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Economía

"Los Monos tendrá una marisquería con nuestro servicio y precios ‘low cost’"

Con sus hermanos José María y Lourdes, Jorge Juliá lidera el negocio que fundó su abuela, convertido en referencia en el mundo de las celebraciones.

el 03 may 2014 / 21:46 h.

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El restaurante Juliá Los Monos cumple este año medio siglo de vida. Cincuenta años en los que tres generaciones de la familia han organizado celebraciones de todo tipo para otras tantas generaciones de sevillanos, siempre inspirados por el trato cercano con el que Pilar García Alonso, doña Pilar, fundó el negocio en 1964. Con las bodas como puntal del negocio, el Puesto de Los Monos mira ya al futuro con nuevas líneas de crecimiento empresarial. José Luis Montero José Luis Montero Tras medio siglo, ¿qué queda del negocio que fundó la matriarca? Queda la esencia de doña Pilar, nuestra abuela, la fundadora, la que nos ha enseñado todo lo que sabemos y que falleció el año pasado a los 108 años. Procedía de una larga trayectoria hostelera. Llegó a Sevilla en 1918 con 12 años desde Galicia con su padre, Cayetano García Carro, que era de León y montó el Café París en la Campana, una de las fachadas más fotografiadas de Sevilla porque era un edificio de Aníbal González. Progresó montando distintos bares, primero con su padre y luego con su marido, nuestro abuelo, Eduardo Juliá. Entre ellos la Cervecería Oriental, la Terraza Cruz del Campo, la Hostería del Prado... ¿Cómo era el Puesto de los Monos en los primeros años? Era una venta, de hecho lo del Puesto de los Monos procede de que era un quiosco de bebidas del estilo de los que había en la Exposición Iberoamericana de 1929, pero la idea era montar lo que es hoy, un sitio de celebraciones, con cafetería y restaurante. Estaba en las afueras, aunque hoy en día ocupa un sitio emblemático. Pero ha sido la clientela la que lo ha hecho así, es un sitio conocidísimo porque aquí han celebrado sus bodas, bautizos, jubilaciones y todo tipo de eventos varias generaciones de sevillanos. ¿Cuándo comenzó a ser lugar de encuentro para celebraciones? Desde el principio; ella fue la primera en dar banquetes a domicilio. Hubo eventos muy significativos, como una visita de Eva Duarte de Perón en 1947 en la que preparó el almuerzo que dio el Ayuntamiento. ¿Por qué empezó? Se lo demandaban, la gente comía bien con ella, el trato era excelente, atendía a muchas autoridades y se ganó su confianza, y empezaron a pedírselo. ¿En qué ha cambiado Juliá Los Monos en este medio siglo? En el tiempo que llevamos con el negocio los hijos y los nietos de Juliá, el restaurante se ha hecho un sitio emblemático. Sigue con la misma actividad: celebraciones, cafetería y restaurante. El punto fuerte son las bodas ¿qué porcentaje del negocio son? Pueden ser un 40 por ciento. También están las celebraciones en general: muchas comidas de empresa, homenajes por jubilaciones... ¿Qué ofrecen que los diferencie? Pensamos que el trato personalizado que recibe cada cliente por parte de alguien de la familia. Los contratos siempre los hace una persona de la familia, que hemos heredado el estilo y la manera de atender de doña Pilar, y a la gente le gusta hablar con quien le va a atender de manera abierta. Para sus celebraciones quieren proponer detalles, y al hablar directamente es más fácil. ¿Cómo han evolucionado las bodas en los últimos años? Hubo un momento en que había muchas bodas y muy novedosas. Ahora el número de comensales ha bajado mucho, y el precio también, en torno a un 20 o un 30 por ciento. Con la crisis se notó el descenso, pero ahora llevamos un tiempo de estabilidad. También hay más oferta, y eso estabiliza los precios porque hay más competencia. ¿La gente pide menos cosas en las bodas para abaratar? La gente para ese día no escatima, lo que ha bajado es el número de invitados, pero la boda hay que darla al nivel que se merece. Ahora, con tanta información, los novios saben lo que quieren y cada vez piden más: show cooking, puestos de golosinas, barra libre de chupitos y extras que antes no se estilaban. ¿Cuál es el perfil tipo de boda? Un buen aperitivo con una recepción de una hora y después un primero y un segundo; el primero suele ser frío y el segundo normalmente es carne, porque se sienten más seguros. Aunque estamos preparados para ofrecer cualquier plato, al ser para tantos invitados la gente se arriesga menos, gusta ir a los clásicos. El perfil de las bodas en general sigue siendo clásico. Se piden cosas más sofisticadas puntualmente, en bodas pequeñas con menos gente o en los aperitivos. ¿Recuerda una petición especial? Nos han pedido el plato preferido de su madre o su abuela, nos han enseñado la receta y la hemos aplicado a 200 o 300 personas, que no es fácil. Pero nosotros siempre estamos abiertos a eso. Incluso conservamos en la carta algún plato sugerido por nuestros clientes. Hemos aprendido mucho de las madres y las abuelas de los novios. ¿Cuál es el reto más difícil? Lo más difícil es que tantos invitados coman en hora y media. Superado el medio siglo y con un nombre en la hostelería, ¿cómo se plantean el futuro? Tenemos que reinventarnos, lo exige la crisis. Desgraciadamente hemos tenido que adelgazar la nómina –ahora tenemos 19 empleados–; hemos optimizado costes, y abierto alguna línea de negocio nueva como un take away o minicatering, un servicio para recoger todo tipo de aperitivos y platos. Tenemos acuerdos cerrados con empresas del sector de la hostelería interesadas en montar servicios de catering para ofrecerles asesoría en la implantación de nuestra forma de trabajar y nuestros procesos para servir banquetes en general, en cualquier ciudad española. ¿Y prevé la ampliación del propio Puesto de los Monos? Hemos llegado a un acuerdo para hacer celebraciones en una casa preciosa, la Casa Sotohermoso de la familia Carranza, en la Palmera, que le va a dar un plus a Los Monos porque es un salón emblemático, con una terraza muy bonita y está justo detrás de nosotros. ¿Y nuevas líneas de negocio? Otro proyecto a corto plazo son las conversaciones con empresas del sector del marisco y del pescado para montar en Sevilla un restaurante de marisquería low cost. Será un salón grande, cómodo, bien servido –con mantel y el servicio de restauración de Los Monos– pero con precios low cost. Queremos que sea en nuestro restaurante, pero aún estamos negociando la ubicación. Desde su experiencia ¿cómo ve la hostelería de Sevilla? A los profesionales de toda la vida, consolidados, no hay que corregirles absolutamente nada, están más que a la altura de cualquier comensal exigente. Pero la crisis ha traído a mucha gente al sector que cree que montar un negocio de hostelería es su salvación y puede ser su perdición, necesita preparación, exigencia y sacrificio. ¿Cómo valora el apoyo institucional al sector? En los últimos años se está notando, los números de las Navidades y Semana Santa lo dejan ver. El Ayuntamiento está ayudando y la patronal de hostelería nos respalda.

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