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Lo mejor sería callarse

Ya nadie se cree nada. Esto es una pésima consecuencia, no ya sólo de la tremenda crisis que estamos sufriendo, sino también de la gestión irresponsable que de ella se ha venido haciendo. Desde los inicios, en que se prefirió negarla, hasta los continuos y repetidos mensajes de rápida recuperación

el 15 sep 2009 / 22:14 h.

Ya nadie se cree nada. Esto es una pésima consecuencia, no ya sólo de la tremenda crisis que estamos sufriendo, sino también de la gestión irresponsable que de ella se ha venido haciendo. Desde los inicios, en que se prefirió negarla, hasta los continuos y repetidos mensajes de rápida recuperación, que enseguida iban cayendo en el olvido por la acción implacable de la realidad. Por ejemplo, hace sólo unos días el ministro de trabajo negaba con absoluta rotundidad la posibilidad de que en España se alcanzase los cuatro millones de parados. A ver si ahora se atrevería a mantener esa postura. O el optimista mensaje de Zapatero en el programa de televisión "tengo una pregunta para usted" en el que anunciaba el inicio de la recuperación para el 2010. nos acordamos de cuando se negaba la posibilidad de recesión, y ya la hay. Se sigue negando el peligro de una deflación, pero cada vez con menos convicción.

Mientras tanto, ensordecidos por los truenos de polémicas tan importantes para sus vidas, como lo del espionaje chapucero en la comunidad de Madrid, los ciudadanos, asombrados y asustados ven las tiendas vacías, los concesionarios de coches haciendo descuentos a los amigos del presidente de la compañía, y los reportajes de prensa y televisión retratando las colas de parados ante las oficinas del INEM, que cada día se hacen mas largas.

Por ejemplo, en Andalucía, según los datos oficiales hay casi 750.000 parados - 100.000 más según la EPA - y casi nadie duda ya de que antes del verano, de mantenerse esta tendencia se llegará al millón. ¿Y ahora qué?.

Nadie es capaz de poner una solución sobre la mesa, y quién lo haga miente, porque no existe una solución. Serán, en todo caso, muchas las cosas que haya que hacer. Habrá que cambiar métodos y mentalidades, porque hay que aceptar que hemos terminado un ciclo, y que las cosas nunca volverán a ser como antes. Hemos recorrido caminos equivocados, y ahora somos conscientes de nuestros errores. Así que no podemos empeñarnos en seguir transitando por senderos vedados.

Por lo menos, ya lo sabemos. Y para buscar las soluciones lo que menos necesitamos es ruido, ni que nos intenten engañar con mensajes falsos, contradictorios o confusos. Ni que nos creen vanas esperanzas con afirmaciones pomposas llenas de buena voluntad, pero que no resisten el menos análisis crítico. Porque todo eso contribuye a seguir fomentando un clima de desconfianza que es letal en una situación como esta.

Se requiere imaginación, sí, pero con rigor. Mucho acuerdo, mucho trabajo y mucha capacidad de aguante. Pero lo que no nos hace falta son declaraciones altisonantes, basadas muchas en la pura ignorancia, o en el sentido del oportunismo. Y sabe uno que este consejo será para algunos muy difícil de aceptar, pero lo mejor sería callarse.

Periodista

juan.ojeda@hotmail.es

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