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Alberto Rodríguez cuenta otra película de Andalucía

Alberto Rodríguez, que ha sido interrumpido por el auditorio al expresar su apoyo a los estudiantes universitarios "que luchan con razón", ha lamentado que Andalucía "haya sido y siga siendo representada de manera tópica y falsaria"

el 28 feb 2015 / 13:27 h.

«Soy un andaluz crítico con mi tierra y libre para interpretarla desde mi punto de vista». Esto es otra película. La que contó ayer, de forma muy sintética y desadjetivada, el cineasta Alberto Rodríguez (Sevilla, 1971) es otra forma de contar Andalucía. El título de Hijo Predilecto que recogió este sábado, máxima distinción de la comunidad, parece obligar a su portador a mostrar agradecimiento con dos o trescientas metáforas almibaradas, un centenar de hipérboles emotivas, circunloquios y perífrasis y un puñado de palabras esdrújulas. Es como si para estar a la altura de las circunstancias, el homenajeado tuviera que aparentar ser quien no es, ser más de lo que es (más andaluz, si es que esta categoría puede cuantificarse) o ser lo que las autoridades esperan que sea un 28 de Febrero, Día de Andalucía. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz (d), atiende la intervención del cineasta sevillano Alberto Rodríguez (i), nombrado Hijo Predilecto. / EFE La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz (d), atiende la intervención del cineasta sevillano Alberto Rodríguez (i), nombrado Hijo Predilecto. / EFE Pero Rodríguez es un tipo de la «contracultura», advirtió ayer, y a la contracultura siempre le han sobrado emociones, adjetivos, boato, frases hechas y lugares comunes, que es lo que suele ser y lo que rodea a los actos institucionales que conmemoran cada año el 28F en el Teatro de la Maestranza. «Soy un andaluz diferente hacia adentro, que encaja poco con el tópico. No soy el arquetipo de andaluz que disfruta de sus fiestas. Debería serlo, pero no lo soy. Soy un andaluz crítico con mi tierra y libre para interpretarla desde mi punto de vista». Esto es otra película, otra manera de contar Andalucía  un 28 de Febrero, a las puertas de unas elecciones autonómicas en las que todos los políticos se verán tentados de usar el nombre de Andalucía como sinónimo de las ideas que ellos defienden, y que los otros castigan. En cuanto a hipérboles, metáforas, esdrújulas y duración de discursos institucionales, todos los políticos este sábado (cada uno por su lado) fueron más andaluces que Alberto Rodríguez, Hijo Predilecto de Andalucía, reciente ganador de los premios Goya, cineasta que hace sus películas con un equipo totalmente andaluz, ya ruede en las marismas del Guadalquivir (La isla mínima) o en el extranjero. «Andalucía ha sido siempre representada de manera tópica y falsaria», dijo sobre el escenario azul del Maestranza, «tenemos que revisar nuestro ideario porque el tópico no se ajusta a la realidad». El discurso de Rodríguez fue el más escueto de todos los discursos pronunciados por los hijos predilectos de la comunidad. No llegó a los cinco minutos. Dicen que porque es tímido, su voz no se oyó con claridad en todo el teatro. Rodríguez, de traje negro similar al de los Goya, esperaba no tener que dar este sábado el discurso del Día de Andalucía como Hijo Predilecto. Quizá por su excesiva timidez, quizá porque se siente más seguro tras la cámara que en un atril con un micrófono ante más de un millar de personas o porque, dijo con la misma humildad que recogió el Goya, no está «seguro de merecerlo». Pero alguien del Gobierno andaluz le explicó que no podía esquivar esta responsabilidad, que en el pasado todos los Hijos Predilectos habían pronunciado el discurso, en su nombre y en el del resto de premiados con la Medalla de Andalucía. Entre los galardonados, Rodríguez recordó con especial cariño a la fallecida Concha Caballero, primera mujer portavoz del Parlamento, que fue reconocida a título póstumo; a Radio Sevilla –su abuelo fue uno de los fundadores de una radio absorbida luego por la Cadena Ser– y a la profesora y directora del IES de Jabugo (Huelva), María Josefa Martín Pérez, porque su madre también fue maestra. El cineasta fue interrumpido una sola vez por los aplausos del público cuando, en este punto, mostró su apoyo a los universitarios que se han manifestado esta semana contra la reforma del Gobierno centra. «Luchan con razón», dijo. SUSANA DÍAZ ENTREGA MEDALLAS DIA DE ANDALUCÍA Fue un discurso cariñoso con los suyos, con el grupo de cineastas que salió del Centro Andaluz de Teatro (CAT), gente «capaz de hacer cine desde un punto de vista limpio, sin complejos, mostrando a Andalucía de manera crítica». Y fue un discurso valiente, porque no debe ser nada fácil subirse a ese escenario un 28F siendo una persona normal, que toma cervezas con su mujer y sus amigos en la Alameda, y se baja del escenario siendo tan normal como antes. «Las películas que hago no son más que preguntas que me hice», dijo. Terminó su intervención parafraseando la Murga de los currelantes de Carlos Cano, una canción que ha cobrado más vigencia durante la última crisis económica: «Que se acabe el paro, haya trabajo, pan y alegría no falten, que vuelvan los emigrantes y haga cultura y prosperidad». Mientras le aplaudían, la presidenta de la Junta se acercó para abrazarle, y Rodríguez le confesó al oído: «Susana, qué mal lo he pasado». Y todo lo demás fue protocolo. Los consejeros del Gobierno, igual que el año pasado, no ocuparon el escenario principal, que se reservó para los 12 andaluces galardonados. La presidenta de la Junta y el presidente del Parlamento, Manuel Gracia, entregaron las medallas: la cantante María Lucía Sánchez, Malú; el actor Paco León; el juez de menores Emilio Calatayud; el poeta de Arcos de la Frontera (Cádiz) Antonio Hernández Ramírez; Radio Sevilla por su 90 cumpleaños; la médico de enfermedades infecciosas del Hospital Virgen del Rocío, María Elisa Cordero; la científica del Parque Tecnológico de la Salud de Granada, Elena González Rey; la profesora María Josefa Martín Pérez; la Federación Andaluza de Fútbol, que cumple 100 años; la sociedad cooperativa Vicasol de Almería y la empresa Aertec Solutions, con sede en Málaga.

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