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La Constitución olvidada

Un famoso columnista del New York Times y autor de best sellers sobre la globalización, ha relatado en su último libro la participación de su hija menor en el "Día de la Historia Nacional". Una competición para niños de entre 6 y 12 años...

el 15 sep 2009 / 19:39 h.

Un famoso columnista del New York Times y autor de best sellers sobre la globalización, ha relatado en su último libro la participación de su hija menor en el "Día de la Historia Nacional". Una competición para niños de entre 6 y 12 años, que se ha convertido en un acontecimiento en Estados Unidos en el que participan más de medio millón de escolares. Como se indica en la página web de la Fundación National History Day, el objetivo es fomentar los conocimientos que motiven a los estudiantes a asegurar el futuro de la democracia. Para este año los lemas de la convocatoria eran "revolución, reacción y reforma en la Historia" y "derechos y responsabilidades en la Historia". El año en el que se presentó su hija, era "Puntos de inflexión en la Historia, personas, ideas y acontecimientos". Su obra se tituló "Cómo el Sputnik llevó a Internet". Según su propio padre, más allá de relatar cómo la Guerra Fría llevó a Internet, al impulsar las redes de comunicación entre los centros de investigación americanos, la virtud de este trabajo era entender cómo un punto de inflexión la conducía a otro, sin que nadie pudiera haberlo anticipado.

Decenas de miles de niños americanos se movilizan cada año para pensar sobre el presente escribiendo del pasado, acumulando montañas de papel sobre los retos contemporáneos. Una pasión democrática, cuya réplica aquí podría ser el dato preocupante de la última encuesta de El País, indicativo de que cada vez son más numerosos los jóvenes que admiten conocer poco la Constitución. Algo fácilmente imaginable, a la vista de la tristeza y escasa atención social de su último aniversario.

Treinta años de éxito que no han dado para traspasar el blanco y negro del recuerdo. Con una conmemoración casi clandestina, reservada a la solemnidad de los exclusivos espacios institucionales. Perdida en elucubraciones sobre reformas sin agenda. Carente de ideas, de libros, de ensayos, sobre la vigencia de los valores que emanan de su texto. Sin la imaginación de futuros más allá de la actual crisis. Sin el provecho de un pasado del que sentirse dignos.

A menudo con indiferencia, a veces con irresponsabilidad, se trata la historia de nuestra democracia y el funcionamiento de sus instituciones. Sean las vergonzantes revisiones históricas que abundan en los anaqueles de las librerías. Los espectáculos en sede parlamentaria de algarabías con pancartas. La tremenda carga simbólica oculta en la insumisión de gobiernos regionales, ufanos en el boicot de leyes democráticas de algo tan constitucional como la educación para la ciudadanía. Parece necesario preguntarse si hemos sufrido algún desconocido punto de inflexión de la Historia, que justifique este ambiente tan plomizo. Tal vez sea el momento de devolver la Constitución a los ciudadanos, reivindicando el verdadero sentido de escuela democrática, la importancia del respeto a las instituciones y a la memoria colectiva. Tal vez esta sea la hora de reencontrarse con esa Constitución olvidada de los españoles.

Abogado

opinion@correoandalucia.es

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