus compatriotas Paulin Knorikwiang y Hilda Kibet, aunque está nacionalizada holandesa y vigente campeona de Europa, hicieron un carrerón. La portuguesa Jessica Augusto, subcampeona continental, y la húngara Aniko Kalovics, segunda en Elgoibar, aguantaron a las africanas hasta el último tirón de Kiplagat, que venció con 26:14 tras los 8.000 metros. Marta Domínguez fue la primera española (novena, a 1:14) corriendo de menos a más, una táctica que le llevó a cazar a Alexandra Aguilar.

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