Sevilla es la tierra de Don Juan. Sí, sus calles son el escenario de la famosa obra de Zorrilla sobre ese amor imposible entre este galán por excelencia y doña Inés que (absténganse los spoilers –si es que a estas alturas hay alguno–) acaba como el rosario de la aurora. Sin embargo, esto no es óbice para que la ciudad se haya llenado, como ya es casi tradición, de calabazas, monstruos, vampiros, brujas... debido al trato que han firmado hosteleros, comerciantes y todo sevillano que quiera hacer negocio, con la famosa celebración americana.Fiestas escolares, alguna que otra actividad vecinal, una programación televisiva totalmente adaptada hacen imposible evadirse de un Halloween que abarca cada año a más sectores. Además de las tradicionales fiestas de disfraces en discotecas y bares, son cada vez más frecuentes las pastelerías que incorporan a sus ofertas las famosas cupcakes y donuts con formas de tela de araña, momias, murciélagos... Incluso las más tradicionales, aunque bien es cierto que conservan los tradicionales huesos de santo o buñuelos de viento, no se resisten a incluir en sus vitrinas calabazas llenas de caramelos o bombones y piruletas de chocolate con formas de fantasma.En estos días, la sangre de cristo, tan típica del Garlochí, se queda en nada al lado de los menús que preparan bares y restaurantes de la ciudad que se suman al carro del terror adaptando sus platos con nombres alusivos a la celebración, es decir, marketing en toda regla para aprovechar el tirón. Establecimientos que se unen a algunos de comida americana como Tommy Mel’s o Fosters Hollywood que ya lucen sus galas más terroríficas y que el viernes celebrarán todo tipo de concursos.Son sin duda las tiendas de disfraces quienes se suman a esta celebración con mayor expectativa. No en vano es la segunda época más fuerte tras el Carnaval aunque «el gasto medio de este año está alrededor de los 15-20 euros. No es muy superior al pasado porque la gente sigue buscando lo económico», asegura David Díaz, encargado en La Casa de los Disfraces. «La mayoría sigue dejando las compras para última hora, que es cuando deciden ir a alguna fiesta», asegura.Para los mayores, además de la vuelta de las caretas impactantes, se mantiene la venta de disfraces relacionados con personajes que la industria del cine pone de moda. «Aunque las brujas y los vampiros nunca dejan de estar de moda», afirma Díaz. Y para los más pequeños, las niñas apuestan por las Monster High, «aunque algo menos que otros años», y la novia cadáver; y los niños por los esqueletos y los disfraces relacionados con la muerte. «Parece que lo tienen grabado en el disco duro», apunta.Pero el mundo de los disfraces no acaba aquí. Además, de las tiendas eróticas que aprovechan para vender modelos sugerentes, este año también hay quien compra en las tiendas de todo a cien trajes... para sus mascotas. Así, es presumible que veamos perros vestidos de spiderman o superman a conjunto con sus dueños este año.Una fiesta distinta. Si a partir de las 21.30 de la noche alguien se encuentra con vampiros o muertos vivientes recorriendo el Centro sobre patines, que nadie se alarme. Sevilla Patina propone un recorrido por la ciudad desde otro punto de vista. La inicitativa, abierta a patinadores de todas las edades, comenzará en la Puerta Jerez a las 21.30 horas y prevé unirse a más grupos de roller, que también hacen rutas ese día, para todos juntos terminar (cuando los más pequeños se hayan retirado a sus aposentos) en algún pub o discoteca donde se permita el acceso en patines.Y es que Halloween puede vivirse de otras formas. Una de ellas es la propuesta que hace La Judería de Sevilla (www.juderiadesevilla.com) que se dispone a descubrir a los asistentes a su ruta Las almas de Sevilla, los misterios ocultos, lugares encantados y los espíritus que deambulan por las calles de la ciudad. El historiador del arte Manuel Jesús Molina irá desgranando, desde las 21 horas, las historias de terror que nunca debieron ocurrir y que se repiten cada noche a lo largo de un recorrido por casas encantadas habitadas por seres extraños, donde ocurren algunos hechos que no tienen explicación racional.Aquello que dice el refrán de Si no puedes con tu enemigo, únete a él, es lo que han pensado en algunas de las librerías de Sevilla donde pueden verse, en escaparates y estanterías, libros de temática de terror aderezados con los clásicos adornos de la fiesta. «Contra los caramelos y los disfraces no se puede competir», asegura Esperanza Alcaide, dueña del Gusanito Lector donde, este viernes a las 18.00 horas, han programado una salida con niños, «disfrazados, lógicamente», pero con la idea de «aprovechar la excusa de una tarde de truco o trato» para hacer un recorrido por el barrio y dar a conocer a los tenderos de la zona, «algo que antiguamente no hacía falta porque los niños jugaban en la calle».Flamenco y arte. Prueba de que esta fiesta cada vez es más popular es que el Museo del Baile Flamenco se convierte por una noche en el pasaje del terror. Un espacio con encanto, un edificio del siglo XVIII se transforma en un lugar de ultratumba en el que personajes venidos del más allá convivirán con los sevillanos y visitantes que se quieran unir a la experiencia.Algo similar espera en La Casa Tomada. Ángeles Fernández y Marcos Flecha contarán, desde las 21 horas, relatos de muertos, aparecidos y otros adorables seres de la oscuridad en Todos tus muertos.Los amantes del arte tienen una interesante propuesta en Delimbo Gallery. Este espacio de la Alfalfa cuelga en sus paredes hasta enero la exposición Hell’O Monsters. Un proyecto de tres jóvenes belgas sobre temas recurrentes como la muerte, la esperanza, el fracaso, el optimismo, la frivolidad, fenómenos varios, ecos existencialistas y humor, puestos en escena de la mano de un diversificadísimo elenco de criaturas, animales, esqueletos que bien merece una visita para terminar de pasar un viernes de miedo.